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[FANFIC MEGAMISTERIOSO] Hierba Ardiente

drayxedrayxe

# Fecha de alta: 06/03/2012

# Edad: 26 años

# Ubicación: Málaga

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Comienzo con la historia de un pequeño y desdichado Chimchar. Espero que a todos os guste.

Prólogo (I): El huevo rescatado
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La época de tormentas estaba apunto de acabar. Cada día hacía más frío y pronto las gotas de lluvia se convertirían en copos de nieve, la hierba y las copas de los árboles se cubrirían de blanco y los ríos en caminos de hielo. Así era siempre, tal y como anunciaba Sabio, el Tangrowth. Sin embargo, aún quedaba una tormenta más aquella noche; más fría que las anteriores, más fuerte que las anteriores. En tales circunstancias, los Pokémon Fantasma del bosque desaparecían de la vista de todos, aguardando la nieve, que atraería inocentes y descuidados Pokémon pequeños; la tribu Shiftry, al igual que todas las tribus de Pokémon bicho, se escondían en sus árboles y la tribu Serperior echaba raíces en sus nidos.

No obstante, había una especie que sí se atrevía a salir durante la tormenta, aprovechando el último momento para recoger las bayas y pequeños Pokémon bicho caídos de los árboles por el fuerte viento. Estos eran los Ariados.

Aquel año, los Ariados recolectores no tuvieron demasiada suerte. El viento era tan fuerte que había roto sus trampas de telaraña, por lo que ningún Pokémon había quedado atrapado en ellas, y tan solo algunas bayas habían caído por los alrededores. Sin embargo, sí que encontraron algo que despertó su interés.

Salvado por un milagro de raíz que sobresalía de la tierra, un huevo intacto. Los Ariados no son muy maternales, pero, aún así, decidieron rescatarlo, no sin antes debatir si sería un buen alimento para los de su especie.

La decisión que tomaron fue llevarlo con los Serperior cuando amainara la tormenta. Y así hicieron. Convocaron una reunión en la que todas las tribus del bosque estuvieron presentes para entregar el huevo a una Serperior que acababa de tener una cría y que accedió a cuidar de él durante el invierno.

La tribu Shiftry no estuvo de acuerdo en ningún momento. Argumentaban que, sin saber la especie a la que pertenecía el huevo, era muy arriesgado dejarlo en el bosque, ya que podría ser el desencadenante de muchos problemas, y alteraría el perfecto ecosistema que habían conseguido crear y que con tanto trabajo habían logrado mantener durante generaciones.

Los Pokémon fantasma que también habían asistido, no en representación de una tribu, sino por su propia cuenta, prometieron librarse del Pokémon del huevo muy gustosamente si en algún momento causaba algún problema.

De este modo, la Serperior, llamada Saria, cuidó de su propio huevo y del huevo adoptado durante meses, hasta quererlo como si de su propio hijo se tratara.


Prólogo (II): Un cálido nacimiento
Spoiler
Antes de que acabara el invierno. El huevo de Saria se abrió, y un precioso Snivy sacó la cabeza al mundo por primera vez. En pocas horas, ya correteaba por la nieve, llamando la atención de otros Snivy más mayores.

El Pokémon del huevo rescatado, por otro lado, aún se resistía a salir. Parecía estar esperando a la calidez de la primavera para nacer, aunque, como ya Saria se había percatado, últimamente el huevo no necesitaba ayuda para para mantenerse caliente. Quizás lo estaba demasiado. Saria no alcanzaba a comprender por qué, pero Sabio, el Tangrowth, comenzaba a pensar que pronto llegarían problemas.

Efectivamente, el día que el sol dejó de ocultarse tras las nubes, la nieve empezó a desaparecer de la hierba y el río por fin se había derretido, el huevo empezó a hacer ruidos.

Saria fue a avisar a Sabio, y este convocó a toda la tribu en el centro del nido, como evento importante que era.

Todos miraban expectantes cómo el huevo se rompía; entonces, todos miraron aterrorizados. Las sospechas de Sabio eran ciertas. Ese nacimiento traería problemas.

Un Chimchar salió del huevo y, en su cola, una vivaz llama resplandecía.

Sabio lo cogió con cuidado y el Chimchar agitaba los brazos tratando de alcanzar las lianas de su cuerpo.

—No puede quedarse. De ningún modo. —se atrevió a decir un Serperior.

—Tiene razón, es un peligro para todos. Mirad su cola, ese fuego puede quemar nuestro nido. Y el bosque entero cuando crezca. Debe irse cuanto antes. —le apoyó otro.

Muchos otros estuvieron de acuerdo en que debía irse. El resto no dijo nada, ya fuera por miedo, o por pena de una criatura tan pequeña e indefensa. Sus grandes ojos, llenos de júbilo e inocencia, conmovieron a Sabio. Saria sabía que los Serperior tenían razón, sin embargo, en su corazón sentía un profundo pesar solo de imaginar al pequeño Chimchar abandonado a su suerte en el bosque. Después de tanto tiempo cuidando de él, había llegado a quererlo tanto, y ahora, después de saber que es un Chimchar, un Pokémon de tipo fuego, y a pesar de que la razón le decía lo contrario, lo quería aún más.

Se enfrentó a los Serperior en una acalorada discusión, defendiendo al pequeño, hasta que Sabio decidió intervenir.

—Saria cuidará de él. Lo hará del mismo modo que hará con su propio hijo y le enseñará a amar las plantas. Yo también le enseñaré a amarlas y cuidarlas, y le enseñaré a controlar su fuego. De modo que nunca habrá problemas; y si los hay, yo me haré responsable.

El discurso de Sabio se alargó hasta que todos estuvieron de acuerdo, aunque no muy seguros de la decisión, y el Chimchar, al que decidieron llamar Hoja, como muestra de su amor a las plantas, se crió entre Snivy.
La noticia no tardó en expandirse por el bosque y la tribu Shiftry, especialmente, se mostró muy preocupada; la tribu Ariados se dio cuenta del error que cometieron al rescatar el huevo; y los Pokémon fantasma ansiaban el día en que el Chimchar causara algún problema serio. Todos esperaban para actuar.


Capítulo 1: Noche ardiente
Spoiler
Tan solo se veía la hierba. Todo estaba oscuro. Ni cielo, ni árboles, solo la hierba bajo sus pies. El viento ya no soplaba. Ni un ruido, no había nadie. De repente, una luz; calor; una llama que crecía en la hierba; crecía y crecía y su luz era cada vez más intensa, aunque todo seguía negro. Entonces, sí oyó un ruido, como un grito de dolor, detrás de las llamas. Apareció una silueta, una figura cada vez más nítida: era Saria, y era ella la que gritaba. A su lado apareció Viny, su hijo. También gritaba, pero no de dolor, le suplicaba: ¡Por favor, para! ¡Para! Todos los Pokémon del bosque comenzaron a rodear a Hoja gritando como su hermano, ¡Para!

