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[FANFIC MEGAMISTERIOSO] La Tormenta

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# Fecha de alta: 14/07/2012

# Edad: 27 años

# Ubicación: Madrid

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Muy buenas!

Ya están todos los capítulos disponibles, desde el comienzo hasta el final de la aventura. Relajaros y disfrutad de la lectura smiley

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<<El motivo por el cual inauguro este espacio es el de facilitar a los lectores una herramienta donde ver un recopilatorio de los personajes, lugares y resumenes de mis capitulos. Debido a la expectacular cantidad de Fanfics que hay, creo que será de gran ayuda para recordar a mis personajes más facilmente.>>


Personajes Importantes-------------------------------------------------------------------------
Jak- pokemon 693 Clawitzer. Protagonista. Rescatador Pokemon marítimo. Tímido, muy sensible pero de gran corazón. El combate siempre es su último recurso. Gracias a su potente cañón es capaz de derrotar a pokemon mucho más grandes que él.

Honoka- pokemon 691 Dragalge. Antagonista. antigua amiga de Jak. Se consideró muerta después de ser engullida en una corriente que conduce a la Gruta de los Desolados. Lider de una banda, se cree que planea la extinción de los pokemon marinos con su potente veneno. Uno de los pokemon más temidos, buscados y con mayor recompensa ofrecida de todos los mares.

Maya y Will- pokemon 131pokemon 278 Lapras y Wingull. Amigos y compañeros de Jak. Juntos forman parte del equipo de rescate maritimo. Maya es sociable y alegre, y Will muy cabezota y charlatán. Actualmente en paradero desconocido.

Polokus- pokemon 623 Golurk. Guardián de Puerto Refugio, fue un poderoso titán que lleva meses en un estado de reposo, velando aún por la seguridad de la ciudad.

Damos- pokemon 503 Samurott. Líder del segundo equipo de rescatadores marítimos de élite. De carácter orgulloso, pero colaborador por que reine la paz en Puerto Refugio.

Personajes Invitados-------------------------------------------------------------------------

Munie- pokemon 018 Pidgeot. Pertenece al usuario xel
Rufflet- pokemon 627 Rufflet. Aprendiz de Munie.
Redvolk- pokemon 373 Salamence. Pertenece al Fanfic de REDVOLK
Cerberus- pokemon 635 Hydreigón. Pertenece al Fanfic de REDVOLK
Alucard- pokemon 169 Crobat. Pertenece al Fanfic de REDVOLK
Edwars- pokemon 005 Charmeleon. Pertenece al usuario Edwars
Arco- pokemon 131 Lapras. Pertenece al fanfic de Rivka
Num- pokemon 050 Diglett. Pertenece al fanfic de Rivka
Chan- pokemon 609 Chandelure. Pertenece al fanfic de liker66
Key- pokemon 707 Klefki. Pertenece al fanfic de liker66
Nyo- pokemon 060 Poliwag. Pertenece al fanfic de 8Chrono
Sentim- pokemon 157 Typhlosion. Pertenece al fanfic de GreeneyedWolf
Lif- pokemon 470 Leafeon. Pertenece al fanfic de joseDa
Patoso- pokemon 054 Psyduck. Pertenece al usuario AMpzni
Hoja- pokemon 152 Chikorita. Pertenece al usuario HugoFraga

Lugares importantes----------------------------------------------------------------------------

-Puerto Refugio: Una de las ciudades más visitadas, situado en una isla entre los continentes del agua y del viento. En tierra es un enorme puerto turístico y comercial, que conecta con un gran arrecife de coral. Posee una estructura radial. En el centro se sitúa el gran faro principal, lugar donde se conectan todas las avenidas que a su vez llevan hacia las puertas de la ciudad. Es un lugar donde conviven el mundo terrestre y marino. Actualmente se encuentra muy fortificada y con excesiva seguridad debido al ataque que sufrió recientemente.
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-Gruta de los Desolados: Lugar maldito y rodeado de misterio. Se cree que la unica forma de entrar es mediante una corriente marina que lo engulle todo hacia la oscuridad. Pero nadie que haya sido arrastrado por dicha corriente ha regresado para contarlo.
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Lo siento. Ningún pokemon sabe cómo es este lugar sad


-Costa del viento: Nombre real desconocido. Consta de una gran playa, donde a su alrededor se puede apreciar un profundo bosque, y siguiendo al rio más cercano una enorme zona montañosa.


Lugares nacidos de otros fanfic--------------------------------------------------------------------------

Cordillera de Obsidiana: conocido más vulgarmente como la Montaña Muerta. Pertenece al fanfic de GreeneyedWolf
Bosque Celeste: un lugar que recibía su nombre por el misterioso brillo azulado que emitían las hojas de los árboles al caer la noche. Pertenece al fanfic de joseDa
Pueblo Vergel: pequeña aldea pacífica, rodeado de una pradera repleta de flores silvestres. Pertenece al fanfic de joseDa
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Capítulo final: Bajo la luz de la luna

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Frente a frente, aguantábamos la posición tanto Damos, que había desenvainado sus dos espadas, como yo, concentrados en el rival que teníamos enfrente. La dragalge se desplazaba con ligereza, haciendo bailar sus peligrosas extremidades en direcciones impredecibles, pero sin desviar un milímetro la vista de nosotros. Los demás hacían lo posible por detener al guardián descontrolado, que no hacía más que gritar y atacar todo lo que encontraba a su paso. Teníamos que actuar deprisa si queríamos que nuestros compañeros no sufrieran más daño.

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Damos tomó la iniciativa. Blandiendo sus dos espadas, comenzó a ejecutar ataques múltiples a gran velocidad. Honoka era más grande de lo que suelen crecer los dragalge, sin embargo eso no le supuso un problema, ya que esquivó sin dificultad los ataques cortantes del samurott, arqueando su cuerpo de múltiples formas, como si de una danza se trataba. Ésto no hizo más que enfurecer a Damos, que se propuso a realizar un tajo cruzado levantando los brazos hacia afuera, pero justo en ese momento Honoka realizó un potente cola veneno, que dio de lleno en el pecho descubierto del samurott y le derribó envenenado.

Con el cañón dispuesto, efectué varios disparos con pulso dragón, que sabía que serían bastante efectivos. Para mi sorpresa, uno de ellos consiguió dar en el blanco, aunque Honoka no pareció lamentarse demasiado.

-Ahora caigo-murmuré.-Habrá hecho el movimiento camuflaje y aquí dentro se habrá cambiado al tipo roca. Tendremos que utilizar ataques de tipo agua, entonces.

-Creía que seríais más inteligentes.- Honoka respondió a mi ataque preparándose para lanzar una potente onda tóxica. Apenas teniendo tiempo para reaccionar, una peligrosa onda bañada en veneno se expandió en todas direcciones. Damos, aunque ya envenenado, pudo incorporarse para protegerse a tiempo bloqueando la onda con sus dos espadas. Yo lo único que pude hacer era protegerme con mi brazo derecho y evitar así el máximo daño posible. Recibí de lleno el ataque, pero por suerte no consiguió envenenarme. El resto de la onda se dispersó hacia arriba, evitando así que llegase hacia los demás.

En el otro extremo, Polokus seguía implacable. El grupo sabía que no debían intentar causarle daño, ya que su ayuda sería esencial para poder derrotar a Gorea más tarde. Cerberus se acercó y le envolvió con sus brazos por detrás para intentar inmovilizarle, pero éste consiguió liberarse y lanzó al hydreigon por los aires para caer encima de Chan, que se disponía a efectuar un rayo confuso. Slash, con su increíble agilidad, consiguió apartar al desprevenido chandelure en el último momento, aunque por ello se quemó las garras.

-Vaya, ¡Lo siento Slash!

-No pasa nada, puedo seguir luchando.

Dralis con látigo cepa pudo retener al titán unos instantes, suficiente para que vanilluxe pudiera efectuar con precisión un rayo hielo a sus piernas, congelándolas con el suelo. Polokus se quedó inmóvil unos breves instantes, hasta conseguir romper el hielo y liberar las piernas de nuevo.

-Eh! Eso ha funcionado! probémoslo otra vez!- Le habló Dralis a Vanilluxe.

-Yo también os ayudaré.-comentó Milotic.

-Entonces nosotros le mantendremos distraído. Estad preparados-aseguró Grovyle.

Volví a la carga lanzando varios proyectiles de agua, aunque esta vez Honoka reaccionó antes. Se me acercó a gran velocidad mientras esquivaba mis proyectiles y me asestó otro golpe con su cola veneno. Volví a salir despedido hacia atrás, llevándome el brazo izquierdo a mi costado para aguantar el dolor, aunque tuve la suerte de nuevo de no acabar envenenado. Mi ataque fallido no fue en vano, ya que Damos pudo acercarse a la dragalge y rozarle con una de sus espadas, causándole algo de daño. Honoka, sorprendida, se volvió a echar hacia atrás. Damos sonrió levemente, aunque ya se le veía bastante afectado por el veneno.

-(Maldición...es demasiado rápida y se conoce todos mis movimientos, Damos apenas puede tocarla, y si cae, yo no podría hacer nada contra ella. Si seguimos combatiendo así, perderemos... A no ser...que cometa una auténtica locura...)

Sin esperar a Damos me volví a propulsar hacia Honoka con el cañón apuntando hacia delante.

-¿Vas a intentar darme otro martillazo?-justo antes de efectuar el movimiento, abrí mi pinza todo lo que pude y atrapé una de sus extremidades.

-¿¡Eh!?-con mi otra pinza me aferré a ella todo lo que pude para intentar inmovilizarla. Sentí todo su veneno inyectándose en todo mi cuerpo, pero no hice más que apretar con todas mis fuerzas y gritar:

-¡Damos, usa hidrobomba ahora! ¡Será muy efectivo contra ella!

-¿¡Te has vuelto loco!?

Honoka se revolvía como una serpiente enfurecida. Rodábamos los dos dando continuas vueltas el uno sobre el otro. Su tamaño y peso eran mucho mayores que el mío, pero mi cuerpo estaba blindado, por lo que aguantaba mejor las sacudidas.

-¡Sé lo que hago! ¡Usa hidrobomba! ¡A mí no me afectará tanto!

-¡Ya basta!-La dragalge, desesperada por liberarse de mi abrazo, lanzó un potente cometa draco en todas direcciones, dejando caer devastadores meteoritos por la zona. Damos, nervioso, no tuvo más remedio que esquivarlos, lo que conllevó un gran esfuerzo, ya que con cada impacto se iba levantando cada vez más polvo que dificultaba la visión. Finalmente pudo esquivarlos con éxito, y se acercó lo suficiente a nosotros para no errar el tiro. Esperó a que yo la inmovilizase todo lo que podía y lanzó el hidrobomba. Sentí una enorme sacudida de agua en el acto. Contrariando a mi propio instinto de supervivencia, no solté a mi presa, recibiendo así todo el ataque hasta que Damos dejó de expulsar agua.

Cuando abrí los ojos, me encontraba junto a Honoka, debilitada. El hidrobomba había sido potente, y si no fuera de tipo agua tal vez no seguiría en pie. Mareado por el impacto y el veneno que había absorbido, quise comprobar si ella estaba bien, pero había algo más urgente que hacer:

-¡Damos, coge el parche y dáselo a los demás!

Con toda rapidez, El samurott recogió el parche y se lo lanzó a Alucard, que lo atrapó en pleno vuelo.

-¡Ahora!

Dralis volvió a envolver el cuerpo de Polokus, y una vez más, Vanilluxe, con la ayuda de Milotic, le inmovilizaron las piernas efectuando dos rayo hielo. Tanto Redvolk como Cerberus le sujetaron los brazos con sus feroces colmillos. En ese preciso instante, Alucard volvió a incrustarle el parche, cerrando así la fisura y el cese de los destellos de energía.

El cuerpo de Polokus se relajó. Tras unos largos segundos, el golurk se llevó las manos a la cabeza, aliviado.

-Chicos, lo siento de veras, muchas grac...¡Tú!

Nada más descubrir la presencia de Gorea, se levantó y usó vuelo, sustituyendo las piernas por propulsores que le impulsaron a gran velocidad hacia su objetivo.

Justo antes de impactar contra Gorea, se produjo un enorme destello que lo envolvió todo. Tras unos sobrecogedores segundos, nos vimos envueltos en un extraño lugar.

-¿Qué ha pasado? ¿Dónde estamos?

-Estamos dentro de la mente de Gorea, en sus memorias y recuerdos más profundos-Afirmó Polokus, que regresó a nuestro lado.-Fue en este lugar donde hace quinientos años tuvo lugar nuestro combate.

Era un paradero desolador, sin color, sin vida. Multitud de escombros flotaban sin rumbo bajo una descomunal luna que iluminaba el valle.

-No os dejéis engañar por vuestros ojos, estamos aún dentro en la cueva. Esto no es más que una ilusión.

-Oye Cerberus, ¿Nos das una baya Meloc a Damos y a mí?

-De acuerdo, pero me temo que cuando choqué contra las rocas sólo queda una baya intacta.

-Cómetela tú, jak.-Damos se apresuró a decir.

-¿Qué? ¿Estás seguro?

-Considéralo una disculpa por el hidrobomba...cof cof...Además, yo aún puedo luchar, hasta que ya no pueda aguantar más.

-Bueno...qué tiempos aquellos...¿Eh Polokus? ¿Y si revivimos aquella batalla para que tus amigos disfruten también de ella?

-¡Gorea!

En un extremo volvió a surgir su siniestra silueta, pero a su alrededor también salieron otras, que fueron tomando forma hasta poder distinguir que se trataban de unos Gigalith.

-¡Los ancestros! -exclamó Polokus, los habitantes que hace generaciones me encomendaron la misión.

-Veo que no has olvidado después de tanto tiempo... Aquellos que osaron enfrentarse a mí en vano, pudiendo llevarme sus atormentadas almas, para poder usarlas ahora contra ti y todos vosotros. ¿No te resulta gracioso?

-¡Libéralos, Gorea! ¡No permitiré que permanezcas más en este mundo!

-¿De dónde han salido esos pokemon? ¿También son ilusiones?

-¡No! Son los espíritus de los ancestros caídos en batalla, ahora víctimas y esclavos de la voluntad de Gorea. ¡Cuidado!

Varios de los gigalith realizaron al unísono roca afilada. Numerosas rocas se levantaron de la tierra para salir disparadas hacia nuestra ubicación. El cuerpo de Polokus pudo protegernos de los proyectiles, aunque por ello sufrió importantes daños.

