AJ-MasterLeaf

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AJ-MasterLeaf

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Frase provisional hasta...¿A quien quiero engañar?¡Hasta que me acuerde!
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Actividad reciente de AJ-MasterLeaf
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AJ-MasterLeaf > Universal 15/06/20 00:29:02
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Tienes razón. Había sido fallo mío.
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AJ-MasterLeaf 11/06/20 17:42:42
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Ha publicado una respuesta en el tema POKEMON: Path to Glory

CAPÍTULO 36: POR PURA CASUALIDAD

-Concéntrate.

El pelinegro intentaba hacer caso a Noé pero no podía ignorar la, para él, desagradable humedad. Cosa lógica teniendo en cuenta que se encontraba en la playa de aquella misteriosa isla, sin embargo hizo un esfuerzo en hacer caso a su “maestro” y trató de concentrarse, sin saber muy bien en que, hasta el punto que, durante unos breves instantes un leve fulgor violáceo iluminó sus manos.

-Entiendo-dijo Noé-¿Desde cuando tienes “esto”?

AJ trató ahora de recordar, ahora mismo no podía acordarse de si este poder se había manifestado en su más tierna infancia o en su época escolar, por decir algunos momentos, pero sí pudo recordar rememorar un suceso relativamente reciente, no mucho antes de que también sucediera su encuentro con Iwasa en Isla Canela.

-No sabría decirte-respondió el de Pueblo Paleta-Según Lugia lo tengo desde siempre.
-Sí, es posible-dijo ahora del de tez tostada-Sin embargo, es igualmente posible que solo se manifestara recientemente.

La cabeza del pelinegro seguía cavilando y recordando, rememorando el encuentro con Lugia en las Islas Remolino, la conversación con Morti en la Torre Campana. Y pensar que todo esto, fuera lo que fuera, era un “regalo” de Lugia a un antepasado remoto del que nunca había escuchado hablar.

-¿Cómo conociste a Lugia?-preguntó AJ a Noé.
-Es una larga historia-respondió el aludido sentándose en el suelo arenoso de la playa-Mi familia, mi pueblo-matizó de inmediato-vivía en el mar, nació en el mar.…-inició.
-Detesto los barcos-comentó AJ, asumiendo que vivían en barcos-aun así, suena interesante.
-Todos murieron en el mar-continuó Noé haciendo que AJ se sintiera horriblemente mal por haberle interrumpido.
-Lo siento-dijo AJ
-Gracias, pero no te preocupes-respondió el joven de piel tostada-He tenido mucho tiempo de duelo, todo está bien, como iba diciendo-continuó-Yo sobreviví y amanecí un día en esta isla, he estado aquí desde entonces.
- ¿No has salido de esta isla? -expresó el de Kanto algo sorprendido.
-Sí, sí que salgo-explicó Noé-A veces voy a Ciudad Portual, un hombre no puede vivir solo a base de bayas Lichi-añadió para soltar una breve risa.
- ¿Bayas Lichi? -preguntó AJ, quizás no conocía este tipo de fruta.

Fue mencionar la baya y, casi al instante, un murmullo pareció surgir desde la selva seguido del sonido de pasos, muchos pasos.

- ¿Y eso? -preguntó AJ
-Eso nos pasa por hablar de las bayas Lichi-dijo Noé-mientras una pequeña gota de sudor bajaba por su sien

AJ miró de inmediato hacia donde Noé le indicó y pudo ver entre las cercanías de la selva un montón de criaturas escondidas entre los arbustos. No pudo discernir que eran hasta que una de ellas se atrevió a llegar a la arena donde el par de jóvenes se encontraban: Eran unos seres que escasamente superan el medio metro de altura de piel azulada y aparente gomosa. Poseían también unos ojos achinados, así como una cola negra y una inmutable sonrisa.

- ¿Waaaaay? ¿Nat?
-Lo siento pequeñín. No hay bayas Lichi esta vez
- ¡Waaaaaaynat!

Al ver que no estaba la fruta que parecía que habían venido a buscar el Wynaut que sirvió de avanzadilla volvió hacia el bosque lluvioso para advertir a sus compañeros y pronto esfumarse del lugar.

-Son encantadores-comentó Noé-Pero un poco...intensos.
- ¿Eran Wynaut verdad? -preguntó AJ

-Así es-explicó el isleño-Más allá de algún pokémon volador o marino que reposta temporalmente los Wynaut son los únicos habitantes de la isla, a parte de mi, pero-dijo retomando el tono de la conversación interrumpida-Un día Lugia apareció en la playa y parecía herido además de cansado. Intente cuidarle y ayudarle en lo poco que podía hacer-terminó explicando Noé como si fuera lo más usual del mundo

-Entonces-intervino AJ-Lo conociste de casualidad...

Noé se quedó en silencio durante unos segundos para luego decir con una sonrisa en la boca.

-Sí, supongo que sí-dijo el isleño-Pero no me quejo-añadió de inmediato-de vez en cuando Lugia se pasa por aquí y me deja vender sus plumas como baratijas…
-Bueno supongo que algo de dinero…-inició AJ cuando un pensamiento súbito atravesó su mente- Noé ¿Has estado en Isla Tera?
-Sí, hace un tiempo estuve allí ¿Por?
-Voy a ser más directo...

Así AJ metió su mano en el interior de su camiseta para buscar y enseñar el místico colgante que era desde hace ya un tiempo un compañero inseparable

- ¿Te suena a algo que podías haber hecho tú?

Noé alargó sus brazos y cogió entre sus dedos el colgante, dándole varias vueltas para poder examinarlo desde distintos ángulos.

-Sí. Creo que yo lo hice-confirmó.

Ambos se miraron el uno al otro ¿Sería verdad? ¿De verdad se estaba dando esa situación tan surrealista? ¿Dos personas unidas a un Pokémon legendario por hechos en los que ellos nada tuvieron que ver? ¿Dos personas a su vez unidas entre ellas por un legendario? Y lo más importante, al margen de las acciones del antepasado de AJ ¿Todo por simple y pura casualidad?