—¡Para!

Hoja sintió un latigazo en la cabeza. Abrió los ojos exaltado. Era de noche, aunque hacía calor y los árboles se iluminaban de un color rojizo.

—¡Para, nos vas a matar a todos! —Gritó Viny, que trataba de apagar un fuego con su cola.

Hoja miró a su alrededor, todo su nido había comenzado a arder, aunque no había llegado a extenderse al resto de nidos. Saria golpeaba el suelo en llamas con su cola con mayor eficacia que su hijo. Otros dos Serperior se habían levantado a ayudar y Sabio miraba preocupado, no al fuego, a Hoja.

—¡Tu cola, apágala! —volvió a gritar Viny mientras seguía golpeando la hierba.

La llama de su cola, esa era la originaria del problema, de todos los problemas que había tenido desde que salió el huevo. Durante años había entrenado para controlar su llama, y lo hacía muy eficazmente durante el día; pero de noche, mientras dormía, no le resultaba tan fácil, y menos cuando las pesadillas le recordaban aquel trágico día. Y esas pesadillas eran cada vez más frecuentes.

Trató de concentrarse y apagar su llama, pero el miedo, la angustia, los gritos a su alrededor, el calor del ambiente… no podía. Miró a Sabio. Este le miraba a él. Y trató de imaginarse junto a él, solos en el bosque. El viento soplando, ni un ruido más que un silbido entre las hojas. Así pasaban horas meditando. Así controlaba su llama. Y así consiguió controlarla.

Cuando ya habían conseguido extinguir todo el fuego casi había amanecido, pues el viento constante dificultaba la tarea.
Viny se fue a entrenar sin decir una palabra más. Hoja tampoco quería hablar, y Saria respetó su decisión.


Capítulo 2: El fuego interior
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Como cada mañana, los Snivy y los Servine entrenaban, los Serperior recolectaban comida y agua y arreglaban los destrozos de Hoja, y Hoja meditaba con Sabio.

—¿Otra vez la misma pesadilla? —Sabio interrumpió el breve silencio con su voz profunda.

—Últimamente se repite mucho. No consigo olvidar aquel día, y las pesadillas no lo hacen más fácil.

—Verás, hay algo que deberías saber —Hoja miró a Sabio con el ceño fruncido. El Tangrowth no era un Pokémon muy expresivo, pero aquella vez, sus ojos vidriosos lo decían todo—: desde que naciste te hemos estado ocultando cosas, y lo hacíamos para protegerte; eras muy pequeño y no habrías entendido nada. Sin embargo, creo que ya estás preparado para comprender la verdad…

Hoja le miraba con atención, desconcertado. Quizás era el momento de que le explicara todas aquellas cosas que le pasaban por la cabeza y que nunca se había atrevido a preguntar. Así, permaneció en silencio, mirando a los ojos a su mentor, esperando oír su relato.

—Todos estos años hemos intentado controlar tu poder, tu fuego interior, para que pudieras vivir en paz con nosotros. Pero, como todo Pokémon, creces y te fortaleces. No nos dimos cuenta de que era inevitable que desataras tu poder de fuego y es por eso por lo que no pudiste controlar el Ascuas que incendió el nido aquel día; y es por eso que ahora no seas capaz de controlar tu fuego, a pesar de que la meditación lo debilite. Y, Al igual que Viny y otros Snivy de tu edad evolucionaron y se hicieron más fuertes, tú evolucionarás e, inevitablemente, te harás más fuerte. Y mucho me temo que, llegado ese momento…—Sabio hizo una pausa, como si al no continuar la frase fuera menos cierta; y Hoja no quería escucharla, realmente no estaba preparado— Este no es tu sitio, y sé que lo sabes; lo piensas desde que los Snivy dejaron de querer jugar contigo. Puedes trabajar aún más duro para controlar tu llama y quedarte aquí, si así lo quieres… o puedes marcharte y buscar el lugar al que perteneces. Es duro, pero creo que era el momento de que lo supieras.

Hoja no habló más que para pedirle a Sabio que le dejara terminar su clase de meditación; este accedió sin inconvenientes. No estaba convencido de poder controlar su llama, pero, si había un atisbo de esperanza, se aferraría a él como si fuera lo último que hiciera en la vida.

Aquella sesión de meditación, a pesar de que las preocupaciones no abandonaron su cabeza en ningún momento, fue la más satisfactoria en días. Consiguió apagar su llama por completo y, aunque se sentía más confuso y débil que de costumbre, era feliz si así no volvía a quemar nada.

Casi al anochecer, la llama volvió a su cola, débil, al igual que aún se encontraba él, pero cálida. Hoja abandonó el nido para alejarse de las miradas preocupadas de quienes siempre había considerado su familia y tratar de ocultar de nuevo su llama, aunque se sentía demasiado débil como para pensar con absoluta claridad. Siguió caminando en dirección contraria al nido, hacia un claro con un lago, donde los Snivy y Servine entrenaban y los Serperior recogían el agua; pensaba en todo y en nada al mismo tiempo. Tan absorto estaba que no había escuchado los ruidos a su alrededor hasta que el Ariados que los provocaba se había plantado delante de él.

—¿Te marchas del nido? ¿Abandonas el bosque? ¿Eh? —inquirió el asaltante con voz susurrante.

—¿Qué? No… solo daba un paseo —Hoja pudo rescatar una respuesta en sus enmarañados pensamientos.

—Vaya, vaya. Una lástima… —El Ariados apartó la mirada de Hoja y pareció mirar algo a su espalda—. Rampu...

Hoja comenzó a sentirse mareado. Se tambaleó hasta tropezarse con su propio pie y cayó al suelo sin poder moverse. Apenas podía mantener los ojos abiertos y lo que veía no eran más que manchas borrosas. Unas manchas blancas coronadas con una pequeña llama hipnotizante. Sus ojos se dieron por vencidos y se cerraron.


Capítulo 3: Una llama deambulante
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Al despertar, todo su alrededor estaba oscuro, igual que en sus pesadillas, pero no había hierba ardiendo ni Pokémon sufriendo. Hacía frío, por primera vez sentía frío; la llama de su cola había desaparecido. Soplaba el viento y se arremolinaba a su alrededor, como si se reflejara al chocar con un muro; y se oía un goteo constante.

Hoja trató de ponerse en pie, pero, mareado, volvió a caer de culo. Lo intentó una segunda vez, y consiguió mantenerse haciendo equilibrio con sus brazos temblorosos. Comenzó a caminar a la poca velocidad a la que sus débiles patas le permitían, en dirección a una zona que parecía iluminada por la luna. Al alcanzarla, se dio cuenta de que había estado en una cueva. Miró a su alrededor, pero no vio su nido, no había nadie.