-Tenemos que llegar hasta donde se encuentra Gorea -afirmó Polokus.-Para ello tendremos que atravesar a los gigalith. Jak, súbete a mi hombro. Los demás, permaneced cerca de mí, y no os detengáis.

El grupo se preparó para la acción. Gorea se encontraba al fondo, protegido por una gran barrera de Gigalith que debíamos abatir si queríamos llegar hasta él.

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-Polokus, ¡nosotros os cubriremos!-Redvolk, Cerberus y Alucard alzaron el vuelo y comenzaron a despejar parte del camino, deshaciéndose de los enemigos por los laterales.

Me subí al hombro de Polokus y nos pusimos en movimiento. Grovyle, Damos y Slash colaboraron juntos lanzándose hacia el frente. Damos Y Slash con sus espadas iban repeliendo a los que podían, y Grovyle con hoja aguda remataba a los que quedaban desprotegidos. Dralis y Milotic apoyaban al equipo de espadachines con ataques a distancia. A su vez, Chan, Vanilluxe y Key hacían lo propio con el equipo de Redvolk.

Mientras, Polokus seguía con la carga. Su corpulencia le hacía imparable, respondiendo a los que lograban acercarse a él con devastadores puñetazos que los hacía mandar por los aires. De vez en cuando se detenía para que yo pudiese ametrallar con precisión a los enemigos que teníamos de frente, y facilitar así el avance.

Sin embargo eran demasiados. El veneno terminó por arrebatarle la energía a Damos, que cayó debilitado. Grovyle se detuvo a socorrerle, pero una vez rota la formación los gigalith no tuvieron problemas para acercarse y atacarle a él también.

-Slash, ¡regresa con Polokus, seguid avanzando!-Fue lo último que dijo antes de caer presa de una gran horda de enemigos.

-Volveremos a por vosotros. ¡Aguantad!

A Dralis y Milotic también les empezaron a fallar las fuerzas. Un grupo de gigalith lanzaron multitud de rocas afiladas a su ubicación. En el último momento, apareció Key, que se interpuso en medio para recibir los impactos y salvar a los dos pokemon.

-Key...¡¿Por qué has hecho eso?!

-Yo...Tenéis que continuar... sin mí.-reafirmó el klefki antes de caer debilitado.

-¡Maldición!, ¡Key!

-Yo me quedaré con él, Chan. ¡Seguid!

-Yo también, Chan. ¡Ya no puedo correr más!-gritó Vanilluxe.

-¡Pero entonces vosotros también caeréis!

-Entonces llegad lo más rápido posible hasta Gorea. Confiamos plenamente en vosotros.

Chan gritó de rabia y sus llamas se extendieron como nunca antes lo habían hecho. Poco después se apresuró a reunirse con los que aún quedaban en pie, que no habían cesado de avanzar hacia Gorea. Las fuerzas también les empezaron a fallar al equipo destroyer, donde en un descuido Alucard y Cerberus cayeron al suelo después de múltiples impactos recibidos por los gigalith.

-¡Maldición! ¡Chicos!

-¡Jefe! ¡No t... rindas! Eres el único que puede continuar...agh...

Nos encontrábamos a muy pocos metros de Gorea. Exhaustos, pero en pie, quedábamos Polokus, yo, Redvolk, Dralis y Slash. Tan sólo teníamos que aguantar un poco más hasta llegar a nuestro enemigo y acabar con él...

-¡No dejéis que se acerquen a mí! ¡Todos! ¡Explosionar!

-¿¡Qué!?

Todos los Gigalith que quedaban se acercaron y nos rodearon. Sus núcleos comenzaron a brillar con una gran intensidad.

¿Sería éste nuestro final? ¿Así acabaría todo?

Todos los gigalith explotaron y el cielo se iluminó. Tras unos instantes, los oídos me empezaron a doler, como si un estruendo se estuviera produciendo. El suelo temblaba a nuestros pies, y una onda de choque nos dejó sin aliento, para después hacerse el más absoluto silencio.

-Cof, cof...¿Seguimos... vivos?

-Al parecer sí, ¿pero cómo?

Cuando el polvo se disipó, pudimos comprenderlo todo. Polokus se había vuelto a colocar en medio, con sus brazos envolviéndonos por completo, habiendo absorbido todas las explosiones él mismo. Estaba destrozado, con incontables agujeros en la totalidad de su cuerpo, visibles gracias a la luz que conseguía atravesar en ellos.

-Polokus, ¡no!

-¿Pero no es de tipo fantasma? ¿Por qué le ha afectado?

-Me temo que su cuerpo ya estaba demasiado frágil como para haberlo soportado.

-Chicos...me alegro...de...d...-Su cuerpo comenzó a resquebrajarse al completo, para después derrumbarse ya aparente sin vida a nuestro lado.

-No... ¡¿Por qué?! ¡¿Por qué ha tenido que ser así?!

-Ajajaja...-Una mezcla de risas entre voces agudas y graves resonaban hacia todos los extremos.-Una vez Polokus ya no está, por fin puedo liberarme de su maldición y desatar mi poder.

Contemplamos cómo la piedra que había mantenido encerrado a Gorea se hacía añicos. Al momento el ente comenzó a hacerse más grande, envolviendo gran parte del cielo en la total oscuridad. Parecía que iba a consumirlo todo a nuestro alrededor. La luna dejó de hacerse visible. Resultaba irónico, que toda mi aventura comenzara con una tormenta, y acabaría ésta de la misma forma.

-He...hemos fracasado.-dijo Dralis exhausta.-Ya no hay nada que podamos hacer.

-No...me niego a...rendirme-Chan miró hacia atrás y observó a lo lejos a sus compañeros, debilitados. -Nuestros amigos confiaban en nosotros. No podemos...acabar así.

-Yo tampoco me rendiré-Dijo Redvolk.-Aunque el destino haya querido así, no pienso aceptarlo.

-Yo y Daito no nos rendiremos. Y si tenemos que morir, lo haremos juntos hasta el final. Y así volveré a ver a mi hermana de nuevo.

-No hemos llegado tan lejos para acabar así.

-No permitiremos que nuestros amigos hayan luchado en vano.

-Daremos lo mejor de nosotros hasta el último momento.

Uno a uno nos fuimos incorporando, plantando todavía cara a nuestro enemigo. Todos nuestros sentimientos, dolor, tristeza, miedo, fueron transformándose en determinación. Nuestras lágrimas dejaron de caer, para dejar paso al valor más profundo que residía en nuestros corazones. No ibamos a acabar así, no estábamos dispuestos a aceptarlo.

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-¿¡Qué demonios estáis hablando!? ¿¡Cómo podéis siquiera desafiarme aún!? ¡Morid! -Multitud de sombras, cuyas siluetas se asemejaban a brazos, fueron descendiendo desde las alturas hacia nosotros. Sin embargo, ninguno de nosotros retrocedió. Al parecer Gorea no entendía por qué, y para qué, seguíamos luchando, y eso le enfurecía.

En ese momento, y de forma inexplicable, del cuerpo inerte de Polokus se desprendió un haz de luz, que hizo detener el ataque de Gorea unos instantes. Era muy difícil de explicar, pero esa fuente de luz parecía la energía vital que anteriormente hacía funcionar el cuerpo de nuestro amigo. Esa luz fue desplazándose hacia nosotros y nos envolvió. Al poco sentimos esa energía recorrer por nuestros cuerpos, como si la hubiéramos absorbido. Redvolk mega evolucionó en ese momento, y los demás sentíamos una fuerza que nunca antes habíamos logrado experimentar.

-¡No! ¿Cómo habéis...?

-Por muy difícil que parezca la situación, Por muy al límite en el que nos encontremos, jamás nos rendiremos-Chan fue el primero en atacar, sorprendiendo a Gorea disparando un devastador Hiperrayo. La energía que había canalizado Chan, al igual que el resto, hizo que el Hiperrayo fuera devastador, desplazándose hacia el cielo y logrando perforar una de las extrañas esferas verdes que levitaban alrededor de Gorea.

-¡Aaagh!

-Aunque nuestras fuerzas nos fallen, seguiremos peleando hasta nuestro último aliento-Redvolk lanzó un increíble rugido a los cielos, seguido de otro hiperrayo que siguió destruyendo más de las numerosas esferas.

-¡NO! ¡NO ME APAGARÉ!-Gorea retomó su ataque, haciendo aparecer de nuevo múltiples brazos con la intención de estrangular nuestros debilitados cuerpos.

-¡Por que nuestros seres queridos merecen un mundo mejor! (Y por ti, hermana)-Slash dio un salto hacia el cielo y, empuñando a Daito, efectuó el movimiento espada santa. Una luz intensa se originó en Daito, partiendo en dos todas las sombras que se nos acercaban. Por un momento pudimos volver a apreciar la tranquilizadora luz de la luna.

Otro grito de desesperación de Gorea bañaron los cielos.

-Por nuestros compañeros caídos, que jamás han dejado de creer en nosotros-Dralis repitió con otro veloz hiperrayo, perforando y destruyendo las pocas esferas que se mantenían intactas en el cielo. El rostro de Gorea comenzó entonces a desfigurarse.

-¡AAAAGH! -miles de voces de gemidos y lamentos se escuchaban desde las alturas..

-Para que vuelva a reinar la paz-Y, dando un salto propulsado hacia los cielos, disparé el último hiperrayo, saliendo de mi cañón una energía tan exorbitante que apenas podía controlar. Lo último que vi antes de cerrar los ojos fue cómo atravesaba la espiral del ojo de Gorea, seguido de un extraño resplandor, más intenso que la luz del sol, que se expandió desde los cielos llegando a todos los rincones del lugar.

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(...)

Epílogo

-Eh Jak, despierta!

-(...)

-Nada... quizás necesite descansar más.

-Um...Probaré así...Ejem: ¡me apetece probar un poco de cangrejo a la parrilla!

-¡¡Aaagh!! ¿Qué? ¿Eh?...

-Jajaja...ha funcionado.

Me encontraba acostado en una camilla, en una de las habitaciones del gremio de rescatadores. A mi lado estaban los demás. Al parecer nos habían estado cuidando a todos en la propia enfermería del gremio hasta que despertáramos. Tuve una sorpresa mayúscula al ver a mis dos compañeros del gremio, Maya y Will, a mi lado:

-¡Maya! ¡Will! ¡Chicos!

-Qué alegria ver que te encuentras bien- Se alegró Maya.

-¿Qué hay, Jak? No te imaginas el sueño que hemos tenido, resulta que blablablabla...¿y luego sabes qué? blablabla...- Dejé de escuchar a Will en cuanto comenzó su discurso para centrarme en mis otros compañeros.

-Si llego a pensar que la misión sería así de difícil...bufff-comentaba Cerberus.

-Un poco más y no lo contamos, si no llega a ser por el jefe...

-Aunque él no se ha despertado aún.

-Seguro que ha debilitado a Gorea con sus ronquidos, si es que los ronquidos de un dragón son lo peor.

-Ejem...

-Ups, perdona (Aunque no me arrepiento de lo que he dicho, mis oídos son demasiado sensibles como para seguir soportando esto).

Dralis también se había despertado, y tanto ella como su equipo se encontraban a mi lado, descansando.

-Por cierto Jak, menuda potencia la que salió de tu cañón. Deberías tener cuidado adónde apuntas eso. Además por poco muerdes a Larvitar que quiso curiosear con tu brazo mientras seguías dormido. Vaya susto le has pegado.

-¡No es verdad! ¡No me asusté!

-Ups, lo siento, me suele pasar que a veces tengo actos reflejos cuando sueño... Oye, ¿cómo es que estamos aquí?

-Ha sido gracias a Conroc, Patoso y Larvitar, que bajaron a encontrarnos siguiendo nuestras huellas y nos rescataron.

-Si -Larvitar se levantó mostrándose orgulloso.-Patoso detectó problemas y bajamos los tres a rescataros. Cuando llegamos estabais todos debilitados.

-Que valentía por tu parte, Larvitar.

-¡Si ya dije que quise ir con vosotros! aunque...Viendo el estado en el que os encontrabais... quizás me lo habría replanteado. Jeje...

-Por cierto, Chan, jak... ¿Podéis repetir cómo lo hicisteis?-Quiso saber Key.

-No lo sé con certeza, Key...Solo recuerdo que experimenté una energía tan poderosa que en cualquier momento me iba a desmayar...

-Creo que esa energía se la debemos a Polokus.

-¿Por cierto, dónde está él?- preguntó inconscientemente key.

-Me temo que ha...-Slash quiso corregir inmediatamente sus palabras -Se sacrificó para darnos toda sus fuerzas. Le debemos la vida-A su lado, El mudo Daito hizo una señal de afirmación a las palabras de Slash.

La respuesta de Key fue una triste y apenada mirada.

-Oh no...

-No te desanimes Key. Polokus ha vivido muchísimos años, y gracias a él esta ciudad podrá vivir en paz. Él ya puede por fin descansar.

-Ya, pero pienso que podría haberle podido salvar si hubiera sido más fuerte... Lo siento mucho.

-Has hecho lo que has podido, no te sientas mal. Además, no te he agradecido que me salvaras de aquella ocasión con los gigalith.

Milotic se agachó y le dio un pequeño beso amistoso al klefki, el cual se volvió a sonrojar y salió de la habitación dando tumbos hacia los lados, como si estuviera hipnotizado.

-Por cierto, ¿Y Honoka?

-Te alegrará saber que está fuera, viendo el atardecer-Intervino Damos, situado en otra de las camillas.-También ha recuperado la memoria, y al igual que tus compañeros cree que ha vivido una pesadilla.

-¿Y los aldeanos no la temen?

-Descuida. Patoso, con la ayuda de Mantine, están haciendo correr la voz por toda la ciudad. Deberías haberles escuchado gritar- ¡derribad los muros! ¡Derribad los muros! Era bastante cómico.

-Gracias Damos, gracias por todo. Voy a verla enseguida.

Mientras salía de la habitación me paré unos instantes para escuchar a Damos hablar sobre la recompensa a los demás:

-Bueno chicos, la recompensa por esta misión es: ...

-¡¿Quéee?! ¡¿Y qué vamos a hacer con tanto dinero?!

-Oye... tranquilo, que no esperaba que fuéramos tantos y hay que repartirlo entre todos. A cada uno le corresponde una pequeña parte del total. Quedaros aquí esta noche para descansar, y mañana temprano ya hacemos cuentas.

-Aún así es mucho. ¿Y cómo las vas a repartir?

-Vamos a ver, para empezar tenemos a Slash y Daito que les corresponden...