-Los caminos del señor son inescrutables-alcanzó a decir Noé
-Es una forma de decirlo, supongo-agregó AJ- ¿En qué consiste este poder concretamente?
-Supongo que Lugia te podrá informar mejor que yo, pero por lo que tengo entendido-dijo Noé-Al ser un regalo de él a tu antepasado no tenía una finalidad concreta, quiero decir, es un poder psíquico bruto, indefinido, con capacidad de moldearlo con suficiente práctica-continuó Noé- ¿Seguimos con el entrenamiento?
-De acuerdo.

-¡Aaaaaaar!¡Marineros de agua dulce!-gritó un Tim disfrazado de Capitan Poli en la cubierta del pequeño barco que avanzaba por los calmados mares de la ruta 105-¡Limpien los ojos de Bouffalant!-exclamaba contento mientras su Poliwhirl se le acercaba.

-A vuestro amigo Tim de verdad que le gusta el mar-comentó el capitán del barco levantando momentáneamente la vista del timón- y también los disfraces.
-Supongo que sí-dijo Angie que, junto a Blasco, estaba debajo de una sombrilla ubicada en la cubierta- ¡Muchas gracias señor Arenque por llevarnos a Pueblo Azuliza!
-¡JAJAJAJAJA!-Rió con fuerza el marinero-¡El señor Arenque es mi padre jovencita!¡No son necesarias las gracias, gracias a vosotros que salvasteis a Peeko Junior!-exclamó el hombre que volvió a poner los ojos en los utensilios de navegación.

Angie estaba sentada en la hamaca ubicada bajo la sombrilla con Pikachu recostada en su barriga, contenta por tener la primera medalla en su poder y sintiéndose preparada para ir a por la siguiente en Pueblo Azuliza. Por su parte Blasco descansaba más adormilado con la pequeña Ralts igualmente adormilada y agarrada a él.

Por curiosidad Angie sacó la pokedex y escaneó a la Pokémon psíquica para obtener, entre otras cosas, la información de que solo conocía gruñido.

-Blasco-susurró Angie mientras le ponía la mano en el hombro al peliverde-Vendría bien que a Ralts le enseñaras un ataque.
-Sería buena idea-dijo Blasco entre bostezos abriendo lentamente los ojos
- ¡Yo puedo ayudar a eso! -Dijo Tim saltando hacia donde estaban Angie y Blasco, sobra decir que haciendo que el peliverde y su pokémon se despertaran bruscamente, cosa lógica teniendo en cuenta que les tiró de la tumbona.

- ¿Como? -preguntó la rubia reincorporándose, no sin cierto tono de escepticismo
-Aprendí a hacerlo en la Torre Bellsprout-explicó el sureño enmascarado-Traéme a Ralts.

Blasco, no demasiado convencido, entregó al pokemon blanquiverde a Tim el cual lo colocó en el suelo para luego hacer extraño ritual: Así Tim se remangó y comenzó a emitir extraños sonidos más propios de un exorcismo mientras se movía con la elegancia y rigidez de un Golurk con parálisis

-¡Kikikikikikikiiaaaaaaaaaa!-chilló por última vez para acto seguido tocar el “cuerno” rojo de Ralts con los dedos extendidos-Que la luz del anciano ilumine lo más oscuro-finalizó con un tono solemne.

Mientras Ralts, no sin cierto alivio, volvió a los brazos de su entrenador; Angie volvió a apuntarle con la pokedex para, sorprendentemente, comprobar que efectivamente había aparecido un nuevo ataque: Destello.

Angie no pudo evitar que una gruesa gota de sudor bajara por su cara, efectivamente ahora Ralts contaba con un nuevo movimiento, pero cuando ella hizo la sugerencia se refería a un ataque ofensivo

-Tim, creo que no me has enten…-comenzó a decir la rubia
-¡Pueblo Azuliza a la vista!-gritó el marinero dejándose poseer por un ancestral espíritu náutico-¡Pueblo Azuliza a la vista!-repitió.

El peliverde, Angie y el chiflado multiusos se bajaron del barco, con la promesa de que el marinero que podía esperarles durante todo el día. No tardaron en poner rumbo al gimnasio del pueblo, Y lo que pudieron ver del mismo es como si toda la “urbe” fuera una playa gigante, bañistas por todos lados incluso cuando hacía ya rato que dejaron la costa, en vez de calles o carreteras la gente caminaba por paseos de madera; especialmente personas mayores o alguna persona más delicada que no quería llenarse de arena pero estos parecían ser minoría: Todo el mundo en ese pueblo parecía ser surfista, nadador, o relacionados con cualquier actividad que a su vez tuviera que ver con el mar. Tras un rato caminando hacia el sur llegaron al gimnasio el cual tenía un aspecto similar al resto de gimnasios que Angie había visto. Cuando se aproximaron a la fachada pudieron leer un texto que decía:

“Macanudos coleguillas surferos, por asuntos covandongueros de fuerza flipante el gimnasio debe estar cerrado, pero estaré con vosotros para hacer un beach-break antes de que lo tarda un Milotic en hacer un Morey Doyle. Siempre al Chatot, Marcial ”

-¿Q-Que es esto?-Dijo Angie no pareciendo entender nada de lo que había escrito.

-Dice que pasa algo malo en una cueva, que hasta que no se arregle el gimnasio está cerrado-tradujo Tim-Se nota que no entendéis el lenguaje de los hombres de mar-añadió de inmediato con tono de querer darse importancia.
-Creo que iré a esa cueva-Dijo Angie-Tim, Blasco, vosotros podéis hacer lo que…
- ¡Hasta luego jefa!

Angie y Blasco captaron un movimiento fugaz con el rabillo del ojo, para cuando miraron pudieron ver a Tim ataviado con un, nada pudoroso, bañador de color azul intenso y con su ropa perfectamente guardada.