Apenas tenía fuerza para moverse, pero consiguió escalar un árbol, no sin dificultad. La luna iluminaba todo el bosque con un azul que parecía mágico. El viento soplaba con más fuerza a esa altura. Era una de las sensaciones que más le gustaba, aunque se veía incapaz de disfrutarla. Desde allí arriba pudo ver el claro del lago a la distancia, así que ya sabía a dónde ir. Sin pensárselo, bajó y trató de correr lo más rápido que podía.

Llegó al nido, aunque no se percató hasta que ya lo había sobrepasado. Al mirar atrás vio la hierba ennegrecida, todavía humeante. No estaba su familia, pero sí que apareció un Ariados a su lado.

—¿Q-qué ha pasado? —preguntó Hoja aterrorizado.

—¡Oh! ¿No lo recuerdas? Fuiste tú; tú lo quemaste todo. Todos tratamos de apagar las llamas, pero tú seguías echando fuego. Los Serperior tuvieron que abandonar el nido, y a ti también. Te han abandonado, ¿sabes?

Hoja no quería creérselo, pero ¿acaso no era posible? Ya provocó un incendio una vez; podría haber provocado otro aún mayor, porque, como dijo Sabio, cada vez era más fuerte y, cada vez le costaba más ocultar su fuego interior.

—No recuerdo nada… Estaba paseando y, de repente, me he despertado en una cueva.

—Bueno, puede ser porque tuvieron que debilitarte para que pararas. De no haberlo hecho…

—¿Qué? ¿Qué pasó?

—Bueno… casi matas a Saria… Viny no tuvo tanta suerte…

—¡No! —Hoja soltó un grito desgarrador. Las lágrimas comenzaron a inundar su cara, pero se fueron evaporando conforme su cuerpo se iba calentando. Su llama se prendió y comenzó a arder más fuerte que nunca.

—¡Eh! Controla ese fuego, no quieras provocar otro incendio —exclamó el Ariados dando un salto al lado. Cuando Hoja estuvo más calmado, continuó—: Es posible que los Serperior quieran volver a su nido cuando la hierba haya crecido. Para entonces, será mejor que ya no estés aquí —Y se marchó.

Hoja miraba el nido quemado aún incrédulo.

—Pero… yo... —Hoja miró a su izquierda, pero el Ariados ya se había ido—. No tengo a dónde ir. —Se dijo así mismo.

Durante varias horas permaneció en el nido, encogido, sollozando, con una vaga esperanza de que algún Serperior decidiera volver, o que ocurriera un milagro que le permitiera saber qué debía hacer a continuación. Como si de verdad fuera un milagro, al levantar una vez la mirada, a unos metros de distancia vio una silueta que rápidamente su subconsciente identificó como un Serperior. Sin ni siquiera pensar en ello, se levantó y corrió tras él. Corrió y corrió sin alcanzarlo, aquella silueta, a la que aún no había llegado a ver con claridad, se movía tan ágilmente que parecía como si flotara sobre el suelo.

Cansado, Hoja se paró en seco, pensando que nunca lo alcanzaría, que, quizás nunca debía alcanzarlo. Sin embargo, al parar, la silueta paró también, se dio la vuelta para mostrarse ante Hoja; era Saria, y le tendía la cola, invitándole a acompañarla. Tampoco se lo pensó esta vez al comenzar a andar, pero una imagen, como un rayo, cruzó su cabeza: fuego, dolor, tristeza. No podía volver con ella. Hoja comenzó a correr en otra dirección, dejando un rastro de lágrimas en el aire. Miró atrás, pero Saria ya no estaba. ¿Ya no había vuelta atrás? Quizás era lo mejor. Pero otra vez se encontró solo, perdido y, además, tenía hambre. Volvió a escalar un árbol, el sol había sustituido a la luna en el cielo. Esta vez no vio el claro; parecía estar en mitad de un bosque sin fin; y, además, en aquella zona parecía que no crecían bayas en los árboles.

Siguió vagando por el bosque con los rugidos de su barriga como único acompañante. De vez en cuando, subía a un árbol para valorar su progreso; aunque el panorama no parecía cambiar demasiado, llegó un momento en el que se veía a lo lejos una montaña no mucho más alta que los árboles. No era mucho, pero era lo más cercano a un objetivo que tenía en aquel momento. Aprovechando que el viento, durante ratos, soplaba a su favor, decidió viajar saltando de árbol en árbol; además, con suerte, podría ver algún Pokémon volador, cosa poco probable en realidad, ya que el Bosque del Viento era como un repelente de Pokémon voladores, los cuales encontraban imposible volar con un viento tan fuerte y en constante cambio.

Lo que, para su alivio y el de su quejumbroso estómago, sí que vio, fue un árbol de bayas, de hecho, había varios de ellos. Bayas que no había visto jamás: de color rosado y con forma de mano; pero bayas, al fin y al cabo. Eran un poco más dura de lo que Hoja esperaba y su sabor era un poco seco, pero tan dulce que le resultaba exquisita. Con una le bastó para saciarse, pero bajó un par de ramas para recoger algunas más para el viaje. Entonces se percató de que había sido rodeado por una horda de Duskull y Dusclops.
Ya conocía a aquellos Pokémon, aunque nunca antes los había visto. Sabio les había hablado de ellos y les había dado un consejo incuestionable: no mirarlos nunca directamente y ¡Correr!


Capítulo 4: Una reunión ardiente
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Hoja empezó a correr antes de que el Dusclops le lanzara un Mal de Ojo.

—¡Al ladrón! —ordenó el Dusclops tras fallar su movimiento inicial.

—¡Que no escape! ¡Que no escape! —gritaron los Duskull al unísono.

Hoja saltaba de rama en rama, sacándoles ventaja a sus perseguidores a cada salto que daba.

—¡Persecución! —gritó un Duskull.

—¡Persecución! —repitieron los otros tres.

El primero golpeó a Hoja en el costado, lanzándolo por los aires. Los otros tres le alcanzaron al vuelo, precipitándolo con más fuerza contra el suelo.

Los cinco Pokémon se plantaron delante de él, y retrocedieron unos metros al ver crecer la llama de su cola con fiereza. Hoja lanzó un fuerte grito al aire. Sus ojos parecían arder y con cada exhalación salía humo de sus fosas nasales.

—¡Eh, eh! Tranquilo, que vas a quemarlo todo —dijo el Dusclops.

Hoja parecía no escuchar nada. Volvió a gritar y se abalanzó sobre su enemigo.

—¡Retirada, retirada! —gritó el Dusclops. Sus secuaces lo siguieron y él se giró ya a gran distancia para añadir—: ¡Y no vuelvas más!