-Un momento, ¿su espada cuenta como un miembro más? No es justo.

-Oye, que Daito es un pokemon también.

-Pero es que ni siquiera habla...Yo también puedo dibujarle dos ojos a una espada y que me paguen por doble como si... ¡Ay! ¡Me ha golpeado!

-¡Claro! ¡Si es que le has enojado!

Decidí ignorar del tema de la conversación de la recompensa y salí al exterior. Honoka se encontraba justo fuera en el muelle, observando con la mirada puesta en el atardecer y en los viejos wailord que iban saliendo y entrando en el puerto. Cuando me vio parecía avergonzada, como si en el fondo creyera que todas sus acciones llevadas a cabo durante estos años fueran ciertas, a pesar de que me dijeron que ella creía que soñó continuas pesadillas.

Nada más verla pude ver en sus ojos reflejados aquella amistad que tanto tiempo había ansiado recuperar.

-Jak...Yo...yo de verdad...

-No es necesario que digas nada, Honoka.-Y me senté junto a ella, observando juntos el final del atardecer y escuchando relajados el apacible sonido de las calmadas olas bajo la luz de la luna.

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------------------------------------------Fin--------------------------------------------------



Capítulo 10: El poder de los ancestros

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Era la mañana siguiente en la que conversamos con Polokus. Un grupo numeroso de pokemon rodeaban impacientes al guardián de Puerto Refugio. Muchos pokemon habían escuchado nuestra petición de ayuda, pero la gran mayoría se echaban para atrás al saber que la peligrosa dragalge estaba involucrada en la misión. Tan sólo nos encontrábamos los más valientes y temerarios, con el afán de hacer justicia y de honrar a los pokemon que han caído bajo la sombra de Gorea. No podía sentirme más emocionado, al ver que viejos conocidos se habían unido a la causa. Damos, el samurott y parte de su equipo también se encontraban allí.

-Qué alegría veros de nuevo, Chan, Key...

-Lo mismo digo.

-Al principio dudamos si venir o no, pero no podíamos ignorar este peligro. Además Chan quería conocer a Polokus.

-Si... Es un placer conocer por fin a un pokemon fantasma sin malas intenciones.

-El Honor es mío, Chandelure. -Con la amabilidad que nos tenía acostumbrados, realizó una leve reverencia, aunque por culpa de ello algunas viejas piedras se desprendieron de su cuerpo para caer encima del pequeño Key.

A nuestro lado también habían acudido en nuestra ayuda Redvolk y su equipo. Aquél enorme salamence causaba gran admiración entre los presentes, al contrario del pobre Hydreigon, que por su aspecto inquietaron a más de uno.

-Hola de nuevo, Jak. El equipo Destroyer está a vuestra entera disposición. ¿Así que éste es el gran Polokus? Teníamos ganas de conocerle.

-Vuestras hazañas han llegado a mis oídos. Me honra teneros aquí.-Se dispuso a realizar otra reverencia, lo que sobresaltó de nuevo a Key, alejándose del golurk esta vez antes de que le cayeran más piedras.

-Chan, Jak... Aquí hay demasiados pokemon enormes. Me siento algo impotente al lado de todos ellos... No sé si estaré a la altura...

La dulce Milotic, miembro del equipo de Damos, le respondió:

-Klefki... La verdadera fortaleza de un pokemon no nace de su tamaño, sino de su afán por querer cambiar las cosas, por muy difíciles que parezcan. Pareces un buen pokemon y estoy segura que nos ayudarás tanto como los demás.

Klefki no hizo otra cosa que sonrojarse, a lo que Chan le devolvió la mirada con un leve suspiro...

-Por cierto, Jak. Déjame presentarte al equipo Celestial: Dralis, Conroc, Grovyle y Larvitar...

-Oh, un placer. Y gracias por vuestra ayuda, chicos.

-He oído historias, aunque viejas, de la amenaza que vais a repeler...-Intervino Grovyle. -Si las leyendas son ciertas cualquier ayuda será esencial. Contad conmigo.

-Un momento, ese larvitar es demasiado joven para la misión. No debería ir con nosotros.

-¡Puede que sea pequeño, pero yo también tengo ganas de ir! ¡Quiero ayudar!

-Tengo fe en ello, pero no permitiré poner a nadie más en peligro.

-Dralis, si te parece bien, yo me quedo aquí y cuidaré de él.

-Gracias, Conroc. Lo siento, Larvitar. Esta misión es demasiado peligrosa. Además, si caímos en batalla necesitaremos contactos que nos rescaten en el exterior. ¿Podremos contar contigo?

-Ains...De acuerdo. ¡Pero regresad pronto!

Aprovechaba los minutos que disponíamos antes de partir para cargar una mochila llena de bayas Meloc, capaces de curar el veneno en los pokemon.

-Oye Cerberus, ¿tú podrías llevar esta mochila con bayas Meloc? Las necesitaremos.

-No hay problema, Jak. He cargado con cosas más pesadas.

Mientras hablábamos, me fijé en un sneasel con algo extraño a su espalda. Nunca le había visto antes y no sabía si vendría con nosotros.

-Hola -quise acercarme a él, aunque la seriedad de aquél sneasel me extrañaba, y me mantuve un poco al margen.-¿Cuál es tu nombre?

-Slash...No pensaba venir, pero en el fondo sentía la necesidad de hacer justicia. Lucharemos Daito y yo a vuestro lado.

A su espalda, el Honedge pareció asentir con firmeza, y no quiso añadir más. Los demás también se acercaron a presentarse. Me fijé que Polokus también observaba a aquella espada que transportaba Slash, llevándose una mano a la cabeza y murmurando un... -Vaya, vaya...

Nos encontrábamos pues ya todos listos. En total éramos un grupo de 14 pokemon: De Puerto Refugio pertenecíamos yo, Polokus, Damos y Milotic. Al final Mantine no quiso unirse. De fuera el equipo Destroyer, con Redvolk a la cabeza, Cerberus y Alucard. El equipo Celestial nos acompañaría con Dralis y Grovyle. Luego nos seguían Chan, Key, Vanilluxe, Slash y Daito. Patoso nos esperaría dentro del faro.

Comenzó a nublarse, el viento fue intensificándose cada vez más, y las primeras gotas de lluvia no tardaron en llegar. Las olas dentro del puerto fueron cada vez más fuertes, cuyos impactos con el muelle comenzaron a incomodar al grupo.

-(De alguna forma, Gorea sabe que vamos a ir a por él) ¡Atención! Si continuáis, no puedo asegurar vuestra supervivencia. Una vez entremos ya no habrá vuelta atrás. Si estáis conmigo, lucharemos, por nuestros amigos, nuestros familiares, por nuestros hijos... Lucharemos, para que reine de nuevo la paz en nuestra tierra, y despojarla de aquellos que sólo desean causar dolor y muerte. ¡En marcha!

El coloso comenzó a andar. Sus pasos ocasionaban verdaderos estruendos, cada pisada sonaba como si chocaran dos wailord entre sí. El grupo tuvo que acostumbrarse a los temblores que producían sus pasos, y nos pusimos en acción. Tal como nos dijo Polokus, la entrada que había estado vigilando a la gruta de los desolados comenzaba en el monumento más preciado de nuestra ciudad: el faro. Una vez dentro, descendimos a sus sótanos hasta ver un portón excesivamente oxidado, tan grande como para que Polokus pueda entrar sin problemas.

-Aunque esté muy oxidada, podría abrirla sin problemas.

-Gracias, pero no es necesario, Klefki.-Una vez dicho esto, y ante la sorpresa del grupo, giró su puño hacia atrás para tomar impulso y propinó un salvaje impacto que abolló y derribó tal impresionante portón.

Ante nosotros se presentaba una ruta, que guiaba hacia a lo desconocido, hacia nuestros propios temores y pesadillas. Ninguno de nosotros quiso dar un paso adelante hasta que vimos a Polokus coger unas antorchas apagadas en una esquina de la cueva.

-Con tu permiso, Chandelure.

-No te preocupes, adelante. -Chan sabía a qué se refería Polokus. Se agachó y fue encendiendo las antorchas una tras otra con el fuego de Chan.

-Patoso, protege esta entrada. Si no regresamos en un día, ya sabes qué habría que hacer.

-Descuida, ¡tened mucho cuidado!

(...)

Pasaban las horas y seguíamos descendiendo. El contacto con el exterior era tan sólo un simple recuerdo que poco a poco resultaba más complicado de no olvidar. Era como una prueba de resistencia, en la que teníamos que mantener el ánimo para evitar perder la moción del tiempo. Con la cantidad de rutas que había sería imposible salir de allí sin un guía. Dábamos gracias a que Polokus conocía con exactitud el camino que había que tomar.

-Oye Milotic... -quiso hablar Key.-Lo que me dijiste antes....¿Lo decías de verdad?

-¿mmm? Claro que lo decía en serio. Vivimos en un mundo en el que los pokemon más grandes suelen ser los dominantes, pero gracias a mis viajes como rescatadora, acabé descubriendo que la voluntad de los pokemon más pequeños o incomprendidos suele tener una fuerza mucho mayor de lo que parece a simple vista.

-Yo...Yo tan sólo quería decirte q...que... ¡me alegro mucho de haber venido a ayudar! Aunque no sé a qué peligros nos vamos a enfrentar, o si estaré a la altura. Para protegeros, a ti, a Chan y a los demás, haré lo que pueda.

-Eres muy amable- Milotic le sonrió a klefki, lo que hizo que se sonrojara todavía más...

-¡Yo ya sabía que los más pequeños somos muchas veces más poderosos! Me he enfrentado a rivales mucho más grandes que yo, pudiendo abatir sin mucho esfuerzo.

-¡Alucard, me has fastidiado el momento!

-Ya hemos llegado.- Todo el grupo se detuvo. Ante nosotros se presentaba un monumento descomunal. Parecía otro portón, mucho más grande que el visto anteriormente.

Polokus se acercó a un pequeño hueco de uno de los decorados situados en el centro del monumento. El decorado adonde se dirigía Polokus estaba tan alto que solamente aquél Golurk y los pokemon voladores serían capaces de llegar. Polokus incorporó la palma de su mano en el hueco, que casualmente encajaba a la perfección. Un intenso brillo emanó entonces del símbolo de su brazo, a lo que el enorme decorado lo reflejó y lo repitió en el portón, para después abrirse en dos y mostrar una nueva ruta, dejando boquiabiertos a la mayoría de los presentes.

Una descomunal sala se presentaba ante nosotros. Seguíamos estando en el interior de la cueva, pero tanto las paredes como el techo mostraban viejos y desconocidos símbolos y decorados. La iluminación, gracias a pequeñas antorchas en las paredes, era la justa para ver con claridad todos los recovecos de aquél inhóspito lugar. A pesar de su majestuosidad, estar presente ahí, daba una sensación de...tristeza y agonía.

-La mazmorra...-Murmuró apenas Polokus. -Fue hace 500 años cuando construimos este lugar... Aquí quedaron encerrados junto a Gorea todos los males y pesadillas de los pokemon. Quisimos...olvidar, creando esta sala que debería haber permanecido sellada durante toda la eternidad...-Polokus se volvió y miró al grupo: -Chicos, tenemos que andarnos con oj...

Un extraño e inesperado proyectil impactó de lleno en Polokus, inmovilizándolo al completo instante.

-¡Aaagh! -Polokus se desplomó en el suelo, apoyando las manos en el suelo para evitar derrumbarse completamente. Pude ver que de ese proyectil se desprendían algunos pétalos. Recordé entonces cómo vi hace tiempo a los dos bandidos robándoles los pétalos a aquél indefenso Vileplume. ¿Entonces han paralizado a Polokus?

De pronto, una sombra surgió detrás nuestra y, ante la incredulidad de todos, se acercó y agarró el parche que sujetaba Polokus en el pecho.

-¡No! ¡No dejéis que me lo quite!

El más rápido en reaccionar fue Alucard, que con su velocidad atravesó al grupo para llegar antes que nadie al cuerpo de Polokus. Pero ya era demasiado tarde. La sombra consiguió separar el parche de su cuerpo y se retiró a una distancia prudencial.

-Sin mi parche...no...p...puedo...¡Uaaagh!

Tan pronto como terminó aquella escena, el pecho de Polokus empezó a emitir furiosos destellos que iluminaban completamente la sala. Gritos de dolor de aquél golurk se fueron escuchando mientras apenas podía mantenerse recto, sin apenas poder controlar su propio cuerpo.

-¿Qué ha ocurrido?-Damos conocía la respuesta.

-El parche que tenía Polokus servía para dominar su fuerza. Sin él, ¡su energía y su poder se vuelve incontrolable!

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-¡Entonces tenemos que volvérselo a poner! ¿Quién se lo ha quitado?

-Yo.

Todos dirigimos la vista en dirección de aquella sombra, que finalmente, y para mis sospechas, no era otra que Honoka.

-Honoka! ¡Conozco la verdad! ¡Déjame ayudarte!

-Bien, bien...Veo que Polokus finalmente os ha puesto al día...

-¿Quién ha dicho eso?

En un pequeño altar que apenas pudimos apreciar a nuestro lado, unos ojos verdosos parecieron iluminarse. Las sombras envolvían a la extraña pero terrorífica figura, que no hacía más que sonreír al contemplar la escena.

Quise hablar, todos quisimos decir algo, pero aquél rostro parecía un puro reflejo de nuestros peores miedos. Teníamos enfrente a aquél ser que, hace quinientos años, causaba horror y aniquilación por donde viajaba.

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-Me alegro ver un grupo tan variopinto, y sobretodo verte a ti, Polokus. Aunque no me estés escuchando ahora.-Su voz era muy extraña, como si miles de pokemon, con sus distintos tonos de voz, estuvieran murmurando al mismo tiempo.

-¡Gorea! ¡Libérala!

-Oh, me temo que no puedo hacer eso... Sus recuerdos han sido una gran fuente de información, al igual que tus compañeros.

-¿Qué? ¿Están aquí? ¿¡Qué has hecho con ellos!?

-No te preocupes, están vivos...aún. ¿Te acuerdas de la tormenta? Nosotros trazamos ese plan para secuestraros a los tres, aunque las olas te llevaron a ti más lejos de mi alcance... Tuviste suerte. Aún así, tus amigos nos han sido bastante útiles... Sus recuerdos nos han servido para conocer todos vuestros futuros planes, y gracias a eso hemos podido preparar nuestro gran recibimiento... ¿Pero cómo pudiste abandonarlos, Jak? ¿Cómo pudiste dejar aquí sola a tu mejor amiga? ¿Cómo te lo puedes perdonar?