-Estaré en la playa que hemos visto-dijo Tim-Suerte chicos.

Una gruesa gota de sudor bajaba por la cabeza tanto de la rubia como del joven de Ciudad Petalia, quizás fuera por lo imprevisto de la situación o quizás fuera por que el bañador de Tim dejaba, por la parte trasera, muy poco a la imaginación. Como fuera, ellos partieron hacia el norte. Cambiando lentamente la cálida y moldeable arena por la dura, no necesariamente menos caliente, roca de la montaña, dejaron los ruidosos bañistas por los no menos ruidosos montañeros. Antes de que se dieran cuenta ya estaban en el punto más elevado de la isla, dispuestos a penetrar en las entrañas de la montaña. Antes inspiraron con fuerza el aire del lugar, claramente para ellos ese aire, algo más seco, era para ellos mucho más familiar que el que circulaba húmedo a la línea de costa.

-¡Vaya!-comentó Angie-Parece muy oscura-añadió fijándose en que no había ningún tipo de iluminación artificial.
-El Destello que Tim le enseñó a Ralts nos puede venir bien-comentó Blasco, ya con el Pokémon en las manos.
-Sí-corroboró la rubia, parece que Tim ha acertado, de pura casualidad…

-¡Achú!

Tim se pasó la mano por la nariz para limpiarse el estornudo, acto seguido continuó esperando cual Sandaconda enroscado en su toalla vigilando a todos, especialmente las jóvenes mujeres que pasaban cerca de él.

-Echaba de menos esto-dijo Tim-El sonido de las olas, el olor a crema solar, el bullicio propio de la playa-añadió el isleño.
-Poooli-comentó su Poliwhirl más centrado en humedecer la superficie de su compañero que en las palabras de su entrenador.

Tim inspiraba el aire salado en largas respiraciones, era incluso relajante para cualquier persona escucharlas, cuando unas palabras le hicieron saltar cual endemoniado resorte dispuesto a batirse en mil complicadas lides.

-¡Guapa!¿Te gusta el pimiento?

No. Otras palabras…

- ¡Guapetona!¡Estas si son playas y no como las sosas esas de Kanto!

Lo dicho. Como si un resorte hubiera propulsado su cuerpo Tim alcanzó al que había osado a pronunciar tales agresivas palabras.

-Perdona-dijo Tim con un tono brutalmente e inusitadamente educado- ¿A qué te refieres con que las playas de Kanto son sosas?
-You know- las de Ciudad Carmín están contaminadas, a las de Paleta y Fucsia no se les puede llamar playas y las de Canela,Tch-chasqueó la lengua con desprecio-No están mal si no te molesta la amenaza que un volcán te mate.

El que hablaba era alguien de la misma edad que Tim, de pelo absurdamente engominado para la playa y que vestía con un bañador igual o más ajustado que el del joven de sur de Kanto. Aprovechando la discusión la joven a la que había dirigido esas palabras, que debía rondar los veintitantos, aprovechó para alejarse del par de mocosos hormonados.

- ¿No serás de una de esas playas de segunda? -preguntó el engominado para después alzar la ceja con el desprecio.
-Sí-dijo Tim hinchando el pecho-Isla Canela.
- ¿Y qué se siente vivir con la amenaza que todo pete por los aires?
-No lo sé-dijo Tim- ¿Qué se siente con vivir en una isla que lo más avanzado que ha visto es un tanga?
- ¿¡De que vas mocoso de Kanto!?-le replicó el engominado, pese a ser de la misma edad y altura ¿Tú sabes con quien estás hablando? ¿Qué sabrás tú lo que es una playa o una isla, niñato?
- ¿¡Que no sé lo que es una isla?!-¡Soy Timotheos Papastathopoulos!¡ Los Papastathopoulos llegaron a Isla Canela hace más de 500 años!¡El barco estaba lleno de papas y sobre las papas los Papastathopoulos!-casi chillaba el de Isla Canela-¡Así que no me digas que no sé lo que es mar!¡No me digas que no sé lo que es una isla!¡Y Ni se te ocurra decirme que no sé lo que es una patata!-añadió casi expulsando vapor de las fosas nasales
- ¡Pero quien te crees que eres!¡Venir a mi isla a contarme que no sé qué timos ni que papas!¡Voy a cerrarte la boca, maldito chiflado!
- ¡Elijo pistolas al amanecer!
- ¡No, imbécil! ¡Un combate Pokémon!
- ¡Me parece muy bien!

-¿Estas bien Ralts?-preguntó Blasco.
-¡Raaalst!-afirmó el Pokémon psíquico

El cuerno rojo del Pokémon psíquico, gracias a la técnica del Destello, ahora funcionaba como una linterna emitiendo una luz blanquecina lo suficiente potente como para poder ver con relativa tranquilidad. Por si acaso la Pikachu de Angie estaba sobre el hombro de la misma tanto como para poder iluminar si fuera necesario como para defender a los jóvenes de los sempiternos Zubat.

- ¿Habías estado alguna vez en una cueva? -preguntó Blasco.

-No-explicó Angie-Pero me han hablado de ellas-respondió la rubia-En Kanto tenemos varias, una de ellas, el Monte Moon es una importante atracción turística.
-Entiendo-respondió Blasco.
-Luego hay una cueva horrible que se llama el Túnel Roca-prosiguió la joven mientras palpaba la pétrea pared-Yo no la he visto pero mis amigos me han comentado que es terrible, de hecho, la mayoría suele evitarla y llegar a Pueblo Lavanda desde el sur.
-Conoces muchos sitios-dijo Blasco sin esconder un tono de admiración.

-Bueno-dijo Angie -Es cuestión de tiempo, estoy seguro que tú también veras mucho.
-Yo no creo que…

Las palabras de Blasco fueron interrumpidas por un sonoro gruñido que además debido a la reverberación de la cueva se incrementó hasta el punto de casi tirar al suelo al par de jóvenes. En buena parte debido a lo imprevisto del sonido.