Hoja permaneció unos minutos en estado de furia; luego, se calmó rápidamente. Cayó al suelo agotado, con la llama de su cola extinguida, y así permaneció hasta el atardecer, cuando los rayos de sol eran demasiado débiles para atravesar la espesura de los árboles y el bosque se envolvía en sombras. La única luz presente era la que producía su llama, ya en un estado normal, y, en aquellas circunstancias, hasta su propia sombra parecía tenebrosa.

Hoja caminaba con cautela, esquivando los obstáculos que difícilmente veía en la oscuridad y, sobre todo, tratando de no enfadar a ningún otro Pokémon; tenía hambre y había perdido las bayas que había recogido, pero esta vez no cometería el error de coger una baya sin permiso. Solo esperaba salir del bosque antes de morir de hambre.

Durante un tiempo que se antojaba infinito, Hoja vagaba por el bosque siguiendo su tambaleante sombra, cada vez más pequeña. Hasta que una llama cruzó su mirada. Podría haber sido un espejismo de no ser porque volvió a aparecer a lo lejos, y con ellas varias más. Ya había tenido una mala experiencia con los habitantes de aquella parte del bosque, así que siguió avanzando tratando de no acercarse demasiado y siempre vigilando a su alrededor. Unos minutos más tarde se había acercado lo suficiente para ver un cuerpo iluminado por una de esas llamas: ¡era un Chimchar!

Trató de acercarse a él con cuidado, procurando no ser visto. Se escondió detrás de un árbol y se asomó por un costado para ver que, para su sorpresa, el Chimchar había desaparecido. A cierta distancia, seguía el baile de llamas, pero pudo observar que pertenecían a otros Chimchar y otros Pokémon que Hoja supuso serían sus formas evolucionadas.

Ignorando la desaparición del anterior Chimchar, abandonó el refugio del árbol y se dispuso a acercarse a los Pokémon. Entonces sintió un golpe en el hombro y un escalofrío recorrió todo su cuerpo. Dio un saltito por el susto, acompañado de un breve y agudo grito. Detrás de él estaba el Chimchar; este soltó una risilla tapada con la mano y salió corriendo hasta donde estaban los demás Pokémon.

Hoja le siguió, aunque a una velocidad más prudencial. Al llegar, todos le miraron. Hoja miró a su alrededor. Todos le miraban. Hoja reconoció al Chimchar de antes junto a un Pokémon más grande y con fuego en la cabeza.

—H-Hola —dejó escapar Hoja con timidez.

Ninguna respuesta. Todos le miraban.

—Y-Yo… me he perdido —continuó. Todos en silencio—. Vivía en un nido en el bosque, pero ahora estoy… solo —Esta última palabra la dijo casi en un susurro. Era la primera vez que lo dijo en voz alta y solo de escucharla se le saltaron las lágrimas.

Ninguna reacción, lo cual entristeció aún más a Hoja.

—¿Podéis ayudarme? Por favor… —Se llevó las manos a los ojos tratando, sin mucho éxito, despejar su cara de lágrimas—. Por favor…

Esta vez sí hubo una respuesta, no verbal, pues parecía que no podían hablar. El Pokémon con fuego en la cabeza se le acercó con un par de bayas en las manos. Estas eran moradas y granulosas; tampoco las había visto nunca.

—Gracias —Hoja se pasó el brazo por la cara una última vez antes de coger una de ellas—. Tengo mucha hambre.

Antes de pegarle un bocado, se percató de las risas entre dientes de los Chimchar y demás Pokémon. Sin llegar a entender su motivo, decidió comerse la baya. Al primer bocado le llegó un sabor seco muy desagradable, y no fue capaz de dar un bocado más. Entonces los Pokémon se reían a carcajadas, como si su expresión disgustada les hiciera mucha gracia.

Hoja comenzó a sentirse mareado y creyó estar viendo alucinaciones cuando todos los Pokémon desaparecieron y frente a él no encontró más que un Pokémon azulado levitando, con gesto de dolor, como si hubiera recibido un golpe en la cabeza.

—¡Bote, bote, bote! —exclamó una voz a su derecha, pero, al mirar, no había nadie— ¡Bote! —Un grito más fuerte proveniente de la copa del árbol sobre el Pokémon morado.

Un Pokémon pequeño, marrón y peludo y de largas orejas apareció de entre las hojas y propinó un golpe con las orejas en la melena del otro Pokémon, estampándolo contra el suelo.

Cuando pudo levantarse el Pokémon herido, lanzó un chillido tan agudo que a Hoja le produjo escalofríos. El otro Pokémon, perjudicado aún más por sus grandes orejas no vio venir el ataque de su rival. Unas nubes moradas fantasmales rodearon al Pokémon indefenso, pero no le hicieron ningún daño. El Pokémon atacante se mostró bastante sorprendido mientras el otro esbozó una sonrisa de satisfacción.

El Pokémon azulado volvió a chillar; se le iluminaron los ojos y lanzó una esfera amarillenta hacia su objetivo. El Pokémon marrón lo esquivó con un veloz bote que lo propulsó más allá de las copas de los árboles. De nuevo, cayó sobre la cabeza de su desconcertado contrincante y, rebotando sobre él, volvió a botar. Haciendo gala de una gran destreza y una increíble agilidad.

Antes de que el Pokémon herido pudiera levantarse, el Pokémon orejudo cayó sobre él al grito de: «¡Y… bote!».
—Y… fin —dijo al caer por fin sobre tierra, acompañando sus palabras con varias reverencias hacia una audiencia inexistente.


Capítulo 5: Una compañera incombustible
Spoiler
Hoja se había pasado todo el combate luchando por no perder el equilibrio cuando su cabeza insistía en que todo diera vueltas a su alrededor. Lo había conseguido muy eficazmente, lo que no había conseguido era creer las imágenes distorsionadas que captaban sus ojos.

El Pokémon ganador del combate se acercó deprisa a Hoja al verlo tambalearse.

—¿Estás bien?

Los oídos de Hoja captaron un fuerte rugido y sus ojos le mostraron a un Pokémon con afilados colmillos acercándose violentamente, a lo que sus brazos respondieron con un golpe en la nariz del asaltante. Ambos se cayeron al suelo y, como un acto reflejo, Hoja se dio un puñetazo en la cara, dejándose trastocado.

—¡Ey! Ten cuidado, te vas a hacer daño. Creo que la comida no te ha sentado muy bien.

El Pokémon trató de levantar a Hoja, pero este comenzó a hacer aspavientos con los brazos. El Pokémon reaccionó con un Ataque Rápido y, dando un salto hacia atrás, se colocó en posición de combate.