-Yo...no...

-¡No dejes que te manipule, Jak! -Gritó Damos a mis espaldas

-Yo...¡Voy a acabar contigo!

Usé mis propulsores traseros para tomar impulso para efectuar un martillazo contra Gorea, pero Honoka se interpuso en medio, deteniendo completamente el ataque, y de un coletazo me lanzó de vuelta hacia atrás. A pesar del impacto, pude recuperarme con rapidez.

-Enfréntate a mi, bastardo, ¡y déjala en paz a ella!

-Tranquilo...¿Qué te parece si te enfrentas primero a vuestro guardián?

Al mirar la vista atrás observé cómo el efecto paralizante contra Polokus había desaparecido. Con una ira descontrolada, Polokus se había puesto de pie y había comenzado a correr, lanzando devastadores puñetazos a cualquier elemento que se pusiera en medio. No parecía que tuviera control de sus acciones. Sus aullidos eran desgarradores, y su pecho seguía emitiendo rayos que cegaban a los que se ponían enfrente.

-¡Jak, Damos!-Nos gritó Redvolk- ¡Nosotros inmovilizaremos a Polokus! ¡Vosotros recuperad el parche!-Observé cómo tras decir eso, tanto el salamence como Cerberus se agarraron al cuerpo del coloso que seguía corriendo sin rumbo aparente, pero éste con un feroz movimiento del brazo se deshizo de ellos sin apenas esfuerzo. Dralis le interceptó de frente, y Slash se disponía a utilizar su espada Daito para ayudar a derribarle, pero Polokus ejecutó un potente puñetazo, tuviéndose que apartar tanto Slash como Dralis para no ser aplastados.

-Va a ser difícil -afirmó Slash.

-Tenemos que cooperar para inmovilizarle y poder incrustarle el parche de nuevo-añadió Dralis

No Había alternativa. Teníamos que recuperar el parche, y para ello, tenía que derrotar a Honoka.
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Capítulo 9: El secreto de Polokus

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Volver a contemplar las gigantescas e imponentes murallas me causaban un gran asombro, a la vez de sosiego, pues por fin había regresado a Puerto Refugio. El viaje de regreso fue largo, donde me aproveché de una de las corrientes marinas para evitar un mayor esfuerzo a nado.

Viajé solo, aún después de lo acontecido hace un par de días. Aquél poderoso sharpedo fue finalmente derrotado por el Salamence Redvolk, que pudo mega evolucionar y así salvarnos en el último instante. El sharpedo y su banda fueron arrestados por los magnezone en el pueblo más cercano más tarde.

Honoka, como era de esperar, desapareció sin dejar rastro. Sigo sin comprender lo que nos quiso decir antes de que se marchara. ¿Es posible que todos nosotros tengamos una fuerza vital que seamos incapaces de descubrir? ¿Será ese poder la mega evolución? ¿Y los que no podemos mega evolucionar?

Hundido en mis pensamientos, realicé los controles de seguridad obligatorios antes de entrar por fin en las viejas calles de la ciudad.

Poco había cambiado en mi ausencia. Los lapras transportaban a los turistas por los muelles, el mercado de bayas seguía tan ajetreado como siempre, y no había demasiada actividad en el gremio de rescatadores, lugar donde me disponía a ir...

-¡Hola!¡Bienvenido! ¿Te apetece probar algo en “El vapor ardiente”? (cachis... No valgo para los nombres)

Un joven braixen se interpuso en mi camino. Probablemente sería de esos pesados ambulantes que tanto hay en esta ciudad. Tenía un carro de alimentos calientes varios. A su lado una enorme Camerupt hablando con otros pokemon y un pequeño y juguetón Spheal con la vista distraída.

-¿E...Eh?

-Vaya, si tú también eres rescatador, ¿verdad? ¿Cómo es que no has oído hablar de nuestro carrito ambulante? ¡Especial para rescatadores pokemon!

-Yo... Si solamente quiero...

-Calla calla, pareces hambriento....¿Qué te parece probar nuestro plato único estrella? ¡Tachán! El inigualable y suculento Olimpo de la brasa! ¡El Filetón de los Dioses! ¡Un olor y sabor celestial!

-Lit...Eso es un vulgar filete -quiso comentar el spheal mostrando una mueca en su rostro.

-Jajaja, que bromista eres, Sig (cállate leñe)

-Me temo que no soy de los que comen grandes filetones...

-Ah ¿Por qué no lo habías dicho antes? Con esa bocaza que tienes el brazo quién lo diría...Je. ¿Te apetece probar uno de nuestros lujosos pinchitos? Tenemos de los sabores más exóticos y de una calidad inigualable. ¡Nunca habrás probado nada parecido!

-Pero si los alimentos los acabamos de comprar aquí...

-(Demonio de Sig)...jejeje, ¿Y si el primero invita la casa?

-pff...Bueno, está bien... Vamos a probar éste. Gracias.

No me apetecía llevarle más la contraria, agarré uno de los pinchos que me ofreció y lo probé.

-¡Agh! Creo que has cogido uno de sabor a... cangrejo... y... marisco..eeejeje...

-¿¡Can...Cangrejo!? ...aggghhhh

Comencé a marearme y acabé desplomándome en el suelo medio aturdido, escuchando a duras penas la enorme reprimenda de la Camerupt que se acercó al instante.

-¡¡Liiit!! ¡¿Qué demonios?! ¿Lo has vuelto a hacer? ¿Has vuelto a envenenar a otro cliente?

-Cálmate Terra, yo... le habrá dado un golpe de calor, seguro (es mi fin...)

-¿Que me calme? Ahora verás...

-Ayyy madre... yo me meto en el agua.

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Comenzaron una pequeña persecución alrededor del carro. Cada paso de aquella Camerupt hacía temblarlo todo a mi alrededor. Tras unos instantes pude recuperarme y me esfumé disimuladamente ante tan incómoda situación.

Cuando entré en el gremio, pude encontrarme con el maestro del gremio Patoso y el segundo equipo de rescate de élite, formado por mantine, milotic y su líder, un samurott llamado Damos.

-Jak! ¿Eres tú? Creíamos que os habíamos perdido!

-Hola Patoso, chicos...-Saludando al resto del grupo.

-La tormenta fue devastadora, todos los grupos que patrullábamos tuvimos que retirarnos -comentaba milotic -me alegra saber que estáis los tres bien.

-Bueno, mis compañeros desaparecieron tras la tormenta, los he estado buscando hasta entonces...

-Oh, vaya... Bueno, pues les buscaremos nosotros. No temas.

-Paso de buscarles -interrumpió el mantine -seguro que tu amiguita la dragalge los ha capturado y quiere que vayamos a rescatarlos para tendernos una trampa.

-Mantine, un respeto -quiso silenciarle Damos.

-Ya sabes que no me gusta que estés aquí, Jak. Tan sólo nos traerás más problemas. Si tú estás aquí, ella no tardará en ven...

-¡Silencio, Mantine! ¿Y tu deber como rescatador? Ayudaremos en lo que podamos a buscar a nuestros compañeros. Tú relájate por ahora, jak. Habrá sido un viaje muy duro.

-Gracias, Damos.

Justo antes de salir en dirección al arrecife Patoso se me acercó:

-Se me olvidaba. Polokus quería hablar contigo sobre un asunto bastante importante según él. Pero por la tormenta y tu desaparición no ha podido decírtelo hasta ahora. Él quería que fuera Damos también.

-¿Polokus?

-El mismo

[...]

Era el atardecer. El sol se escondía detrás del inmenso faro que no tardaría en encenderse. Allí estábamos, yo y Damos, los dos líderes de los equipos de rescate de élite, frente a la colosal figura de uno de los pokemon más extraordinarios y poderosos que han habitado en el planeta. Al acercarnos, los ojos de Polokus se iluminaron, lo que al parecer significaba que había despertado de su profundo y largo sueño.

-Polokus...

-Jak, Damos...Me enorgullece veros de nuevo.- La voz de Polokus era exageradamente grave y profunda, pero en parte débil, frágil...- Hacía mucho tiempo que quería contaros lo que os voy a decir. Jak, seguramente no me lo perdones por no habértelo contado antes, pero jamás pensé que volvería a suceder...

-¿De qué se trata, Polokus? Por favor, ves al grano.

-Verás... La dragalge en la que antaño tenías como amiga, Jak... Está siendo controlada, manipulada por una fuerza maligna que se apoderó de ella cuando quedó atrapada en el lugar al que vosotros llamáis la gruta de los desolados.

-¡¿Qué?!

-¿Nos estás diciendo que todos estos años hemos estado persiguiendo a una marioneta? ¿De qué estás hablando? ¡Explícate!

-Hace 500 años... En este mismo continente, ocurrió una catástrofe... Una fuerza sobrenatural surgió desde lo desconocido y empezó a causar el caos por donde viajaba. Los pokemon apenas sabían de dónde había salido, ni cómo derrotar a tal siniestra criatura. Los ancestros acabaron bautizando al ente como... Gorea. Analizando el poder espiritual de tal temido ser, fue entonces cuando fui creado, bajo el propósito de poder enfrentarme a la amenaza y salvar a los pokemon de la catástrofe.

-¿Eso ocurrió hace 500 años? ¿Y por qué nos cuentas eso ahora?

-En una cruel batalla, conseguí derrotar y encerrar a Gorea en una roca bajo una poderosa maldición, y fue desterrada a la cueva más profunda del más profundo océano. Los ancestros decidieron entonces inventarse la leyenda de la cueva de los desolados, para evitar a toda costa que extraños y curiosos se acerquen lo menos posible a la zona... Y así han ido pasando los siglos hasta que tu amiga fue arrastrada a ese desdichado lugar.

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-¿Quieres decir...Que ella es víctima de aquél ser... Que tantos años atrás asoló estas tierras?

-Tengo motivos para creer en ello. Es bastante probable que, cuando quedó atrapada, se apoderara y se alimentara de sus más profundos sueños y pesadillas. Ya que Gorea no puede escapar sin ayuda, vio en ella una oportunidad para fortalecerse y recuperar todo su poder.

-¿Pero por qué? ¡¿Por qué no nos lo dijiste antes?! ¡¿Por qué, Polokus?! - Me costaba asimilarlo. Una mezcla de tristeza e indignación recorrían mis pensamientos. No podía dar crédito a lo que estaba escuchando.

-Para protegeros, a todos vosotros. Tenía que estar convencido de que Gorea era el verdadero causante de su comportamiento, antes de permitir que viajarais a la cueva sin motivo y asumir el riesgo. Como ya dije, no espero que me perdones...

-...

-Pero es el momento de actuar. Sé que es un momento duro, especialmente para ti, Jak. Estos últimos años has intentado hacerla entrar en razón en vano, lo que temo que es puro reflejo del enorme poder que ha podido recuperar Gorea. Todos los pokemon que han sucumbido por el veneno de Honoka han servido para fortalecerle. Pero nuestro enemigo sigue estando débil, así que es nuestra oportunidad para frenarle para siempre.

-¿Y si derrotamos a Gorea de una vez por todas, podré recuperar a mi amiga?

-Me temo que no lo sé. Gorea habrá absorbido la mayoría de los recuerdos de Honoka. Pero es posible que esos recuerdos se puedan recuperar al derrotarle.

Polokus comenzó a mover sus extremidades tras meses de completa inactividad. El musgo que le había crecido le impedía en un principio moverse con comodidad, pero poco a poco se fue incorporando. Multitud de polvo y piedras agrietadas bajaban y caían de su cuerpo.

-Jak, Damos, reunid a los pokemon más nobles, temerarios y fuertes y traédmelos ante mí. Necesitaremos toda la ayuda que podamos conseguir para viajar a la gruta de los desolados. Yo os acompañaré.

-¿Pero cómo vamos a llegar hasta allí? Las corrientes marinas son inestables e impredecibles. ¿Cómo vas a acompañarnos tú y los que no son de tipo agua?

-Hay una ruta secreta, que comienza justo en el sótano del faro que tenéis justo enfrente.

-¿Qué?

-¿Cómo?

-Así es... -Polokus giró su voluminoso cuerpo para observar el faro que tenía a su espalda -Yo mismo construí este faro hace 500 años, con el verdadero propósito de vigilar la entrada a la gruta donde está encerrado Gorea hasta el presente. La ciudad nació después. Pero no perdamos más tiempo, ¡Os esperaré aquí cuando estéis preparados!

Tanto a Damos como a mí nos costaba asimilar todo lo que habíamos escuchado. ¿Sería verdad todo lo que nos ha contado? O más importante aún...¿Cómo llegaríamos a convencer a los demás para ir a enfrentarse a semejante enemigo? ¿Nos creerían de verdad? ¿Y cómo vamos a derrotar a un ente en el que ni siquiera los ancestros fueron incapaces de exterminar? Hay muchas cosas que me preocupan...

-Jak, yo hablaré con mi equipo y los demás en el gremio. Espero que crean esta historia. Tu puedes probar suerte en el arrecife, ¡nos vemos!

-¡Mucha suerte, Damos!

Damos se marchó en dirección al gremio, y volvía a quedarme sólo de nuevo, con la intención de regresar al arrecife a buscar ayuda. Aún no había logrado encontrar a mis compañeros, y por si fuera poco, una amenaza todavía mayor había surgido. Aunque... Por extraño que parezca, en el fondo no estaba desanimado, pues por una vez en mucho tiempo, tenía una oportunidad, por muy mínima que fuera, de poder recuperar a mi amiga.


Capítulo 8: Espíritu de Dragón {Parte 1}

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-ahhh...¡Esto es genial!

Hacía ya unas cuantas horas que me había despedido de Num y Arco. Para nuestra suerte, finalmente el volcán terminó apaciguándose, permitiéndonos salir al exterior. Num encontró a sus padres y marcharon juntos hacia el sur. Le propuse a Arco que viniera conmigo a Puerto Refugio, para recompensarle por lo que había hecho por mí. Pero una vez más, Arco declinó la petición y optó por marcharse por su cuenta.

Nos despedimos en una de las playas de los mares que conectan con las tierras del Continente Hierba. Había recuperado mis fuerzas, por lo que estaba dispuesto a volver a mi ciudad a nado, no sin antes disfrutar de la agradable presencia del agua salada recorriendo y mojando todo mi cuerpo. Como si de un crío fuera, rodaba y jugaba con la arena húmeda, sintiendo el choque continuo de las añoradas olas. Me hacía sentir más vivo que nunca. A un clawitzer no le puedes separar del mar, eso quedó bastante claro...