- ¿Q-Que ha sido eso? -preguntó Blasco.
-Algo que no debería de estar aquí, compañero cabeza lechuga-dijo una voz con tono jovial

Tanto Angie como “cabeza lechuga” se giraron para ver quien hablaba, era un hombre joven de tez tostada que vestía unas prendas a caballo entre el neopreno y lo deportivo, poseía también unas gafas de buceo de cristales naranja, así como un cabello azulado y ojos de idéntico color.

-Yo, Soy Marcial, líder de gimnasio de Pueblo Azuliza-se presentó el peliazul- ¿Quiénes sois vosotros, compis entrenadores?
-Yo me llamo Angie.
-Yo soy Blasco.
-Dabuten ¿Y qué hacéis aquí?
-Bueno…-inició la rubia-Había venido a Pueblo Azuliza a por mí medalla de gimnasio, al ver que no estabas y que ponía algo de una cueva decidí venir aquí-dijo Angie-No ha sido la idea más inteligente-reconoció de inmediato.
-Yeah-dijo el líder de gimnasio-Pero ya que estáis aquí me echareis una mano ¡Pelo de trueno!¡Cabeza lechuga!¡Seguidme! -dijo el de pelo azul con un buen humor que parecía contagioso.

Los tres siguieron caminando por la cueva con el lujo de tener a todo un líder de gimnasio como guía turístico que tan pronto hablaba de cómo hacer un “Cut Back” como les señalaba a los niños donde encontrar un Sableye por los titileos brillantes de sus ojos en la oscuridad. Lástima que, al menos Angie, no entendiera la mitad de lo que decía el líder.

- ¿No huele como a sal? -interrumpió Blasco.
-¡Yeah!-Dijo Marcial-But no es como para fliparse compi “pelolechuga”, estamos cerca del agua así que no es raro que parte de esta cueva este bajo el mar.

Marcial iba a decir algo cuando ese gruñido grutural volvió a silenciarles. El grupo continuó avanzando notando como además de incrementarse el volumen y la frecuencia de los gruñidos la temperatura ambiental parecía reducirse. Cuando llegaron al epicentro de los impropios sonidos encontraron una “habitación” visiblemente más iluminada, debido a varías aperturas en la bóveda de la misma, igualmente podrían haber observado como varias rocas de la habitación parecían tener partes congeladas, pero sin duda lo más llamativo era la poza de agua en una habitación en la cual no tenía por qué haber ninguna.

-Esto es lo que los “man” de los “geocolegas” me avisaron-dijo Marcial
-No sería más fácil decirles montañeros-pensó Angie que parecía romperse un poco por dentro cada vez que escuchaba la jerga del líder de gimnasio.

Ignorando las disquisiciones de Marcial nuestra rubia se acercó a la charca de agua, o esa era su intención ya que al acercarse demasiado una criatura emergió de la misma.

-¡Oh Yeah! Ese es el poke del que los “mineralbros” me advirtieron.

La criatura en cuestión era alta, de piel azulada y con vientre crema, ese Pokémon con aspecto de reptil marino poseía un caparazón purpura en su espalda, así como un largo cuello y un pequeño cuerno en su cabeza donde también tenía una especie de estructura similar a unos bucles.

- ¡Un Lapras! -expresaron sorprendidos tanto Angie como Blasco.

Los presentes pudieron ver, a parte de la mirada entre enojada y cansada del plesiosaurio, como este presentaba especialmente en su cuello muchas cicatrices y mordeduras. Seguramente algo que se pudiera sanar fácilmente en el centro Pokémon pero cosa difícil por otro lado dada la ubicación del saurio de los tipos agua y hielo. El Lapras mostraba un aspecto cansado y pese a que la presencia de los humanos no le agradaba no eran estos en quienes tenían puesta su atención sino en algunos de los agujeros en los techos de la cueva. Y pronto pudieron ver porque: Un grupo de Zubat que habían estado calmados desde que el par de chicos y Marcial entraron en la “habitación” volvieron a surgir desde las sombras con un claro objetivo: El cuello de Lapras.

-Entiendo-pensó el líder de gimnasio-Estas cuevas están llenas de Aron y Mawile y esos Zubat no tienen oportunidad de alimentarse de ellos, solo les quedan los “Makukahuna” pero comprendo que no puedan resistirse a un “cuellástico” como el de Lapras-añadió para sus adentros mientras cogía una pokeball-Seguro que mi “Haribuddy” puede encargarse de ellos.

-¡Impactrueno!¡Picotazo Venenoso!¡Viento Feérico!

Los pokemon de Angie lanzaron sus ataques consiguiendo desperdigar a los azulados murciélagos sin ojos, al menos momentáneamente ya que pronto volvían a reagruparse para atacar.

-¡Cottonee usa Paralizador!

Con rapidez la pokemon algodonosa se adelantó a sus compañeros y comenzó a agitar su cuerpo liberando una oleada de esporas amarillentas que al ser inhaladas por algunos de los Zubats les hicieron o bien caer al suelo a los más afectados o ralentizar los movimientos lo suficientes como para que les alcanzaran los ataques de Ekans y Pikachu.

-Ojalá pudiera ayudar-expresó Blasco algo cabizbajo.

Blasco miró a Ralts pero a su vez tanto el entrenador como su pokemon solo podían mirar en como Angie parecía controlar la situación casi al completo. Como era capaz tener suficiente visión para discernir los ataques en distintas alturas y flancos, como era capaz de comandar a sus Pokémon y coordinarlos sin que estos se pisaran los unos a los otros.

-Angie es increíble-acertó a expresar el chico de cabello verde mientras sus pupilas se dilataban.
-Tú también puedes ser increible, compi “pelolechugo”-dijo Marcial-¡Tú y tu pokemon “sabaneante” tenéis que tener confianza y estaréis derrotando Zubat en menos de lo que tarda un Hariyama en partir una ola en la mitad !