—Oye, no tengo ningún problema en luchar contigo, ¿eh? Pero piénsatelo dos veces antes de provocarme, soy más dura de lo que parezco.

Hoja consiguió levantarse, pero, sin dar ni un paso, lanzó el brazo, que no encontró objetivo al que golpear, y volvió a caer al suelo.

El Pokémon se acercó a Hoja y lo encontró casi inconsciente.

—Anda, anda. Creo que podemos dar por finalizado el combate.

Cogió a Hoja de una pierna y comenzó a arrastrarlo. Durante el trayecto, Hoja cayó completamente inconsciente.

Al despertar, estaba en otro sitio extraño. Era de día, pero la luz del sol solo llegaba a través de un agujero cuadrangular en la superficie de lo que parecía ser el interior hueco de un extraño árbol. Se encontraba tumbado sobre una superficie rectangular de piedra y junto a él había dos recipientes de madera con agua en su interior. Dentro de aquel insólito árbol había objetos que Hoja no había visto nunca.

Una tabla de madera conectada a la pared se movió y tras de ella apareció un Pokémon que Hoja pudo identificar como uno de los que luchaban en el bosque, aunque, con el recuerdo distorsionado, no se atrevía a juzgar si era bueno o malo.

Al enderezarse, sintió una punzada en la sien, como si le hubieran estado arrastrando por un camino pedregoso.

—Veo que ya te has despertado —dijo mientras Hoja se frotaba la cabeza para hacer desaparecer el dolor— ¡Oh! Siento haberte puesto en la mesa, pero no parecía que pudieras controlar tu llama y no quería que achicharraras mi cama.

Hoja no entendió del todo la frase, pero en aquel momento tenía cosas mejores en las que pensar.

—¿Dónde estoy? —preguntó mirando a su alrededor.

—Te he traído a mi casa. No creía que necesitaras asistencia médica, así que me ahorré el tener que llevarte a rastras hasta Chansey.

—¿Tu casa? Es extraña.

—Bueno, en realidad es solo una habitación de hostal. Mi casa está en la Aldea Salto —Hoja frunció el ceño; estaba totalmente perdido, pero aquel Pokémon le hablaba con tanta naturalidad que pareciera que se conocían de toda la vida. Sin embargo, por algún motivo, aquello le resultaba ciertamente agradable. El Pokémon se percató de la reacción de Hoja y cambió de tercio—. Tú no eres de por aquí, ¿verdad? ¿Qué hacías solo en el bosque?

Solo en el bosque; aquellas palabras le hacían rememorar los peores sentimientos. Le resultó imposible no recordar a su familia, el daño que les había hecho y que no volvería a verlos. Su memoria le mostró el rostro de Viny. Estarían mejor sin él, todos lo sabían, pero, ¿estaría él bien sin ellos? Nadie lo había pensado.

Su rostro cambió por completo, mostrando ahora un semblante taciturno.

El Pokémon, aun así, parecía seguir esperando una respuesta, aunque Hoja no sabía si sería capaz de dársela sin derrumbarse. Sus miradas se cruzaron y Hoja se dio cuenta de que no tenía más remedio que romper el silencio.

—Yo… vivía allí, pero tuve que irme para no hacer más daño a mi familia.

—Vaya… Entonces, ¿estás solo? —preguntó el Pokémon en un tono no tan jovial. Hoja no dijo nada, tan solo movió la cabeza en un gesto que casi podía entenderse como una afirmación. Entonces añadió—: Pues ya no. Como te salvé la vida, ahora me debes sumisión, así que me acompañarás como mi siervo —Hoja arqueó las cejas—. Así es. Por tu culpa no pude terminar la misión que me convertiría oficialmente en exploradora. Así que, como siervo, es tu deber ayudarme a completarla.

—Pero… —Hoja trató de pedir una explicación, pero, de un tirón en el brazo, el Pokémon lo levantó de la mesa y se lo llevó casi a rastras.

Sin poder opinar, sin tener más remedio, Hoja se vio obligado a hacer un esfuerzo para no caerse y correr al ritmo de aquel Pokémon. Así, en seguida cruzaron todo el pueblo ante la curiosa mirada de algunos de sus habitantes, y pronto se encontraron frente al bosque. Desde fuera, los árboles parecían más altos y el interior más oscuro. Hoja recordó todo lo que había pasado allí dentro en los últimos días y entró en pánico. Tiró de su mano, consiguiendo zafarse de la mano que le arrastraba y se paró en seco, con la mirada clavada en el fondo de sus oscuros recuerdos.

—No puedo…

El Pokémon, que había dado algunos pasos más antes de darse cuenta de que ya no arrastraba un peso, se giró y caminó hasta Hoja.

—Vamos, no da tanto miedo. Además, estás conmigo —Mientras hablaba, trató de coger la mano de Hoja, pero este la esquivó con un movimiento rápido hacia atrás.

—No, no lo entiendes. No puedo entrar ahí, no quiero hacerle daño a nadie más… —Hoja bajó la cabeza con los ojos vidriosos.

—¡Pues vale! —exclamó el Pokémon, cruzando los brazos— Iré yo sola. No te necesito, ya no tienes que ser mi siervo —se dio la vuelta, pero antes de marcharse, murmuró—: Solo espero que los Dusclops no se enfaden mucho.
Hoja reaccionó ante ese nombre. Los Dusclops no eran la especie de Pokémon con la que te gustaría meterte, él ya lo había comprobado de primera mano. Miró al Pokémon adentrarse en el bosque y, en un instante, la perdió de vista entre los árboles y la oscuridad. Durante unos segundos, en su cabeza se produjo un acalorado debate entre las voces que le gritaban que no volviera al bosque y las que le suplicaban que no abandonara a un Pokémon en peligro. De entre todas, se alzó una voz grave y profunda, la voz de Sabio, que una vez le dijo: «Si alguna vez encuentras a un Pokémon indefenso, no pierdas ni un segundo dudando si ayudarle. Si crees que puedes hacer algo para ayudar a alguien, ¿por qué dudar?». No dudar se le antojaba imposible en aquel momento, pero se adentró en el bosque con las palabras de su mentor en la cabeza; jamás se le ocurriría hacer algo que pudiera decepcionarle, aunque no estuviera allí para verlo. Así que volvió al bosque.


Capítulo 6: Dudas que hacen la sangre hervir
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Alcanzó a su nueva compañera cuando ya el bosque parecía no tener salida. Esta, al verle, se le abrazó al cuello mostrando su agradecimiento. Tras ese momento, ambos caminaron en silencio, tensos, serios, asustados y cautelosos. Aun siendo de día, algo irreconocible desde el interior, el bosque se mostraba terrorífico y el menor de los ruidos, aunque fuera de una ramita que ellos mismos habían pisado, les ponía los vellos de punta.