Mi felicidad no duró demasiado. Recordé que mis compañeros seguían desaparecidos, aunque una parte de mí aún pensaba que podrían haber vuelto a nuestro querido puerto sanos y salvos. El sol se situaba en lo más alto, y estaba preparado para emprender mi regreso a la ciudad, cuando una sombra surgió desde el cielo, que fue descendiendo dando surcos a mi alrededor para por fin posarse a mi lado y poder comprobar de qué o quién se trataba:

-¡Jak! ¡Me alegro mucho de verte!

-¿Munie? ¿Eres tú? ¡Vaya sorpresa!

Munie era un aventurero pidgeot al que conocí una vez en una de mis misiones de rescate. Siempre ha estado viajando entre continentes junto con otro pokemon volador, aunque todavía no sé con exactitud a qué se dedica realmente. De todas formas, se ha pasado muchas veces por Puerto Refugio, por lo que hemos podido conversar en numerosas ocasiones.

-¿Qué es lo que te trae por aquí, Munie?

-Veras... -El rostro triste que mostraba aquél pokemon auguraba malas noticias. -He perdido a Rufflet, mi pequeño aprendiz.

-¿Cómo?- En efecto, siempre le había visto junto con un pequeño Rufflet que le seguía a todas partes. Tampoco conocía la historia de su aprendiz, pero su desaparición también me preocupaba. Era muy pequeño como para sobrevivir sólo en estas tierras.

-Estábamos sobrevolando unas pequeñas islas, hasta que se acercó demasiado a una de ellas y desapareció de mi vista. Siempre le digo lo mismo, pero es demasiado temerario y nunca me escucha. Por eso te quería pedir ayuda, Ha sido una alegría encontrarte aquí, y tú te mueves muy bien en estos entornos...

-No temas, voy a ayudarte. Dime en qué isla le has perdido de vista y vamos para allá.

-Te lo digo luego, tenemos compañía.

Centrando nuestras miradas en el horizonte, alertamos una silueta mucho mayor que la que formó Munie anteriormente. Parecía un pequeño grupo de pokemon, que se desplazaba a gran velocidad hacia nuestra ubicación. No pasaría mucho tiempo hasta averiguar de quienes eran:

-Genial, dragones... -Un gran Salamence y un Hydreigon aterrizaron a nuestro lado, levantando molestos nubarrones de polvo y arena que nos hicieron toser tanto a Munie como a mi. Nunca me han caído bien los de tipo dragón. La mayoría de los que he conocido son orgullosos y piensan exclusivamente en su propio beneficio, sin importar lo que suceda a su alrededor.

-Buenas -comenzó a hablar aquél salamence -Venimos de Villa Celeste, del Continente Arena.

-¿Quienes sois vosotros?

-Pues somos el equipo Destroyer, un equipo explorador bastante joven pero con grandes éxitos en nuestro continente.

-Pues no me suena, pero veo que tenéis insignias de explorador. ¿Qué estáis buscando aquí?

Un crobat que surgió de entre el grupo continuó la conversación.

-Nuestro jefe está muy interesado en conocer los secretos de la mega evolución. Y han llegado a nuestros oídos de que aquí buscáis a una dragona muy peligrosa. Como equipo explorador que somos no hemos podido rechazar el desafío. ¿La conocéis? ¿Sabéis dónde podemos buscarla?

No hacía falta que dijeran el nombre para saber a quién se referían.

Iba a mentir diciendo que no la conocía, pues seguía sin fiarme de sus intenciones, pero Munie se me adelantó, lo que frustró mi idea:

-Sí que la conocemos, más de lo que desearíamos, pero su paradero es desconocido. Ahora íbamos a buscar a mi aprendiz Rufflet, que ha desaparecido. ¿Nos ayudaríais a encontrarle?

-Oh, ¿una misión de rescate? ¿Por qué no? -Comentó el hydreigon.

-Bueno, pues esperemos encontrarle rápido. - Habló finalmente un charmeleon, el último miembro que faltaba por hablar- En este continente hay demasiada agua, no me gusta un pelo estar mucho tiempo aquí...

-Sé dónde se ha perdido, y gracias a vosotros espero encontrarle fácilmente. -Añadió Munie.

-Pues vamos allá equipo. No vamos a renunciar a nuestro deber como exploradores. Por cierto, mi nombre es REDVOLK...

Tras unas prolongadas presentaciones, pusimos rumbo a la zona donde Rufflet había sido visto por última vez. Munie y el equipo recién conocido “Destroyer” fueron volando. Yo les seguía la pista fácilmente a nado. Llegamos a una pequeña isla, la más alejada de la costa de entre las otras. Tenía una montaña con un relieve extraño y con una estructura singular y tenebrosa. Todos los presentes pudimos distinguir una pequeña cueva donde la marea alta permitía que el agua entrase en ella.

-Aquí es donde le perdí -Se apresuró a decir Munie. -Pero no puedo entrar ahí. Mi plumaje sufriría ahí dentro, os esperaré fuera sobrevolando la isla, por si se ha perdido en la montaña en su lugar. Buena suerte!

Mientras Munie alzaba el vuelo, nos apresuramos a entrar en la extraña cueva. El interior era lo suficientemente grande como para que un salamence avance sin problemas. La única fuente de luz que contábamos era la cola de aquél charmeleon, el cual antes se presentó como Edwars. Hydreigon, presentado como Cerberus, se me acercó para hablar un rato conmigo:

-Es divertido conocer a otro pokemon dragón con cabezas en los brazos, Jak.

-¿Eh? Ah, me temo que no soy de tipo dragón.

-¿Ah no? Yo siempre había creído que vuestra especie sí lo era, con esa forma que tiene vuestro miembro.

-Ya, Cerberus... Mucha gente se confunde y me teme al ver la forma de mi pinza, que por cierto, es sólo una pinza, no una cabeza.

-Je, qué me vas a contar - El Hydreigon observó sus extremidades. - La mayoría cuando ven mi aspecto salen huyendo sin ni siquiera conocerme.

Continuamos hasta llegar a una zona donde las paredes se ensanchaban y la iluminación se intensificaba. Para nuestra sorpresa encontramos a Rufflet, atado misteriosamente a una estalagmita.

-¡Rufflet!

-¿Quienes sois vosotros? Oh, hola clawitzer...¿Está mi maestro fuera? ¿Está muy enfadado conmigo?

-Si que está fuera, pero tranquilo, sólo está preocupado. -(Me pareció curioso que, al estar atrapado aquí durante mucho tiempo, lo único a lo que realmente teme este pequeño pokemon es la posible reprimenda de su maestro)

-Ah vale, pero daros prisa porque va a volver en cualquier momento.

-¿Que va a volver? ¿Quién?

-Él...

Extrañados, giramos la vista hacia donde tenía la mirada anclada Rufflet. Una enorme aleta se distinguía al fondo de la cueva, nadando vertiginosamente hacia nuestra dirección, para después sumergirse por completo y no dejar ni rastro. Las ondas y el burbujeo que delataban la presencia de ese extraño pokemon fueron debilitándose hasta desaparecer totalmente.

El silencio reinó durante estos angustiosos momentos, dejando en la duda de todos sobre qué habíamos visto.

-¡Cuidado!

De pronto, una terrorífica boca emergió de entre la superficie, provisto de unos escalofriantes dientes que viajaban en dirección del más grande del grupo, salamence. Los reflejos de Redvolk pudieron evitar al milímetro que aquél monstruoso ser agarrara su cuello. Aquél siniestro pokemon, viendo fallido su intento, cayó de nuevo al agua, dejándose ver con más detalle:

-Vaya vaya...

Se trataba de un sharpedo. Su tamaño era abominable, el más grande que había podido contemplar hasta ahora. El salamence rugió enfurecido:

-¡¿Quién eres tú?! ¿Por qué has secuestrado a Rufflet? Vas a pagar por tus actos de secuestro e intento de ataque a un miembro del equipo explorad...

-¡Cállate ya, escoria dragón! -Al salamence no le agradó esa respuesta, a lo que respondió con una avalancha que fue fácilmente evadido por aquél pokemon marino inclinándose a un lado. -Y yo que pensaba que capturando a aquél Rufflet nos darían una recompensa absurda... ¡Y van y nos traen un equipo explorador al completo!

-No trates a nuestro jefe así -exclamó el crobat del grupo explorador, Alucard, aunque el sharpedo ignoró sus palabras por completo y siguió hablando... Su voz era formidablemente grave, tal que no necesitaba gritar para que su voz chocara y resonara por el resto de la cueva con gran intensidad:

-Con todos vosotros podríamos ofrecer una recompensa de vértigo... Aunque claro, primero tendréis que sobrevivir...

-¿Sobrevivir? ¿De ti?

-No, de mis compañeros de trabajo... -Una mueca surgió de aquél sharpedo, llegando a mostrar todos sus afilados dientes. Un instante después nos vimos rodeados de un grupo bastante numeroso de carvanha. -Están muy hambrientos los pobres, quizás una dieta a base de dragón y cangrejo les suba la moral, ¿no te parece, Honoka? ¡Te vas a perder el espectáculo!

-¿¡Q...Qué!?

De entre las sombras surgió una alargada y prolongada forma púrpura, cuyos segmentos bailaban con la poca corriente que había en la cueva, conformando una bella pero al mismo tiempo aterradora figura. Yo no podía dar crédito de su presencia en este lugar.

-¿Pero...Cómo...Por qué estás aquí?

-¿Es aquella la dragona del que nos hablaron?- Exclamó Hydreigon.

-En parte me hallo sorprendida por verte aquí, jak... -Su dulce y delicada voz era totalmente opuesta a la de aquél irritante sharpedo. -y veo que has traído a más dragones. Bravos combatientes que parecen, pero en sus ojos no veo más que miserables y torpes criaturas, aterrorizadas por la situación... Me temo que así no dejarán despertar el verdadero poder de un dragón...

-¿Qué demonios estás diciendo? -Interrumpió el Salamence.

-...Más allá que la fortaleza y la confianza en la fuerza de uno mismo, es necesario mucho más para convertirse en un verdadero dragón. No sé quienes sois, ni de dónde venís... Pero no me importa si vuestra intención era derrotarme. Adelante... Sobrevivid. Sobrevivid a esta feroz acometida, y demostradme que no estoy perdiendo el tiempo hablando a unos inútiles exploradores que osan llamarse dragones...

-¡Honoka!

No hubo más conversación, la batalla comenzó.


Nota del capítulo: para entender la historia del equipo Destroyer, recomiendo leer el fanfic de REDVOLK: El equipo Destroyer

Capítulo 7: Fuga ardiente {parte 1}

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-¿Puedes contarme de dónde vienes, clawitzer? ¡Oh, si ni siquiera te he preguntado tu nombre! Pero como hace un momento estabas dormido otra vez...ja ja...

Num no malgastó un segundo para hablar conmigo al ver que me despertaba. Seguía encima del caparazón de Arco, descendiendo lentamente por el rio camino de las costas hacia el sur. Num nos acompañaba viajando alegremente muy cerca de la orilla, deteniéndose de vez en cuando para mirarnos con su divertido rostro.

El enorme esfuerzo y el agotamiento que había supuesto atravesar la cordillera seguía impidiéndome desplazarme por mi cuenta, pero aquella inesperada siesta me había levantado algo el ánimo.

-Pues verás, yo me llamo Jak. Como tus padres bien saben, soy un rescatador pokemon especializado en labores de rescate en alta mar. Hubo una gran tormenta que nos pilló de improvistos a mi equipo y a mí, y ahora ando buscando a mis compañeros. Oí rumores de que un lapras vivía donde hemos partido, y como yo tengo a una compañera lapras pues no he tenido más remedio que subir a comprobarlo.

-Jo...vaya palo. Nosotros ántes estábamos atrapados allí arriba...porque antes de que volviera la lluvia los caminos de las marismas eran imposibles de recorr...

¡¡¡BAUMMM!!!

Apenas tuvo tiempo el pobre diglett de continuar cuando un enorme estruendo se expandió por el resto de la cordillera.

-¿Q...qué ha sido eso?

¡¡¡BRAUUUMMM!!!

Un segundo estruendo, mucho más intenso que el primero, sobresaltó al grupo. Num instintivamente ocultó todo su cuerpo en un hoyo, dejando al descubierto sus pequeños ojos. Arco desvió el rumbo y giró a un lado, para que tanto él como yo pudiéramos observar hacia la cima de la montaña de al lado. Una humareda negra que iba aumentando su tamaño provenía de aquella cima. Las rocas a nuestro alrededor comenzaron a agitarse. Entonces Arco fue el primero en darse cuenta de lo que sucedía:

-El volcán ha entrado en erupción...-murmuró.

-¡¿Un...un volcán?!

Presos del pánico ante el inesperado fenómeno, nos detuvimos incrédulos para mirar aquella masa negra que iba haciendo desaparecer poco a poco la luz del sol. El cielo tan sólo volvía a iluminarse por la sucesión de destellos que provocaban continuos rayos en la cima. ¿Cómo es posible? no tenía la más mínima idea de que hubiera un volcán tan peligroso a nuestro lado. Tampoco sabía si sería la primera vez que ocurría esto en esta cordillera, pero no perdí más tiempo en preguntarlo:

-¡Num! ¡Escóndete bajo tierra y síguenos! ¡Arco! ¡Vámonos!

Arco volvió en sí y comenzó a nadar con todas sus fuerzas. Num obedeció y nos siguió como podía, viajando de forma segura bajo la tierra.

La enorme masa negra comenzó a descender. Enormes pedruscos volcánicos empezaron a caer violentamente por el resto de la cordillera, dificultando seriamente la huida. Los tres éramos conscientes de que si nos alcanzaba la ceniza que provenía de arriba, no viviríamos para contarlo. Sin embargo, la velocidad en la que descendía nos triplicaba en velocidad, por lo que era primordial buscar una alternativa lo antes posible.

Arco y yo seguíamos bajando sobre el río cuando un grito a nuestras espaldas nos detuvo en seco:

-¡Aquí, chicos!

-¡Num! ¿Dónde estás? ¡No se ve nada! -gritaba a la desesperada.

Acto seguido y en medio de una oscuridad abrumadora, una especie de luz comenzó a iluminarse a unos pocos metros de donde nos hallábamos. Sin pensarlo, salimos del río en dirección a dicha fuente de luz. El calor ambiente cada vez iba en aumento, y se nos acababa el poco tiempo que disponíamos.