Blasco, que parecía entender al líder de gimnasio mejor que Angie, miró a su Ralts el cual, durante un breve instante, mostró en sus ojos rojos una firma decisión de querer ayudar a los que eran sus compañeros.

-¡Ralts u-usa Confusión!

El Pokémon psíquico encendió su cuerno rojo de un intenso fulgor azulado para disparar desde el mismo un rayo de idéntico color azulado que consiguió derribar a varios de los venenosos oponentes de un golpe.

- ¡Bien hecho! -Animó Angie
- ¡Yeah! ¡Dales duro pelolechugo!¡Lo estáis haciendo muy bien “ma boys”!
- ¡Lo estamos haciendo todo! -se quejó Angie.

Quizás por verse superados los Zubat, los que podían, comenzaron a retirarse lentamente. Haciendo pensar a nuestros protagonistas que el trabajo estaba hecho, cosa que ellos mismos confirmaron falsa cuando un grito distinto comenzó a oírse en la lejanía.

-¡Goooolbat!

El murciélago de boca sobredimensionada a ver derrotados a sus, quizás amigos o quizás incluso crías, encendió sus colmillos de una ponzoñosa tonalidad de morado y emprendió la carga contra los Pokémon de Angie.

- ¡Pikachu usa Impactrueno! -mandó la rubia contra el murciélago con ojos.

El roedor eléctrico disparó su descarga contra el Golbat el cual haciendo un quiebro hacía la derecha consiguió esquivar ágilmente. No esperando encontrarse a un Ekans de frente que no tuvo ninguna dificultad para morder la cabeza del murciélago y dejarlo temporalmente noqueado.

- ¿Ya? ¿Ya está? -expresó Angie notablemente sorprendida.

Casi de forma inconsciente la mente de Angie vagó hacia el encuentro que tuvo con un Golbat en la meseta Añil. Había pasado tanto tiempo y tan poco a la vez: Desde que tuvo que ser salvada por parte de Kevin de aquel Golbat y su Gigaimpacto y ahora, un mordisco de Ekans había sido suficiente para derrotarlo ¿Tanto había mejorado? De todos modos, los pensamientos y miradas del grupo allí presente se centraron en el Lapras. Este parecía más tranquilo, pero aun así podían notar como el Pokémon jadeaba y presentaba sudoración abundante, especialmente para un Pokémon de sus tipos.

- ¿Y cómo lo vamos a sacar de aquí? - preguntó Blasco

-Oh well-inició Marcial-Puedo pedirle a mi “Haribuddy” que cargué con el “Lapracolega” hasta el Centro Pokemon-continuó-Pero-añadió-Puedes capturarlo con tus “Pokebalunga” A ese Lapras parece que le molas “cantidubi”

Angie se fijó en el Lapras, la expresión del Pokémon no era de molar “cantidubi” pero claramente parecía tolerar su presencia. Así Angie buscó una pokeball con intención de lanzarla contra el plesiosaurio…

¡Goool!¡Baaat!

El murciélago de enorme boca, visiblemente enojado inició repentinamente su vuelo de forma furiosa y ciega, dirigiéndose hacia Angie mientras sus alas se tensaban y adquirían un intenso color blanco.

-¡Praaaas!

Así el Lapras exhaló desde su boca una gélida brisa que parecía llena de cristales helados tililantes, no era demasiado poderosa pero claramente el Golbat tampoco tenía demasiada energía como para resistirla, haciéndole caer al suelo, ahora sí definitivamente.

-¡Lo dicho, le molas “cantidubi”!-expresó Marcial guiñando un ojo con entusiasmo.

Angie lanzó la pokeball y el Lapras, bien por ganas de unirse a la rubia, bien por su cansancio no opuso mucha resistencia y quedarse dentro de la esfera bicolor. Hecho esto el par de jóvenes y el líder de gimnasio salieron de la cueva e iniciaron el camino de vuelta al Centro Pokémon.

-No lo entiendo- expuso Angie-Pensaba que los Lapras eran propios de climas más fríos.
-Cierto macanuda camarada-Pero Hoenn esta atravesada por una corriente marina de agua “mazo fresca”-continuó-Te diré más, al este, cerca de la “maravitupenda” Ciudad Algaria hay una cueva de hielo: La Cueva Cardumen, que alucinas vecina como un Qwilfish sin espinas, quizás-añadió para cambiar ligeramente el tono-quizás el Lapras estaba migrando hacía allá y se quedo atrapado en la Cueva Granito, últimamente hemos tenido varios temblores, no es extraño.

-Ajá-acertó a expresar Angie.
-Y tu lo has hecho bien “pelolechugo”-añadió el líder de gimnasio removiendo el verde cabello de Blasco-Ahora que tu “compimentalista” ha aprendido un ataque ofensivo tienes que ir “a full de Estambul” si quieres ser el “number juan”
-Pero yo no quiero ser entrenador, creo.
-Eso está “dabuti” también-dijo Marcial cuando ya entraba por la puerta del centro Pokémon-¡Hey!¡Enfermera Joy!-gritó desde la puerta-Traemos un Lapras bien chungo que requiere tu atención “meditastica” y “enfermeril”
-¡Oh Yeah! Traé ese helado culo de dinosaurio” hasta aquí y la menda lerenda en persona le echara un ojo-gritó también la sanitaria clónica
-Sospecho que al autor se le tiene que haber muerto alguien en el hospital y por eso poner de esta manera tan incompetente a las enfermas Joy-pensó Angie para sus adentros.
-El Lapras presenta numerosas cicatrices en el cuello, aparte de eso creo que los Zubat le han debido de quizás contagiar algo, no creo que sea demasiado grave but you eres la que parte la pana en esto-le explicó Marcial a la enfermera mientras hacía gestos a Angie de que le entregará la ball a la enfermera-Por cierto, estaría que alucinas vecina que te dieras un garbeo por la cueva Granito y le dieras de tu medicina a los Zubat.
-No problemo magdaleno-dijo la enferma Joy-Cuando acabe aquí me doy un voltio hasta la cueva y les doy a esos “Zubatamaran” de mis polvos mágicos de Joy.
-Dabuten
-Dabuten.
-Macanudo-dijo Blasco, para luego taparse la boca, casi como si hubiera dicho algo malo
-Cierto, casi se me olvida-dijo Marcial buscando en su bolsillo-Te lo has ganado “Pelo de trueno”

El líder de gimnasio arrojó a Angie un pequeño fragmento de metal de color azul oscuro similar a un guante de boxeo, con una pequeña esfera naranja en donde debería estar el pulgar.