—Oye —susurró el Pokémon, a lo que Hoja reaccionó dando un respingo—, aún no sé tu nombre.

Cuando se hubo recuperado del susto, respondió:

—Me llamo Hoja, ¿y tú?

—Yo soy Iria —respondió ella—. ¿Hoja? Es un nombre extraño para un Pokémon de fuego.

—No sé, me lo puso mi mentor, Sabio. Decía que reflejaba mi respeto por las plantas.

—Así que vivías en el bosque —Hoja asintió. Ella continuó—: ¿Cómo llegaste hasta aquí?

—No lo sé, mi familia encontró un huevo abandonado y yo nací de él. Era una tribu de Serperior, pero aun así decidieron acogerme y cuidar de mí. Y yo…

—Ha tenido que ser duro. ¿Y nunca has intentado encontrar a tu verdadera familia? —Iria ya no parecía la misma chica alegre y enérgica que lo había arrastrado hasta el bosque, incluso en su voz se podía notar su consternación.

—Ellos eran mi verdadera familia. Eso creía. Ahora no sé quién soy.

—Pues eres Hoja, un Chimchar con una amiga fantástica que le va a ayudar encontrar su hogar —acompañó esta frase con una voz alegre y una sonrisa.

Aquello animó un poco a Hoja, que, viviendo con los Serperior, nunca había sentido tener un amigo de verdad. Sin embargo, no hizo desaparecer los peligros del bosque.

Unos segundos más tarde, comenzaron a escuchar un zumbido entre las copas de los árboles. Ambos miraron hacia arriba y pudieron ver unos Kakuna colgando de las ramas.

—Creo que nos hemos desviado del camino —advirtió Iria—. Estamos fuera del territorio de los fantasmas.

En seguida el zumbido se convirtió en una silueta que atravesó las hojas, y esta en un Beedrill, que se acercó velozmente hacia ellos con el aguijón por delante. Pudieron esquivarlo, saltando cada uno hacia un lado.

A lo lejos, el Beedrill se dio la vuelta y volvió a cargar contra ellos.

—¡Rápido, usa Ascuas antes de que nos alcance! —gritó Iria.

—¡No puedo!

—¡Claro que puedes, todos los Pokémon de tipo fuego pueden! ¡Vamos, ya viene!

—No puedo…

Hoja permaneció inmóvil. Su cuerpo comenzó a calentarse, como si su instinto lo estuviera preparando para el combate; pero la sola imagen de aquel Pokémon entre llamas le aterrorizaba.

El Beedrill apuntaba directamente hacia Hoja, pero un golpe Iria desde el aire lo paró en seco. Mientras el enemigo se recuperaba del golpe, Iria empujó a un lado a Hoja.

—Si no vas a luchar, no estorbes.

Iria volvió a saltar, perdiéndose entre las hojas. El Beedrill esta vez se centró en ella y colocó sus aguijones hacia arriba, esperándola. Ella apareció con las orejas preparadas para asestar un golpe en el cuerpo del Beedrill, pero se percató de sus aguijones y los esquivó dando una voltereta en el aire; golpeó su cabeza con una patada y ambos cayeron al suelo.

Iria se colocó en posición de ataque esperando el movimiento de su rival. El Beedrill se levantó y comenzó a atacar con unos veloces Ataques furia. Iria fue esquivándolos con movimientos aún más rápidos, desviando a veces los aguijones con sus orejas. Un baile frenético que acabó con Iria pegada contra un árbol. Parecía agotada, pero pudo esquivar un picotazo más, dirigido a su cabeza, que dejó aguijón clavado en el tronco. El otro aguijón, sin embargo, hizo un movimiento giratorio que consiguió impactar en la sien de Iria, lanzándola unos metros por los aires.

Iria respondió con un Ataque rápido. Se acercó a gran velocidad al Beedrill, aún inmóvil, corrió por el aguijón libre del Beedrill y le golpeó en la cabeza. El Pokémon bicho seguía tratando de sacar su aguijón cuando Iria se preparaba para otro ataque, pero reaccionó más rápido y, con el aguijón libre, lanzó unos Picotazos venenosos. Iria trató de esquivarlos, pero impactaron de lleno en ella. Se quedó inmóvil un instante; el veneno parecía empezar a hacer efecto. Comenzó a correr, intentando evitar, sin éxito, más picotazos. Finalmente, dio un bote, y el Beedrill cedió su ataque. Insistió en extraer el aguijón, aprovechando los segundos que Iria se encontraría en el aire, y lo consiguió en el momento justo para evitar su ataque. Ella apoyó los pies sobre el tronco y, haciendo, de nuevo, gala de sus magníficos reflejos, se impulsó para golpear al Beedrill con un Ataque rápido.

Al posarse sobre el suelo, volvió a sentir el veneno recorriendo sus venas. En ese instante, el Beedrill aprovechó para atacar con otra serie de Ataques furia. Iria intentó esquivarlos, pero el veneno no le permitía moverse con tanta agilidad y le golpearon casi todos los ataques.
Se produjo un momento de pausa. Ambos Pokémon parecían acusar el ritmo frenético del combate. El Beedrill se recuperó en seguida. Iria, sin embargo, parecía estar a punto de desmayarse. El Pokémon bicho, se lanzó contra ella con un nuevo Ataque furia. Esta vez ella no hizo ningún esfuerzo por esquivarlo, sino que se abalanzó contra su enemigo con un Frustración. Unos golpes desesperados con las orejas y las extremidades que acabaron con el Beedrill en el suelo, derrotado.