Pudimos distinguir al momento una cueva de donde provenía la misteriosa luz. Sin embargo la entrada era demasiado estrecha para Arco, aunque no tardé en pensar cómo solventarlo:

-¡Eh! ¡Voy a disparar! ¡Num apártate!- era inútil gritar ya. Mis palabras se perdían junto con la enorme fuerza del viento y la ceniza a nuestro alrededor que iba dificultando la respiración. Comencé a calentar mi cañón con toda la rapided que podía y empecé a disparar proyectiles de agua, que iban impactando contra las rocas para romperlas con el fin de poder agrandar la entrada. Arco por su parte ayudaba también con chorros de agua que disparaba de su boca. Ese momento pareció durar una eternidad, hasta escuchar la tranquilizadora voz de Arco que decía:

-¡Detente! ¡Ya puedo pasar!

Dejamos atrás la extensa nube de polvo y cenizas y entramos en la cueva, para desplomarnos agotados y exaustos por el esfuerzo.

Me relajé al ver a Num a nuestro lado, acompañado de un pequeño grupo de pokemon que también habían decidido refugiarse en este lugar. Un chandelure nos miraba con cara de preocupación, y a su lado se encontraba un Vanilluxe bastante afectado por el calor y un klefki, que rompió el silencio:

-¡Bien! ¡Estais a salvo!

-Pero están malheridos Key, vamos a ayudarles.

Tanto aquél Chandelure como el klefki nos ayudaron a incorporarnos. Arco y yo sufríamos bastantes quemaduras, pero al menos conservábamos la vida.

-¿Eres el pokemon que brillaba para que pudiéramos encontrar el camino a la cueva? Muchas gracias Chandelure, sin ti... no habríamos podido.

-Bueno, no puedo evitar dejar de brillar, me alegro mucho de que al fin sirva eso de algo.

-Jajaja...Hasta cuando no haces nada Chan consigues ayudar a los demás.

-Espera...creo que te he visto en algún lado...-comencé a sospechar- ¿No eres aquél fujitivo chandelure que siguen buscando en alguna parte, junto con un Gardobor?

Aquella inoportuna pregunta enojó al pequeño klefki.

-¡Él es inocente! La gente de la ciudad le culpa por su relación con gardobor, pero esa basura de pokemon le tendió una trampa. Ya nos ocupamos de él, ahora formamos un gran equipo.

-Bueno, está bien. Nos habéis ayudado y eso no puedo negarlo. Quizás si salimos de ésta podría ayudarte, Chandelure. Soy rescatador pokemon marino así que si consigo regresar a Puerto Refugio puedo conseguir que no te busquen en el Continente Agua, al menos...

-Oh, te lo agradezco. Pero eso es algo que debo arreglarlo yo solo. No quiero que más pokemon inocentes se involucren en esto.

-Bueno, como quieras.

-¿Vienes de Puerto Refugio? -se incorporó el Vanilluxe- yo siempre he querido visitar esa ciudad: Su brisa, sus costas, ¡sus comidas! dicen que el helado de bayas Meloc de Puerto Refugio reviven a los muertos. Me encantaría comerme uno ahora...¡que calor hace aqui!

-Seguimos presentándonos y conversando de cosas sin importancia, hasta que reparamos en el pequeño Num, observando pálido la entrada de la cueva y viendo cómo la ceniza seguia sin dejar ver más allá. Klefki se le acercó para hacerle compañía.

-Snif...mis...mis padres...estaban abajo...de la montaña. ¿Creéis que han...

-No digas eso Num... seguro han sido tan listos como tú y han conseguido esconderse a tiempo. Cuando la situación se calme iremos a buscarlos.

-¿D...de verdad? snif...

-Lo prometemos.- Fue Arco el que lo dijo, intentando consolar al pequeño y apenado diglett.- Pero primero tenemos que averiguar qué ha pasado con el volcán. Nunca antes había entrado en erupción como ahora... También tenemos que encontrar agua. Si no las quemaduras nos acabarán debilitando.

-Arco...siento que tengas que cargar conmigo.- Volví a agradecerle su esfuerzo. Aún no había tenido tiempo de recuperarme de mi viaje, y sabía que Arco con su estado no duraría mucho más que yo, si no encontrábamos agua de la que aliviarnos las quemaduras.

Por suerte, la cueva en la que nos encontrábamos conectaba con un túnel que parecía conducir a una caverna subterránea, lejos de la peligrosa ceniza que seguía cayendo salvajemente del exterior.

-El grupo improvisado se puso en marcha. Al frente se situaba Chan, que soportaba mejor que ninguno de nosotros las altas temperaturas que sufríamos en la cueva. Luego viajaba el resto del grupo. Yo no paraba de observar a aquél klefki. Sentía una gran necesidad de hablar con él:

-Oye key...tú...a ti no te afecta ninguna clase de veneno. ¿Cierto?

-Si. La verdad es que no conozco la sensación de estar envenenado. ¿Es doloroso?

-¿Eh? em... si, es bastante incómodo, por decirlo asi. A lo que llego es que tú...siendo de tipo hada...

-¿Si? bueno, aún no conozco muchos movimientos de tipo hada, pero poco a poco voy aprendiendo. ¿Decias entonces...?

-...Da igual...perdona por hacerte perder el tiempo. -No tuve valor de pedirle su ayuda para combatir a Honoka. Un pokemon, o grupo de pokemon como él quizás sería la clave para poder detenerla. Sin embargo esa sensación de incomodidad volvía a invadir mis sentimientos. Quizás aún no era el momento, o quizás esté destinado a enfrentarme yo sólo a ella. De cualquier manera no pude decírselo.

Seguimos andando hasta que la cueva se fue ensanchando cada vez más y más.


Nota del capítulo: para entender la historia de Chan y de Key, recomiendo leer el fanfic de liker66: El misterioso Chandelure

Capítulo 6: Cuando el agua regresa

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-...

-Vaya... por fin has depertado.

-yo...d...¿donde estoy? lapras...¿m...Maya? ¿eres tu?

-Estabas incosciente cuando te encontré flotando en el rio, en la entrada de esta caverna.

Apenas podía recordar lo sucedido. Recuerdo que escapaba de Honoka, y el haber seguido combatiendo el imparable transcurso del rio hacia la cima, ignorando las fuerzas que me quedaban para ello. ¿Me habría desmayado ante el tremendo esfuerzo?

Pudiendo abrir los ojos comprobé que estaba acostado en el caparazón de un lapras. Nos rodeaba una ancha y acogedora cueva, lejos del incansable viento que intentaba sin éxito entrar, provocando ligeros susurros por cada hueco que se encontraba. El río que había seguido tenía su origen en tan solitario lugar, donde cogía fuerzas para descender por el resto de la montaña. El frío se hacía notar más y más a cada minuto que sucedía en aquella caverna.

-¿Q...Quién eres tú? ¿Eres el lapras que muchos dicen que vive en esta montaña? ¿Estamos en la cima? ¿Hay...Hay más lapras aquí arriba?

-En este lugar vivo yo solo. - comentó el lapras mostrando cierta pasividad.

Apenas podía creerlo. Con lo inverosímil que parecía que estuviera mi compañera en este lugar, me he dejado llevar todo este tiempo por el entusiasmo y la emoción, sin replanteármelo siquiera. Si, en verdad había un lapras, pero lejos de llamarme la curiosidad, no podía soportar la idea de que todo mi viaje haya sido en vano. Todo mi largo ascenso...mi encuentro con Honoka...no ha servido para absolutamente nada.

Cerré los ojos e intenté asimilarlo y soportarlo en completo silencio, conteniendo las lágrimas que no habían tenido la oportunidad de escapar. ¿Por qué? ¿Por qué no he podido encontrar a mi equipo y convencer a Honoka una vez más? ¡¿qué es lo que tengo que hacer entonces?!

Mi ahogado sufrimiento fue interrumpido por aquél lapras, que no estaba dispuesto a permanecer así todo el tiempo.

-No sé de dónde vienes, pero no me importa. Ya estás consciente así que ya puedes marcharte. - El lapras inclinó su caparazón hacia un lado, dejándome caer por su costado. Pude entonces verle completamente: era un Lapras más grande que Maya, pero su piel estaba mucho más apagada y tosca. Su respiración era más acelerada, como si hubiera realizado un gran esfuerzo. Tenía además algunos musgos cubiertos en el caparazón, que iluminaban en gran parte el desolado lugar de donde nos encontrábamos. No tardó aquél extraño lapras en dar media vuelta y emprender la marcha hacia la oscuridad.

-e...Eh! ¡Espera! Necesito saber más cosas. por favor ¡No puedes dejarme así!

-No me interesa tu historia. -Aquella frialdad de ese pokemon me dejaba perplejo. Todos los lapras que conocía en Puerto Refugio tenían en común ese carácter alegre y generoso que apreciaban muchos pokemon. Simplemente costaba imaginarse que hubiera uno con un carácter tan distante.

-¿Y si no te interesaba por qué me has rescatado?

Aquél lapras decidió ignorar mis palabras. Estaba dispuesto a ocultarse de nuevo en las sombras, cuando un pequeño pokemon surgió de la tierra justo enfrente suya, causando un ligero sobresalto entre los ya presentes.

-¡Maldición Num! No vuelvas a sobresaltarme de esa manera.

-¡Ups...perdona Arco!

Contemplé que se trataba de un pequeño y joven diglett. Al contrario que el lapras, parecía muy enérgico y atrevido, y no tardó en reparar en mi singular presencia.

-Oye Arco, ¿quién es ése de ahí? parece peligroso...- Num se separó de Arco para acercarse de forma escueta a mi ubicación. Tras un incómodo silencio, decidí tomar la palabra.

-eh...hola. ¿Te llamas Num, verdad?

-Espera...¡Mis padres te conocen! eres un rescatador pokemon de mar, ¿verdad?

-Oh, c...claro. Aunque esta vez me temo que me han rescatado a mi, je je... -El hecho de que me conocieran en semejante lugar me llenó de gran alivio y consuelo.

-Oye Num, ¿por qué has vuelto aquí arriba sólo? -preguntó Arco.

-Mis padres y yo nos marchamos de aquí. La lluvia ha vuelto, y ahora podemos cruzar los caminos de las marismas hacia el sur. Y quería subir a despedirme.

-Ah claro...que no vivías aquí.

-Si, mis padres son muy viajeros, y no paran de visitar lugares. Les encantan las historias, y ahora querían viajar hacia el sur en busca de una leyenda sobre nosequé pokemon que puede hacer que el sol nunca desaparezca, ¿o era que el sol siempre desaparezca? Jo, nunca me acuerdo. Es que a mi me aburren un poco estas historias, ¡pero me alegro mucho de volver a estar con ellos!

A Arco pareció estremecerle aquella insólita frase. Tras un intenso debate en silencio finalmente aquél lapras se apresuró a decir:

-Num... voy a bajar contigo la cordillera. Me gustaría poder hablar con tus padres.

-¿De verdad? ¿Vas a venir con nosotros? - Num parecía realmente entusiasmado con la idea, aunque no tardó Arco en corregirle:

-No, en principio no. Aunque gracias a la lluvia por fin puedo irme de este lugar, por ahora me gustaría charlar con ellos sobre algunas cosas.

-oh...bueno, aún así será divertido.

La idea de por fin abandonar tan fatigoso lugar me interesaba a mi también, por lo que me incorporé a la conversación cuando tuve la oportunidad.

-Oye chicos, si vais a descender la cordillera, ¿puedo viajar con vosotros? apenas me quedan energías para nadar, y mucho menos para caminar, pero con un poco de agua salada me recuperaría sin problemas.

-Ah, ¡el rescatador! - claro que puedes venir. A mis padres les encantaría conocerte. Les encantan conocer pokemon rescatadores. Pero yo soy muy pequeño para ayudarte a bajar...¡Ya sé! Arco es muy fuerte, te puede llevar él por el río.

-¿Qué? de ninguna manera. Ya he tenido que cargar con él antes y pesa una barbaridad. Y ya estoy demasiado cansado como par...

-¡Pero tenemos que ayudarle! -Num se situó en frente de Arco, plantando su cuerpo con firmeza y demostrando su enorme indignación. -Es un pokemon rescatador, los rescatadores ayudan a los demás sin importarles nada a cambio, o al menos eso dice mi padre. No podemos dejarle así.

-...

-¡Pues no me muevo de aquí hasta que le ayudemos!

-Vale, vale...no hace falta que te pongas así...

-De verdad que lo siento si soy una carga. Os lo agradeceré eternamente.

Me sorprendió la determinación y la capaz de convencimiento que tenía aquél joven diglett. A veces los pokemon más insignificantes y pequeños suelen ser los que tienen mayor corazón. De eso no había duda.

El lapras se acercó a un pequeño montículo de tierra situada en un costado de la pared de la cueva, donde escarbó para recoger un pequeño fragmento de un color azul intenso y translúcido. No llegué a distinguir qué era, pero no quise preguntarselo por temor a alguna respuesta desagradable.

Volví a subirme como pude a la grupa de aquél lapras, y junto con su pequeño y gran acompañante, abandonamos el lugar para quizás no volver la vista nunca más.


Nota del capítulo: para entender la historia de Arco y Num, recomiendo leer el fanfic de Rivka: Cuando el agua se va

Capitulo especial: Puerto Refugio

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Amanece. El sol nos vuelve a sorprender con su generosidad ofreciendo el calor mañanero que bien gusta a todo el continente del agua. Poco a poco las islas van recibiendo el glorioso día que está por venir.

Hoy es un día bastante animado en Puerto Refugio. Poco a poco, las inmensas murallas que rodean toda la ciudad van abriéndose lentamente, a la espera de multitud de viajeros y turistas deseosos de visitar sus antiguas pero ajetreadas calles.

Puerto Refugio es una isla atrapada entre los continentes del agua y del viento. Rodeada en todos sus costados por mares profundos pero apacibles. Cuando se trata de cruzar de un continente a otro, resulta más sencillo optar por atravesar vía terrestre el paso que conecta ambos continentes, justo al sur de donde nos encontramos. Sin embargo, la mayoría de los Pokemon siguen prefiriendo optar por cruzar el mar y aprovechar para visitar nuestra gran ciudad. Es un método más rápido, a la par de complicado, pues la única forma de llegar es a través de un pokemon de tipo agua. A pesar de ello merece la pena el viaje.

Debido al ataque que ha sufrido recientemente, la seguridad se ha incrementado de forma preocupante. Numerosos controles son llevados a cabo continuamente, especialmente sobre los pobres pokemon de tipo veneno, a pesar de que muchos de ellos desconocen el por qué de tanta protección.