-¡La medalla Puño!-confirmó Marcial-Te la has ganado mostrando fuerza al derrotar a esos “Murcielagantes tunantes” y el suficiente buen rollito de hacerlo sin que el servidor te haya dicho nada.
-Gracias, supongo-acertó a decir Angie mientras ponía la medalla a buen recaudo.
-¡De nada!¡Y ahora me piro vampiro!¡Que a estas horas hay unas olas de que alucina vecina!¡Chao pescao!

Una gruesa gota de sudor bajó por la frente de Angie y Blasco, así como no poder disimular una sonrisa medio forzada de incredulidad, de todos modos y sin ser como había previsto nuestra rubia había ganado una medalla más y un nuevo Pokémon en su equipo y…

-Angie-preguntó Blasco - ¿No tienes la sensación de que olvidamos algo?
-No sería importante.

El sol del atardecer, menos cálido, sumado a los vientos que comenzaban a soplar hacían de un paseo por la playa de una idea muy agradable, sin embargo, esas brisas marinas y el tono anaranjado del sol no significaban nada para el par de contendientes

-Tengo que reconocer, mocoso de Kanto-dijo entre jadeos el de pelo engominado-que no eres tan inútil como pareces.

El susodicho individuo lanzó una mirada a su pokemon: Un anfibio de aspecto regordete y en cierta manera algo grotesco debido a las gruesas verrugas tanto en la frente como a ambos lados de la “cabeza” de igual modo que, donde a futuro surgirían brazos, aparecían una especie de bultos de una tonalidad celeste más clara.

-¡Palpitoooud!-bramó con potencia pero visiblemente agotado.
-Pooooli-hizó lo propio el Poliwhirl de Tim, que no contaba con el potente aparato fonador de su rival.
-Debo irme-dijo el entrenador del Palpitoad haciendo regresar a su anfibio a su pokeball-Volveremos a vernos-añadió casi en tono de amenaza.
-Espera-dijo Tim-Dime tu nombre.
-Mi nombre-repitió-mientras se atusaba el cabello-Mi nombre es Tom-añadió para luego darse la vuelta y alejarse mientras su figura parecía diluirse entre las dunas de arena.
-Tom-se dijo Tim en su mente-Que nombre tan simple.

Tim marchó hacia el centro Pokémon confiando en que Angie y Tim estuvieran ahí mientras que notaba un poderoso ardor en el pecho, efectivamente: Se había quemado por no usar crema protectora, pero aparte de eso, había encontrado alguien a quien deseara superar a toda costa, una persona que le impulsara a ir más allá de sus limites. Y todo porque decidió quedarse en la playa: Tim acababa de adquirir un rival por pura casualidad
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AJ-MasterLeaf
AJ-MasterLeaf 11/06/20 17:42:09
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CAPÍTULO 35: LA DURA REALIDAD (II)

El océano. claramente delimitado y aun así tan fácil de hacerse pasar por infinito, así parecía en la ruta 130 ubicado en el oeste de Hoenn: sin ninguna isla, lejos de los distantes Pueblo Oromar y Ciudad Portual, solo los Wingull y un cielo gris anodino como testigos de lo que estaba a punto de suceder.

Fue una invisible y sorda explosión, una sombra difusa que distorsionaba el agua y el aire, solo siendo conscientes de la misma sus responsables.

-¿S-Seguro que no nos ve nadie?-preguntó el de Pueblo Paleta, tratando de agarrarse al lomo de su interlocutor.
-Por supuesto-respondió este-Es parte del efecto de Velo Sagrado.

El Lugia continuó volando casi a ras del agua mientras AJ se aferraba con fuerza: El Velo Sagrado a parte de, aparentemente, dotarlos de invisibilidad y de haberlo mantenido a salvo de la presión y de la asfixia del viaje subacuático también le protegería en caso de una caída. Aun así no podía evitar ese gesto instintivo de agarrarse y cerrar las ojos, una pena, no muchos podrían tener una visión de cómo era.

-AJ, estamos llegando-dijo el híbrido de pájaro y dragon.

El pelinegro abrió los ojos levemente, casi no se veía el océano y en su lugar comenzaba a aparecer una niebla densa y gris como el cielo que los cubría, niebla que cada vez se hacía más espesa hasta el punto que al menos el humano no era capaz de ver nada. Lentamente sus ojos fueron adaptándose a ese ambiente deprimente y creyó ver entre la bruma la silueta recortada de una isla. No tardaron en bajar y pisar la arena fría.

-¿Recuerdas por qué estamos aquí?-preguntó el legendario.
-Sí-dijo AJ mientras su mirada se perdía en la densa selva que brotaba en cuanto la arena acababa-Ayudar a desarrollar los poderes.
-Exacto-confirmó Lugia-En esta isla vive alguien que puede ayudarte...Ya debería de estar aquí.

El pelinegro volvió a mirar a la selva tropical, quizás esperando que apareciera alguien. Estaba claro que sería algo importante dominar sus extraños poderes...solo ser capaz de manejarlos de forma consciente sería un gran logro. Sin embargo su mente no podía evitar estar en otro lugar.