Capítulo 7: Combate en llamas
Spoiler
Iria se dejó caer de espaldas sobre la hierba.
—¿Ni siquiera vas a ayudarme ahora? —Hoja tardó en comprender que esas palabras iban dirigidas a él. Entonces se acercó a Iria y la levantó—. Creo que si vamos por la derecha llegaremos al territorio de los Dusclops.
—¡Pero si ni siquiera puedes tenerte en pie! Debemos volver al pueblo, allí te curarán el envenenamiento.
Hoja se giró para volver por donde habían venido, pero sintió que Iria hacía fuerza con el cuerpo en sentido contrario.
—Ni se te ocurra volver —dijo tajante—. Iré yo sola si hace falta. Si no me quieres abandonar, más te vale llevarme en la dirección correcta. ¡Que aún tengo fuerzas para dejarte KO!
Hoja cedió ante tal amenaza y la llevó en la dirección que le indicó.
—Solo necesito una o dos bayas. Si tenemos suerte podríamos no encontrarnos con ningún Duskull o Dusclops —La voz de Iria sonaba débil y apagada y, después de un rato caminando, Hoja sentía que tenía que hacer más fuerza para llevarla.
—¿Bayas? ¿Unas bayas rosas con forma de mano? —preguntó Hoja, recordando la que había comido antes de ser atacado por los Pokémon fantasma. Pero no obtuvo respuesta: Iria estaba a punto de perder el conocimiento.
Hoja la soltó, apoyándola en un árbol, y le volvió a preguntar, moviendo su cabeza a los lados para que no se desmayara, pero sin brusquedad.
—Sí, las bayas drasi. Drasi… —dijo por fin, aunque no tenía fuerzas para más.
Apenas acababa de saber su nombre, pero ya la conocía lo suficiente como para saber que se enfadaría más si se despertaba en su habitación sin las bayas que si se enteraba de que la había dejado sola e inconsciente en el bosque. Así que la dejó allí apoyada en el árbol y él trepó para ver por encima de las copas. El territorio de los Dusclops, y por tanto los árboles de bayas drasi, no estaban muy lejos de su posición. Así que se acercó saltando de rama en rama. Pensó que Iria estaría allí más a salvo que si la llevara con él, aunque a cada salto miraba hacia atrás para comprobar que seguía bien.
Seis saltos le hicieron falta para llegar a un árbol con bayas.
—¡Eh! —Con bayas y con un Duskull—, ¿qué haces aquí? ¿Te has perdido?
Hoja tragó saliva. Miraba al Duskull acercarse, y miraba a un par de bayas colgadas de una rama a su izquierda.
—Esas bayas son nuestras, no puedes llevártelas —dijo el Duskull tras seguir la mirada de Hoja.
Hoja trató de ser lo más rápido posible; agarró las bayas y tiró de ellas dando un salto hacia atrás, con intención de salir corriendo. Pero no fue lo suficientemente rápido y en el aire se vio envuelto en una nube negra que lo hizo caer al suelo herido. Mientras volaba, Hoja pensó que Iria lo habría hecho mucho mejor.
—¡Tinieblas! —gritó el Duskull.
Hoja consiguió caer de pie.
—¿Tinieblas? ¡Tinieblas! —detrás de él escuchó las voces conjuntas de lo que resultaron ser otros dos Duskull.
Hoja vio a Iria a lo lejos. Esta vez no podría huir, no lo conseguiría con las dos bayas e Iria en brazos. Debía luchar, por primera vez en su vida iba a luchar. Soltó las bayas a su lado y esquivó las Tinieblas con un salto hacia atrás. Luego se abalanzó contra el primer Duskull tratando de herirlo con un arañazo, pero su mano atravesó el cuerpo del Pokémon fantasma y cayó de cara contra el suelo. Los tres Duskull se rieron con una risa maliciosa.
—No sabe luchar —dijo el Duskull. Luego volvió a reírse y los otros dos imitaron su risa.
Hoja frunció el ceño, no sabía luchar, estaba claro, pero no podía permitir que le derrotaran. Empezó a gritar y su puño se iluminó. Los Duskull retrocedieron intimidados, pero uno de ellos se acercó a él, desapareció ante sus ojos y apareció detrás intentando golpearle con Impresionar. Hoja dio un salto y rebotó sobre la cabeza del Duskull, colocándolo al alcance de su puño. Volvió a gritar y lanzó su puño envuelto en una luz blanca, cortando el aire. Al alcanzar el cuerpo del Duskull, el puño volvió a atravesarlo. Hoja no podía creérselo, era la primera vez que ejecutaba ese movimiento, pero había sentido una gran fuerza recorriendo todo su cuerpo, y se había esfumado en un segundo.
Los tres Duskull se colocaron en línea y lanzaron unas Tinieblas que Hoja, aún desconcertado, no pudo evitar. Sintió un profundo dolor en todo su cuerpo y cayó al suelo.
Los Duskull volvieron a reírse y se dieron la vuelta con intención de dejar a Hoja allí, debilitado, pero escucharon un gruñido a sus espaldas. Hoja apoyó las manos en la hierba para levantarse. Sus ojos se habían vuelto de un rojo intenso y el gruñido le hacía mostrar unos pequeños colmillos afilados. La llama de su cola creció hasta ser más alta que él mismo, y producía un humo tan oscuro como la sombra que proyectaba su cuerpo.
Gritó, y los Duskull pudieron observar aterrados una llama formándose en su garganta. La llama creció en el interior de su boca y Hoja parecía estar envuelto en una bola de fuego. Volvió a gritar y proyectó la llama en forma de Ascuas contra sus agresores. Uno de ellos sufrió graves quemaduras y decidieron retirarse del combate. Hoja escupió otro Ascuas a la huida de los Duskull, pero cayó directamente sobre la hierba, incendiándola.
Hoja volvió a gritar. El fuego de su cola parecía crecer aún más. En su interior, una voz le decía que se calmase, que cerrara los ojos y sintiera la calma a su alrededor, el silencio. Pero él no podía cerrar los ojos, le ardían; y oía el fuego quemando en su interior. De repente, su cuerpo comenzó a brillar. Se miró las manos asustado. Miró la hierba quemarse frente a él. Luego no pudo ver nada, tan solo una luz blanca cegadora. Dejó de oír fuego, ya solo oía las palabras de Sabio que le decían que calmara su mente y calmara su corazón, y así conseguiría calmar su fuego. No recordó esas palabras con rabia o con tristeza, las recordó con calma y con paz.
La luz dejó de brillar y Hoja volvió a ver el fuego ardiendo frente a él, pero no podía hacer nada. Cerró los ojos y cayó al suelo.


Horario: Lunes, miércoles y viernes
PD: Acepto con mucho gusto las críticas y las correcciones. Y estoy de acuerdo si alguien decide usar mi historia para un cameo, pero siempre que me aviséis de vuestra idea para ver si es factible.
#2345681 08/01/2016 22:34
00
jajadxjajadx

# Fecha de alta: 04/05/2015

# Edad: 27 años

80 360 30 9
La presencia de los pokemon fantasma promete. Me gusta como se encamina la historia pero aún es pronto teniendo en cuenta que es medio prologo.
En el corazón de todo héroe residen valor, coraje y sangre.
#2346653 11/01/2016 11:12
00
drayxedrayxe

# Fecha de alta: 06/03/2012

# Edad: 26 años

# Ubicación: Málaga

33 41 10 10
Acabo de publicar la segunda parte del prólogo. Podéis verla arriba en un segundo spoiler, bajo el título "Un cálido nacimiento".
Mi idea es publicar cada dos días, exceptuando los fines de semana, de modo que sería: lunes, miércoles y viernes.
#2346693 11/01/2016 13:58
11
fokkusuesfokkusues

# Fecha de alta: 06/01/2016

# Edad: 22 años

# Ubicación: Málaga

9 8 2 0
Me encanta, se ve muy interesante la historia, que ganas del siguiente capítulo azn, y gracias por los ánimos cheesy
#2346698 11/01/2016 14:15
11
javifg92javifg92