Pero todo se olvida cuando te adentras al centro de tan imponente ciudad. Largas calzadas llenas de vida, de quehaceres, de pokemon que viven el día a día disfrutando de la agradable brisa que consigue escapar de las murallas para llegar a tan preciadas calles.

Restaurantes, tiendas, mercadillos, posadas, músicos ambulantes...Todo se puede encontrar en aquellas calzadas que rodean al gran faro central, nuestro monumento más admirado por los viajeros. Un inmenso y gigantesco faro del que se le designa una edad de más de 500 años, que sigue guiando con su potente luz a los pokemon navegantes durante la larga noche.

Sin embargo, la auténtica belleza de la ciudad se encuentra justo debajo: un colorido y tranquilo arrecife de coral que da cobijo a innumerables familias de pokemon marinos. Muchos de estos pokemon no pueden resistirse y salen a la superficie a saludar, y los más traviesos a salpicar, a los nuevos viajeros que pasean tranquilamente por la calzada.

Para estos viajeros, la ciudad dispone de una red de transportes turísticos que, gracias a la generosidad de los lapras, se ofrecen para dar una pequeña travesía por los lugares y rincones más emblemáticos. Además disponen todos ellos de un libro fotográfico como recuerdo, y a un buen precio, todo sea dicho.

En la avenida sur podemos encontrar los edificios más importantes. El puesto de mensajería Pelipper ya nunca falta en ninguna ciudad. Allí se gestiona el correo que llega por medio aéreo y se reparte en el resto de la ciudad. Recientemente se ha contratado a un pequeño y enérgico Chikorita, llamado Hoja (HugoFraga), que corre a toda prisa por la avenida por llegar tarde a su primer encargo. Acababa de vivir la primera bronca de su jefe, el malhumorado Pelipper:

-Éste es el último ejemplar de la Gaceta, donde se entrevista al Gran Equipo Celestial. Me lo trajo hace unos días un tal Líbero, que me dijo que ya están agotados todos los ejemplares. ¡No lo pierdas o mi cliente me matará!

-¡Sí! Puedes confiar en mí. ¡No te fallaré!

-¿Mm..? ¡¿Pero aún estás aquí?! ¡Vamos! ¡Desaparece de mi vista!

-¡P...Perdón! ¡Ya voy!

Al lado de la mensajería Pelipper se encontraba nuestro mercado de bayas. Después del ataque, la enorme demanda de bayas Meloc fue tan grande que nos hemos especializado en su cultivo en masa, gracias a un enorme huerto situado en las afueras de la ciudad. Del huerto se almacenan en el puerto, y de ahí, enormes barcazas zarpan a otros continentes:

-¿Estás listo, Wailord? Ya sabes, toda esta mercancía se dirige a Poke York. Este cargamento es más grande que el de la semana pasada, ¿podrás cargar con la barcaza?

-¡Siiiin prooooobleeeeemaaaaa!

Muchos curiosos se aproximan al puerto para ver impresionados las enormes barcazas que abandonan o regresan del lugar... O quizás se acercan sólamente para oír hablar a los wailord, nunca lo he sabido realmente...

Pero el edificio más reconocido y con mayor reputación es el Gremio de Rescatadores Pokemon de Puerto Refugio, situado justo al lado del mercado de bayas. Se trata de un edificio muy amplio en su interior, famoso mundialmente por tener a los mejores equipos rescatadores, entrenados exclusivamente para operaciones de rescate en el océano. Cuenta con numerosos equipos de rescate de menor categoría para misiones diarias, y dos equipos de élite, enviados cuando la situación así lo requiera. Uno de esos equipos lo conforman un Mantine, una Milotic y su líder Damos, un Samurott. El otro grupo lo forman un lapras, un Wingull y su líder Jak, el Clawitzer. A ese pobre desgraciado media ciudad le agradece su dedicación mientras que la otra mitad le odia, simplemente por la amistad que tenía con aquella maldita Dragalge. Hace tiempo que él y su equipo salieron de viaje. Me pregunto cómo les irán...

Al frente de tan increíble base de operaciones, se encuentra Patoso, el Psyduck (AMpzni). Muchos rescatadores pokemon del exterior se quedan estupefactos por descubrir que él dirige todas las operaciones. Algunos ni siquiera se lo creen, y abandonan el edificio de mala manera. La verdad es que no sé cómo ha conseguido situarse tan alto en dicho gremio, pues ni siquiera es su fundador. Pero a pesar de su apariencia insensata y despreocupada, muchos rescatadores se toman muy enserio sus palabras. Al parecer siempre que comenta algo, por muy absurdo que suene, acaba sucediendo. Como la última vez que dijo a un equipo cadete antes de su partida:

-Cuando lleguéis al mar del oeste tened cuidado, no sea que se levante un poquito el viento, ji ji...

Vendaval descomunal en los mares del oeste. Tuvieron que acudir los dos equipos de élite a rescatar a los imprudentes cadetes...

Quizás por eso sea el líder, nadie quiere hacerle enfadar por si dice cualquier tontería que se acabe cumpliendo después. Pero al fin de cuentas, realmente no dirige tan mal el gremio.

En las puertas del gremio se concentran una gran numero de Rescatadores pokemon, llegados de otros continentes. Deseosos de observar y colaborar en nuestro tablón de misiones, comentan unos a otros las misiones que más interés provocan:

-Mirad, ¿qué os parece éste? “Se busca peligroso Marowak...Visto por última vez en ciudad Orquídea...Muy peligroso...Etc etc”

-uff...Ése se encuentra en el continente Hierba...¿No hay alguno más cercano?

-Veamos...mm...Leed esta noticia: “grave incendio en la Cordillera de Obsidiana...Aviso urgente...Extinguir incendio...” Espera...Aquí hay otro: “Incendio en Bosque del Viento...Rescatar heridos...” ¡Válgame Arceus con los incendios! Éste ha ocurrido bastante cerca!

-Prefiero una de atrapar y capturar a algún malhechor. Que es lo que me va...¿Y ésta? “Se hace llamar la Bruja Jynx... Cordillera Otherland...”

- ¿No decías un sitio más cerca? ¡La Cordillera Otherland está a tomar viento de aquí!

- ¡Eh! Aquí buscan a un Garbodor... “Muy agresivo... Acompañado de un Chandelure...” ¿Habéis visto qué recompensa? ¡Es enorme!

-Nah...He oído que ya le atraparon...Al Garbodor al menos...

-Mm... Aquí tenemos a uno de tipo fantasma... “Soma... Gengar...” Vaya... No dan más detalles.

-¿Y si aceptamos la de aquella Dragalge? La recompensa es sencillamente alucinante. Podríamos vivir como reyes toda la vida.

-¿Y no te parece sospechoso que tenga una recompensa tan disparatada? No sé... No me fío un pelo. He oído que la ciudad se encuentra en estado de alerta por su culpa... Que un sólo pokemon sea capaz de movilizar a una ciudad tan grande como ésta me provoca escalofríos...

Lejos ya de aquellas desinteresadas conversaciones, terminamos justo en el centro de la ciudad, bajo el imponente faro. Allí descansa el Gran Polokus, el guardián, siendo el pokemon más querido de la ciudad. Es un golurk inmenso, agrietado, que ha permanecido inmóvil durante todos estos meses, como si de una estatua se tratase. Todos los días es visitado por miles de familias de pokemon que van a agradecerle su esfuerzo por mantener la paz durante tantos años. Y no es para menos, se dice que fue él mismo el que levantó y construyó el faro con sus propias manos hace más de quinientos años, fundando así tal hermosa ciudad. Jóvenes y niños todavía piensan que es el pokemon más poderoso del mundo entero. Y ojalá tuvieran razón... Pues aunque fue él, con ayuda de otros rescatadores, el que frustró el ataque contra la ciudad, al pobre Polokus se le está acabando la fuerza vital, y no estará con nosotros para proteger la ciudad eternamente. La última vez que habló afirmó que se está reservando la poca energía que le queda para la batalla. Espero poder ver con mis propios ojos el día en que Polokus pueda retirarse en paz, en un mundo donde ya no se necesiten pokemon como él nunca más, para hallar por fin el descanso que tanto se merece.


Capitulo 5: Lagrimas sepultadas

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- Has madurado mucho, Honoka. Me siento muy honrado de tenerte como compañia aqui...

-Si...

-Ahora que comprendes el castigo que merece todo Puerto Refugio por abandonarnos de esta manera tan vil... es hora de proceder con tu venganza...

-Si...

-Pero antes deberás ocuparte del Gran Polokus. No permitirá que lleves a cabo tu acometida, y puede que sea demasiado poderoso para ti. Pero para ello tengo un plan...

-...

-Deberás viajar hacia el sur a buscar ciertos pétalos Que te servirán para paralizar a Polokus y facilitar tu misión. Y cuando él ya no suponga un problema...

-¿Qué debo... hacer pues?

-Aniquilarlos, a todos...

-...Si


(...)

me encontraba en un pequeño río que pude descubrir gracias al desafortunado tropiezo que me llevó a encontrarme con Lif. Este río tenía un cauce aún mayor, que nacía en la cara oculta de la cumbre de la montaña, hasta acabar atravesando todo Pueblo Vergel, visible ladera abajo desde donde me encontraba.

Gracias al río, había recuperado el terreno perdido con asombrosa facilidad. Estaba pues bastante animado, y mi ascenso transcurría sin demasiados problemas. El ánimo no duró mucho, pues al cabo de un rato volví a toparme de nuevo con una de aquellas odiosas e inoportunas cuevas, que con los años el enorme río había conseguido moldear. Procuré intentar atravesarla lo antes posible.

A diferencia de la anterior cueva, ésta tenía una mayor anchura, aunque si mirabas la vista al frente se podía apreciar una pequeña fuente de luz, por lo que se deducía que la salida no estaría demasiado lejos.

Dentro de las cuevas uno no puede hacer más que pensar. Te preguntas el por qué del mundo que te rodea, de por qué el destino ha decidido que seas tú el que tengas que seguir el camino que se abre ante tí. Te planteas cómo habría sido la vida si nunca me hubiera hecho rescatador marítimo, o dónde me encontaría ahora si la tormenta en la que perdí a mis compañeros nunca hubiera sucedido. Te preguntas cómo habrán reaccionado mis compañeros. Todos los pokemon que me he encontrado a mi alrededor... todos sus problemas... sus desafíos... ¿son acaso simples peones, esclavos del destino que se han vistos obligados a obedecer, por miedo a que su futuro pueda cambiar como yo? ¿O acaso su propia fuerza de voluntad les ha permitido escapar de sus obligaciones y forjar ellos mismos un sendero nuevo, libre de las fuerzas del sino?

Continuaba atravesando aquella insólita cueva, encerrado en mis propios pensamientos, hasta que fui sorprendido por un grupo numeroso de Basculin que nadaban a favor de la corriente. Calculé que el grupo sería en torno de diez a quince ejemplares.

Noté curioso que el grupo estaba formado por los dos tipos de Basculin: Los de raya roja y los de raya azul, cosa normalmente inédita ya que en la mayoría de los casos se odian entre ellos. Aunque realmente hablando, ellos no se llevan bien con ningún otro pokemon de tipo agua.

Entonces me percaté que estaba siendo rodeado por aquél grupo de pokemon desconocido.

-Mira con quién nos encontramos- Comenzó a hablar uno de ellos.- Justo regresábamos al mar, cuando nos topamos con un curioso más.

Observé atónito las desagradables conversaciones que empezaron a surgir después entre el grupo restante.

-¡Deberíamos comérnoslo!

-Cállate, podríamos capturarlo y torturarlo para saber dónde se encuentran los de su especie. Así tendríamos más comida.

-¡Pero ya tengo hambre!

-¡Siempre tienes hambre! éste no nos llegaría a alimentarnos a todos.

-¡Seguro que alguien le está buscando, podríamos ofrecer una buena recompensa por él!

-¡Pero yo ya tengo demasiada hambre!

-¡Que te calles! ¡vivo nos es más útil!

-¡Es que el cangrejo sabe muy bien!

-Silencio!..

De pronto, los despiadados peces se calmaron y dejaron de discutir al unísono.

-Esa voz...

Nada más llegar aquél incómodo silencio, una silueta se iba formando de lo más profundo de la cueva. Me quedé horrorizado al ver que se trataba de un gran Dragalge.

-Ha pasado ya algo de tiempo, Jak...

-H...Honoka - apenas podía hablar. Mi cuerpo se encontraba totalmente paralizado ante semejante presencia. Estupefacto, saqué fuerzas de donde pude para continuar hablando: -¿Q...que haces tu...aqui?

-Simplemente me encontraba de paseo, haciendo ciertos... recados... - A medida que se acercaba, podía observar mejor su mirada. Una mirada que carecía de emociones, de recuerdos, donde sólo podía verse reflejado en sus ojos un vacío axisfiante y opresivo, como si todos sus recuerdos hubieran sido fragmentados y descompuestos.

-P...por favor Honoka...¿qué haces con esta gente?

-Ellos simplemente han aceptado a formar parte de mi nueva familia - comenzó a acariciar a uno de los basculin, provocándole al instante un intenso y escalofriante dolor debido a su grave veneno, capaz de atrofiar hasta el mismísimo acero. Esa escena provocó la inquietud del resto del grupo. Pero su discurso no se detuvo:

- Una familia que merece vivir en el lugar en el que se merece. Una familia que no está dispuesta a abandonar a ninguno de sus miembros suceda lo que suceda.

-(ha perdido la razón...) Honoka...por favor...han puesto mucho precio a tu cabeza...te lo suplico...regresa conmi...

-Una familia...como la que tú y la ciudad de Puerto Refugio merece conocer de antemano, para que todos sus habitantes, junto con sus impuros y atrofiados corazones puedan comprobar por última vez en vida lo que se debe llamar realmente un hogar...

-Yo...

- Muy pronto ese corrompido lugar volverá a renacer, enaltecido por cada uno de nuestra nueva y justa familia.

-(no puedo soportar más oir esto...)

-Así que Jak... -comenzó a nadar alrededor de mí con absoluta ligereza y armonía, recibiendo por parte de ella suaves caricias de sus aletas. Por suerte, mi coraza me protegía del veneno con los contactos más leves -¿Aún sigues dispuesto a enfentarte a mi, como la última vez? ¿O prefieres ver junto a mí el renacer de este ansiado hogar, fuera y despojada ya de todas las impurezas que invaden nuestro mundo presente? ¿Vas a cumplir con tu deber como rescatador pokemon, o vas a dejarte llevar por lo que te dicta el corazón?