-¿Sigues preocupado por lo que me comentaste?-preguntó Lugia.
-Sí, de hecho preferiría que lo de los poderes fuera lo más rápido posible. Tengo otros asuntos que tratar en la región.
-Todo dependerá de ti.

-Perdón por la tardanza.

Tanto AJ como Lugia miraron al que se acercaba: Era un individuo joven de tez morena que hacía resaltar sus ojos azules, caminaba de un modo tranquilo y relajado con una especie de manta roja anudada en la cintura, que taparía un hipotético bañador, siendo esta es la única prenda de ropa que parecía llevar. Un aspecto demasiado “veraniego” para ese cielo que auguraba inminente lluvia.

-AJ-dijo el pokemon legendario-Te presentó a Noé.

El escenario no podía cambiar más: Desde una isla perdida a un edificio oficial de la Liga Pokémon de Hoenn. De ese calor pegajoso propio de la humedad al calor seco producido por los focos que iluminaban el pedregoso escenario donde el combate se estaba llevando a cabo.

-¡Descansa Cottonee!-dijo Angie haciendo regresar a la cansada, pero aun consciente, pokemon planta-¡Adelante Pikachu!-expresó la rubia mientras se manifestaba el roedor eléctrico.
-Interesante-pensó Petra-una Pikachu no es la elección más frecuente para un gimnasio como este, no es la primera vez pero ciertamente no es lo usual-¡Geodude usa Machada!-exclamó de nuevo en voz alta.

El pokémon roca volvió a utilizar la técnica de tipo lucha que la pokemon eléctrica pudo esquivar gracias a su mayor velocidad natural, resultando así que el Geodude agrieto en parte el suelo del gimnasio, sufriendo también por el efecto secundario de la Machada.

-¡Pikachu, ahora!-comandó Angie

La ratona eléctrica comenzó a correr rápidamente hacia su oponente usando la técnica de la estela blanca ante un agotado oponente.

-¡Giro Bola!-exclamó Petra.
-¡Demolición!-exclamó tambien Angie

Antes que de que el Geodude comenzará a rotar para usar el ataque de tipo acero la Pikachu usando en parte el impulso del Ataque Rápido se acercó a su adversario y golpeó con fuerza usando el ataque marcial, mandando a su rocoso oponente contra una de las paredes del gimnasio. Derrotado.

-¡Bien!-celebraron tanto Tim como Blasco en el banquillo.

-Verdaderamente interesante-pensó Petra mientras hacía regresar a su pokemon a su esférico habitáculo-El ataque Demolición no es el tipo de ataque que un pokémon con poca experiencia podría dominar, ni tampoco el que un entrenador principiante podría enseñar-continuó mentalmente la líder de gimnasio-¿Que más ocultaras Angie?-añadió para su interior mientras arrojaba su siguiente pokeball

El siguiente, además de último, pokémon en aparecer por parte de Petra era una criatura cuadrúpeda, pequeña y compacta, contaba con cuatro extremidades regordetas y su cuerpo parecía estar cubierto de una armadura de acero gris con varias oquedades. Dos de estas oquedades, de mayor tamaño, estaban ubicadas en su cabeza y dentro de las mismas dos ojos de un frío color azul.

-¡Ron!-expresó el pokemon de los tipos acero y roca nada más manifestarse.

-Aron, Pokemon coraza férrea: suele vivir en las montañas pero el hambre le empuja a acercarse a núcleos urbanos donde devora ingentes cantidades de hierro-informó la pokedex de Angie.

-Será mejor cambiar-pensó la rubia mientras hacía retornar a Pikachu a su pokeball-¡Vamos Cottonee!
-¡Neeee!-expresó la bromista pokemon de tipo planta.
-Te cedo la iniciativa Angie-expresó gentilmente la líder de gimnasio.
-¡Paralizador!-expresó la rubia.

La pokemon planta comenzó a flotar sobre el pokemon de tipo acero y comenzó a agitarse desprendiendo el polvo amarillento que era la base del ataque.

-¡Bofetón Lodo!-respondió Petra.

El Aron introdujo sin vacilar una de sus extremidades anteriores en el suelo, sin importar ni sufrir de la dureza del mismo, para levantar una carga barro que “absorbió” la técnica de las esporas así como cegar a su adversario.

-¡Coooto!-expresó de inmediato la pokemon de tipo planta, tratando de limpiar el barro con sus hojas-orejas.
-¡Aron, usa Garra Metal!-exclamó Petra
-¡Viento Feérico!-comandó Angie.

El pokémon flotante comenzó a lanzar la sonrosada brisa contra el Aron que iluminó su pata de color metalizado y cargó contra Cottonee, cuyo Viento Feérico no fue capaz de de frenarlo. Así el pokemon de acero conectó el ataque de su mismo tipo y consiguió derrotarlo.

-Quizás nos precipitamos eligiendo a Cottonee-pensó Angie-Apenas llevamos dos capítulos con ella-se dijo para sus adentros mientras arrojaba la pokeball de la Pikachu

-¡Kaaaaachu!-expresó la roedora para acto seguido haciendo chisporrotear electricidad de sus eternamente sonrojados mofletes.

-Bien, Angie, vamos a comenzar¡Aron usa Garra Metal!

El pokemon de la lideresa de gimnasio comenzó a avanzar rápidamente a la par que una de sus rechonchas extremidades comenzó a refulgir en un color metalizado.

-¡Pikachu usa Impactrueno!-contraatacó la de Ciudad Verde

Al ver la arremetida del pokemon acorazado la ratona comenzó a lanzar esa moderada descarga eléctrica. Sin embargo eso no detuvo al Aron que pese no ser inmune a los ataques eléctricos continuó avanzando hasta conectar el golpe.

-Aron usa Hidropulso-pidió, más calmada, la líder de gimnasio.

Aprovechando la, escasa, humedad del ambiente el pokemon de roca generó la esfera hídrica y la lanzó contra la Pikachu, mandandola aún más lejos y mandandola contra uno de los muros.