# Fecha de alta: 14/07/2012

# Edad: 27 años

# Ubicación: Madrid

1757 1174 135 21
Se me habia pasado este Fanfic. La verdad es que es una historia muy bonita. Y está muy bien redactado. Estaré más atento de cómo evoluciona a partir de ahora^^

Puedo preguntar por el nombre del lugar, si tiene?
#2346719 11/01/2016 15:07
11
GreeneyedWolfGreeneyedWolf

# Fecha de alta: 07/01/2016

# Edad: 22 años

25 22 23 0
Debo felicitarte por la historia que has creado aquí, está maravillosamente compuesta y estructurada por lo que se ha visto y me atrevería a decir que es el fanfic que más transmite la sensación de estar leyendo un libro (tal vez sea por el uso de la tercera persona) ya que verdaderamente te transporta al lugar de la acción. Una narrativa excelente ^^
#2346776 11/01/2016 16:43
11
KinseviingKinseviing

# Fecha de alta: 08/01/2016

# Edad: 21 años

6 11 1 6
A ese Chimchar le espera una vida algo complicada ¿eh?

Me encanta el concepto de la lógica oposición entre los grupos y la presencia de los fantasmas. Por un lado es normal pensar que un pokémon de tipo fuego no debería estar en ese bosque y sólo traerá problemas. Por otro lado, el pobre chimchar no tiene la culpa y sería inmoral dejarlo a su suerte. La verdad tengo mucha curiosidad por ver cómo avanza el fic ^^. Y viendo que vas a intentar publicar todas las semanas pues hale, me viene muy bien. Es tremendamente entretenido y me gusta mucho tu redacción, es muy agradable.
#2346807 11/01/2016 17:30
11
Adrian_93Adrian_93

# Fecha de alta: 07/01/2016

# Edad: 26 años

2 11 23 38
La verdad es que me ha gustado mucho y se me ha hecho bastante ameno. Por cierto, ¿me lo parece a mí o parte de la historia tiene similitudes con Tarzán? jajaja
#2347427 13/01/2016 11:17
11
drayxedrayxe

# Fecha de alta: 06/03/2012

# Edad: 26 años

# Ubicación: Málaga

33 41 10 10
Ahora sí, que sí, comienza la aventura: capítulo 1. Me ha quedado más corto de lo que esperaba, y el siguiente será bastante más largo, pero bueno, era la única manera de separarlos y que ambos tuvieran sentido. Espero que lo disfrutéis igualmente.
#2348460 15/01/2016 23:35
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KinseviingKinseviing

# Fecha de alta: 08/01/2016

# Edad: 21 años

6 11 1 6
Es un poco triste sentir que no puedes encajar, la verdad. Debe ser muy duro decirle a un 'crío' que le espera el exilio en el mejor de los casos. Muy bueno, me intriga saber que será del pobre Hoja, no creo que lo maten los ariados pero que gente más sucia :'v.
#2348542 16/01/2016 12:27
21
GreeneyedWolfGreeneyedWolf

# Fecha de alta: 07/01/2016

# Edad: 22 años

25 22 23 0
Parece que la trama se complica; me gusta mucho cómo la que la estás llevando, de forma pausada pero continuada, y lo cierto es que prefiero por mucho este estilo a escribir tratando de llegar pronto a la acción para terminar cuanto antes. Como siempre, la redacción impecable; puedo ver la razón por la que me aconsejaste recurrir menos a los adjetivos, puesto que, tal y como tú lo haces, queda una escritura más ligera, no obstante, yo sigo prefiriendo llenar el texto de detalles que "transporten al lector" y le permitan hacerse una imagen más clara de la escena; pero bueno, cada uno tiene su estilo.

Buen trabajo, sigue así wink
#2349187 18/01/2016 11:54
13
drayxedrayxe

# Fecha de alta: 06/03/2012

# Edad: 26 años

# Ubicación: Málaga

33 41 10 10
Acabo de publicar el capítulo 3. Es algo más largo que los anteriores, pero espero que no os resulte tedioso.
#2350099 20/01/2016 16:29
02
javifg92javifg92

# Fecha de alta: 14/07/2012

# Edad: 27 años

# Ubicación: Madrid

1757 1174 135 21
Bueno pues comento XD. No me has dado tiempo a leerme el cap 4, pero seguro que es interesante!
#2350105 20/01/2016 16:36
10
drayxedrayxe

# Fecha de alta: 06/03/2012

# Edad: 26 años

# Ubicación: Málaga

33 41 10 10
Pues, gracias a la amabilidad de @javifg92, anuncio que he actualizado el tema con el capítulo 4. De momento es el que más me gusta; casi se me saltan las lagrimillas (y mira que lo he escrito yo). Espero que os guste.
#2352077 25/01/2016 07:28
11
jajadxjajadx

# Fecha de alta: 04/05/2015

# Edad: 27 años

80 360 30 9
Te dejo este mensaje para que puedas avisar de que publicas. Estoy intentando que los pocos fanfics que sigo no acaben en la pagina 5 estando aun activos y te animo a que hagas lo mismo con los que tu sigas.
En el corazón de todo héroe residen valor, coraje y sangre.
#2352095 25/01/2016 11:47
00
drayxedrayxe

# Fecha de alta: 06/03/2012

# Edad: 26 años

# Ubicación: Málaga

33 41 10 10
Anunció que acabo de publicar el capítulo 6. Espero que lo disfrutéis (y comentéis, si es posible wink).
Por otro lado, estoy ahora bastante liado con los exámenes, así que publicaré lo que ya tengo escrito, que me dará para esta semana, y las dos próximas semanas no habrá nada. Luego, volveré a tope, no os preocupéis.
#2352113 25/01/2016 12:58
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javifg92javifg92

# Fecha de alta: 14/07/2012

# Edad: 27 años

# Ubicación: Madrid

1757 1174 135 21
Muy buen capítulo! La redacción va mejorando poco a poco. Y si ya era buena de por sí...je je. A ver qué más peligros les esperan en ese bosque.

Por cierto, ¿te interesa hacer un glosario tú también?
#2352952 27/01/2016 15:48
00
drayxedrayxe

# Fecha de alta: 06/03/2012

# Edad: 26 años

# Ubicación: Málaga

33 41 10 10
Publicado el capítulo 7. Espero que lo disfrutéis.
El viernes trataré de tener el siguiente, aunque no aseguro nada.
#2353083 27/01/2016 21:22
00
javifg92javifg92

# Fecha de alta: 14/07/2012

# Edad: 27 años

# Ubicación: Madrid

1757 1174 135 21
Un capitulo intenso y emocionante. hay que ver cómo se cabrea Hoja en los combates... No le gusta perder, je je...
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