-¡Aron continúa con Hidropulso!-comandó Petra.

Apenas se estaba reincorporándose la pokemon eléctrica tuvo que ver como una tanda de esferas acuáticas se venían contra ella a gran velocidad.

-¡Pikachu esquiva con Ataque Rápido!

La pokemon usó la técnica de la estela blanca para comenzar a zigzaguear entre las esferas hídricas y tratar de acercarse más a su oponente para poder lanzar la descarga eléctrica.

-¡Bofetón Lodo!
-¡Esquivalo!

La Pikachu trató de lanzar la descarga eléctrica pero el lodo levantado por Aron ahogó la descarga, además de obligar a la roedora a abortar el ataque eléctrico.

-Angie lo está pasando mal ¿No?-preguntó Blasco a su compañero de banquillo.
-Fíjate bien-respondió el isleño.

Blasco fijó sus ojos grises en Angie. En como el sol del atardecer parecía jugar a esconderse entre su cabello rubio, como sus ojos de color miel parecían jugar una frenética partida de tenis de mesa, tratando de fijarse en todo lo que ocurría en el campo de combate.

-No...no veo nada-respondió el de pelo verde algo decepcionado.
-Te queda mucho por aprender pequeño Kricketot-respondió Tim.

-¡Demolición!-comandó Angie.

La Pikachu volvió a usar su superior velocidad para acercarse a su acorazado oponente, rápidamente alzó su extremidad superior para ejecutar el golpe marcial.
-¡Bofetón Lodo!

Antes de que la roedora llegara a impactar el Aron volvió a introducir su pata en el suelo reblandecido para “embadurnar” la cara de su oponente. Dañandola y obligandola a frenar el ataque.

-Chuuuu-expresó la roedora, dolorida y molesta, tratando de limpiar el fango de su cara.
-¡Aron, Garra Metal!-comandó Petra con un tono victorioso

El pokémon acorazado cargó contra la Pikachu con la garra iluminada y tensa ante una Pikachu obcecada en limpiarse el barro.

-¡Pikachu, Hierba Lazo!

La roedora no podía ver con nitidez al pokémon que cargaba contra ella. Sin embargo una aura verdosa rodeó durante breves momentos su alimonado cuerpo. acto seguido del reblandecido suelo surgieron unos brotes verdes que igualmente presentaban el glauco fulgor, esos brotes se enredaron entre las cortas extremidades del su oponente. Obligándole a tropezar y caer bruscamente al suelo.

El pokemon de tipo dual estaba claramente derrotado, tanto Tim como Blasco corrieron a celebrar con la chica que había ganado su primer combate de gimnasio. Mientras la lideresa de gimnasio hacía regresar al pokemon de acero y roca a su recipiente.

-Interesante-dijo Petra una vez más-Claramente ese Hierba Lazo, a diferencia del Demolición, no estaba totalmente dominado. Pese a ello ha conseguido derrotarnos, claro que...

Petra interrumpió su monólogo interno durante un instante para ver como el anteriormente rígido y seco suelo del gimnasio había sido agrietado y ablandado por el Demolición de Pikachu, así como los fallidos ataques Machada de Geodude, lo mismo con los Hidropulso de Aron.

-Parece-continuó Petra con su monólogo-Que nuestros ataques, en sentido literal, le han allanado el camino. Eso explica que haya sido capaz de ejecutar un Hierba Lazo imperfecto, irónico-añadió mentalmente.

La típica “ceremonia“ se produjo. La líder de gimnasio hizo entrega de la medalla piedra a Angie. Esta y sus amigos salieron visiblemente contentos del gimnasio. Debía de ser mediodía, pronto las calles de la ciudad se inundarían de trabajadores en el turno de la comida, de niños saliendo de la escuela. En aquellos momentos todo parecía luz en la ciudad que antaño fue un enorme bosque.

Sin embargo y precisamente en el Bosque Petalia, el remanente de aquel antiguo bosque, donde las copas de los árboles filtraban la luz, bajo la mirada de los Slakoth perezosos y los Shroomish temerosos.

-Sí-respondió el pálido científico al teléfono-No ha habido ningún problema-añadió el hombre mientras su rostro no podía ocultar una exagerada y ligeramente tétrica sonrisa-Hacerse pasar por un científico de Devon ha sido un éxito y contratar a ese actorzuelo para que se hiciera pasar por un ladrón…¡Brillante!-exclamó- Esos niños pensaría que entregaban los documentos a su legítimo propietario... Ilusos.
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AJ-MasterLeaf
AJ-MasterLeaf 11/06/20 02:03:42
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Dudo que alguien lea esto pero: ¿Es posible que no se deje acceder a la página en sí? ¿Que te deje acceder a Blogocio y a Pokemaster no? En fin. Supongo que es la muerte oficial de esto para mí. Chao
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AJ-MasterLeaf
AJ-MasterLeaf 23/12/18 00:25:37
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Ha publicado una respuesta en el tema [Fan-Manga] Yugioh! La Invasión de la Reina Cleopatra (09/09) [Finalizado]

He vuelto de entre los muertos, muy apropiado para estos capítulos azn. Lo pondré en Spoiler por si alguien no lo ha leido

Spoiler
No puedo decir mucho, me gusto el duelo entre Cleopatra y Kaiyu, me resultó emotiva la parte en las que ambos luchan con su carta de triunfo. Y también el duelo conjunto contra Mathot. El final es típico pero es de lo que te dejan con una sensación de felicidad y "plenitud"(por llamarlo de alguna manera) además queda ligeramente abierto en caso de que te diera por continuarlo XD

Setra. Sabía que no me fallaría y aun así me sorprendió y lo de el explicando su efecto (y lo de putos romanos) me mató totalmente XD.


Gracias a ti por publicar esto y suerte con otros hipotéticos proyectos futuros
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