Se produjeron unos largos segundos en completo silencio...

-Yo...Honoka...siempre te querré. Pero no puedo permitir que continúes con esta pesadilla. No puedo p...permitirlo. No...no sé quién te ha metido todo esto en la cabeza. Pero no voy a dejar que lo hagas.

-Ya veo...bien, entonces...

Tan pronto como terminó aquella frase, comenzaron a caer enormes e impredecibles pedruscos del techo de la cueva, causando un pequeño pánico en el lugar, hasta que comprendí lo que realmente estaba sucediendo:

Estaba realizando el movimiento cometa Draco dentro de la propia caverna.

Pude reaccionar a tiempo y aproveché la confusión para escapar con todas mis fuerzas, en dirección hacia la montaña, dejando atrás únicamente las lágrimas que apenas podía contener, cuyo destino era terminar siendo sepultadas entre las ya frias y hundidas rocas.

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Capitulo 4: Repugnantes pokemon de tipo fuego!

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-Eso es, ellos nunca te amaron... ¿Por qué sigues dudándolo?

-Yo...Yo...”snif”

-Recuerda a quién rescataron en su lugar cuando fuiste arrastrada hasta aquí...

...Conmigo.

-Pero mis amigos...Jak... Todos...No fue culpa suya. A...Ahora me estarán buscando, seguro qu...

-¡Ellos ya no son tus amigos! Llevas ya mucho tiempo encarcelada en tus propios recuerdos, ¿es que no ves que nunca van a venir? ...
...
...
Siento que tienes un poder, un gran poder...Y muy pronto...Juntos volveremos a crear un nuevo hogar. Un nuevo hogar donde nunca más volverás a sentirte sola...
...
Honoka...

(...)

Me acurruqué en un pequeño socavón situado a unos pocos metros del desvío que debía tomar, para poder pasar la noche.

(“Si lo que deseas es cruzar la montaña deberás atravesar una galería de túneles de la que probablemente jamás salgas sin ayuda, así que si quieres seguir con vida más te vale buscar un camino alternativo, pero no seré yo el que te detenga”)

Finalmente acabé recordando las inquietantes palabras de aquél extraño Typhlosion. Ya me lo advirtió anteriormente el Vileplume. Y no tenía intención alguna de desobedecer sus consejos. Las preocupaciones sobre el bienestar de los océanos eran ya demasiadas como para ahora empezar a comprometerme de las desgracias acaecidas en Tierra firme. Tenía que dejar la curiosidad de lado y permitir a los pokemon terrestres lidiar con sus propios problemas. No podía hacer otra cosa...

(...)

Era de día. El sol ya bendecía las tierras con su calor, momento que decidí emprender de nuevo mi viaje.

-(Odio escalar...Odio escalar...Odio escalar...) -No pensaba en otra cosa mientras hacía lo imposible por continuar por aquél empinado desvío, ya apenas visible debido a la constante erosión que había sufrido. Finalmente mis peores temores se hicieron realidad: Una roca decidió que no era digno de agarrarme a ella, y comenzó a arrastrarme con ella por la ladera, hasta que un terrible “POK!” Me hiciera dar vueltas la cabeza...

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Cuando recobré la conciencia, vi que un pobre Leafeon había logrado amortiguar mi torpe caída, aunque con la misma recompensa que yo.

-Ostras! ¿Estás bien? uf...De verdad que lo siento mucho...

-No...No pasa nada...Ay -se despreocupó el Leafeon. -Oye...¿Tú no eres un pokemon de mar? ¿Qué hacías allí arriba?

-Estoy buscando a una amiga -señalando hacia la misma montaña -pero me temo que no soy buen escalador, así que he acabado aquí abajo...De verdad que lo siento. Oye...¿No se supone que los Leafeon vivís vigilando un bosque?

Al Leafeon pareció incordiarle esa pregunta.

-Si, pero me he marchado de allí. Quería ver mundo, no estar encadenado toda una vida en un pequeño bosque. ¿Tú también vas a echarme el dichoso sermón que me han contado antes en Pueblo Vergel?

-Eh? No, supongo... -(No tenia la más mínima idea de que hubiera un pueblo cerca de aquí) -Supongo que tendrás tus razones para abandonar tu hog...

No pude terminar la frase, cuando fui victima de un placaje inesperado de un Pokemon que embistió a traición. El golpe me llevó lejos, hasta quedar incrustado en unas grandes resquebrajadizas rocas.

-¡Oye Monferno! Ya está fuera el de tipo agua, ¡sal!

De donde surgió aquél Pignite apareció un segundo pokemon. Un joven Monferno cuyo rasgo principal era aquella enorme sonrisa que le atravesaba la cara de lado a lado.

-Te hemos estado siguiendo, Leafeon. Y ahora nos dirás dónde se encuentra tu preciado bosque.

-¿Cómo? ¿Para qué demonios queréis saberlo? -Preguntó el Leafeon dando un paso al frente. El Monferno continuó hablando:

-Hemos oído que esos bosques siempre están llenos de riquezas. Enormes riquezas que siempre los de vuestra especie estáis vigilando. Y ahora que el jefe Lucius y esa lameculos de Vivian ya no están, podremos quedarnos con todas las recompensas que queramos! Aunque tengamos que quemar árbol tras árbol!

-Entonces deberás enfrentarte a mi primero.-El valiente Leafeon dio otro paso hacia delante. Lo que ocasionó la risa descontrolada de aquél desdichado bandido.

-¿Tu? ¿De tipo planta? ¿Me vas a plantar cara a mí? AAAJUAJAJAJA!!

Ante la reacción de esa irritante y desproporcionada carcajada, el Leafeon inició su ataque: Golpeó con sus patas delanteras el firme suelo que le rodeaba, lo que dio origen a un pequeño temblor entre los pies del monferno.

-¿C...Cómo has...? -El desprotegido Monferno no pudo terminar su frase. Una gran sacudida de tierra empujó al Monferno, el cual salió disparado varios metros, víctima de la potente energía que habían acumulado aquellas grietas a su alrededor. Volvió a caer al suelo inconsciente.

-¡Serás...! -El indignado y sorprendido Pignite no perdió un segundo. Comenzó con su acometida con varios puñetazos Hacia el pobre Leafeon. El pokemon de tipo planta no podía hacer más que esquivar aquellos desesperados ataques, pues uno de ellos podía causarle serios problemas. El Pignite no se detuvo hasta atrincherar al Leafeon contra la misma montaña.

-¡Ya eres mio, asqueroso pokemon de tipo planta!

El Pignite se dispuso a ejecutar su golpe de gracia, cuando se escuchó un potente estruendo. El Pignite apenas pudo reaccionar, un enorme proyectil concentrado en agua dio de lleno en él, provocando que la fuerza del impacto lo arrastrara numerosos metros, como si se tratara de una ligera pluma.

-Malditos arrogantes y repugnantes de tipo fuego...-Murmuré... Mientras me deshacía de aquellas rocas que habían detenido mi trayectoria por aquél inesperado placaje. ¿Quiénes eran esos tipos? ¿Por qué hay tantos pokemon tan inmaduros que sólo desean causar problemas sin importarles nada ni a nadie? Definitivamente...Los de tipo fuego no me caen bien.

-Muchas gracias, Clawitzer, -llegó a agradecer el Leafeon una vez el combate había terminado.

-A ti también, por encargarte del primero. Por cierto, puedo preguntarte si los conocías?

-Me temo que no. Es la primera vez que salgo del bosque. Apenas conozco muchos pokemon. Por cierto, me llamo Lif. ¿Cuál es tu nombre?

-Jak. Un placer Lif, no olvidaré ese nombre. Ahora si me lo permites debo continuar mi viaje.

Me despedí de Lif, no antes de sugerirme acercarme a otro río que también nacía desde la montaña, por otra ladera que tampoco era visible desde nuestra ubicación, y atravesaba Pueblo Vergel en busca de la costa más cercana.



Nota del capitulo: para conocer la historia real del pueblo Vergel, recomiendo leer el fanfic de joseDa: Leafeon, el Guardián del Bosque. A su vez, Pignite y Monferno del Fanfic de Greeneyedwolf: Ascuas

Capitulo 3: Fantasmas

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-¿Te encuentras ya mejor? -pregunté con gran alivio al ver que el Vileplume empezaba a incorporarse.

-Si...muchas gracias

-¿por qué te han atacado esos tipos?

-n...no lo sé...tan sólo estaba echándome la siesta cuando ellos me encontraron. Fui a esconderme a esta cueva, pero me siguieron y...¡Oh no! mis pétalos!

Me fijé que al Vileplume le faltaban varios pétalos. Cierto, recuerdo haber escuchado al Drapion que se los llevaría a Honoka, pero...¿para qué fin? Sé que los pétalos de un Vileplume le sirven para conservar su polen, uno de los elementos más tóxicos y paralizantes que se puede encontrar en tierra. Pero no quiero ni imaginar qué estarán planenado con semejante polem.

-Siento por los pétalos, pero ahora que no corres peligro tengo que proseguir mi viaje. Por casualidad no conocerás otra manera más rápida de llegar a esa montaña? -levanté la pinza señalando la ubicación de mi deseado objetivo.

-Mm...¿a esa montaña dices?

Resultaba que el Vileplume era gran conocedor de estos lares, por lo que mantuvimos una pequeña conversación acercá de cuál era la mejor opción para llegar.

-¿Y esa ladera de allí? -señalé un pequeño sendero de fácil acceso que rodeaba la cordillera y, atravesando una montaña en su interior acababa conectando con la cima de la montaña que tanto ansiaba llegar.

-No! por ahí no. No conoces ese lugar? muchos de aquí lo llaman La Montaña Muerta. -La enorme seriedad del rostro del Vileplume hizo que me estremeciera levemente. -Además, ayer me contaron que hubo un peligroso incendio al otro lado de la cordillera. Por favor, no vayas por ahi.

Seguimos hablando hasta llegar a la conclusión de que el mejor camino que debía recorrer era el de empezar el sendero que conducía a la montaña muerta, hasta encontrar un pequeño desvío a la izquierda que escapaba a mi vista, el cual me haría volver a introducirme en la montaña desde su otra ladera mucho menos escarpada. Era un camino más difícil que el de seguir por todo el sendero, pero le hice caso al Vileplume de no atravesar la montaña muerta. Me despedí del Vileplume y retomé el ascenso.

(...)

Llevaba unas dos horas recorriendo el sendero, tanteando la montaña a la izquierda con la mirada para evitar dejar escapar el desvío que debia tomar. Hasta que la silueta de un pokemon medianamente grande iba tomando forma hacia el frente. Por culpa de la altitud, las nubes se estrellaban en el costado de la cordillera y no pude observar con claridad al pokemon hasta que estábamos frente a frente a unos tres metros.

Era un Typhlosion

Normalmente la curiosidad siempre me lleva a preguntar, pero esta vez no lo hice. Un rostro desprovisto de la más mínima empatía atravesaba su fría mirada, carente de cualquier sentimiento que alguna vez pudo haber tenido. Intenté desviar la vista, pero no pude. Sus ojos penetraron en mí para volver a sacar viejos recuerdos que jamás quise que volvieran a salir nunca más.

<<Esa desgarradora y cruel mirada me resultó mucho más familiar de lo que me hubiera gustado desear.>>

En su lugar habló el silencio. Ninguno de nosotros tenia entonces la más mínima intención de detenerse. Y ninguno lo hizo. Simplemente pasamos y seguimos nuestro camino. Como si el otro pokemon no fuera más que una mera ilusión. Estábamos dispuestos a ocultarnos de nuevo entre las viejas nubes hasta que el Typhlosion, ante todo pronostico, giró su cabeza y me observó unos muy breves instantes, para decirme algo que no recordaría hasta más tarde.

Por suerte no tuvo que pasar mucho hasta que encontré el desvío que volvería a conducirme a la montaña que esperaba llegar algún día.


Nota del capitulo: para conocer la historia real de la Montaña muerta, recomiendo leer el fanfic de GreeneyedWolf Ascuas


Capitulo 2: Honoka


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A medida que iba subiendo a contracorriente, la profundidad del rio iba creciendo hasta llegar a una zona donde el río seguía su curso a través de pequeñas cuevas situados bajo la primera montaña en la que me encontraba. Si debia seguir, tenia que atravesar la montaña adentrándome en dichas cuevas.

No era la primera vez que entraba en un lugar así, pero sí la primera vez que lo hacía solo. Dichos lugares tenían fama de ser guaridas de pokemon a los que no les gustaba tener visitas.

-Bueno, al menos no es una cascada -me decía para automotivarme. Y sin más miramientos entré.

No me costó demasiado atravesar la barrera de rocas que permitían unicamente pasar el agua a través de ellas. Cuando entré pude admirar el paisaje. Hasta donde podían llegar mis ojos se apreciaba una extensa cueva , conectada con pequeñas grutas que parecían conducir a pequeños lagos. El caudal del rio era bastante bajo, y apenas habia corriente. El silencio imponía en semejante lugar. Tan sólo se escuchaban pequeñas gotas que iban cayendo a su ritmo de pequeñas estalactitas.

No tardé en regresar al río de un chapuzón y seguir la corriente. Buceando en el agua, el continuo sonido que producía el curso del rio chocando contra las rocas combatía contra el total silencio que se escuchaba en la superficie, haciendolo aun más tenebroso.

Sin embargo, ese ritmo se rompió en cuanto escuché a alguien gritar en la superficie:

-¡Bandidos!

Reaccioné al instante y buceé hasta la superficie. Allí se encontraban un Drapion y un Croagunk, que estaban escapando de un pobre malherido Vileplume, que volvió a gritar:

-¡Bandidos! ¡Socorro!

Apenas pude reaccionar cuando el Drapion se dio la vuelta y golpeó salvajemente al Vileplume para quitárselo de encima.

-Cállate ya! -le decia mientras el Vileplume se estampaba contra las rocas. -Oye Croagunk, ya tenemos los pétalos. Vamos a llevárselos a Honoka.

Al oir ese nombre mi cuerpo se paralizó totalmente. No pude evitar repetir ese nombre en voz alta.

-Ho...Honoka?

El Croagunk se dio cuenta mi presencia.

-Oye, Drapion, ahí hay un cangrejito.

-Cárgatelo - dijo el Drapion sin miramientos -Seguro que ha estado mirando, Honoka no quiere dejar testigos.

-Déjamelo a mi - el croagunk infló sus bolsas situadas en sus mejillas y fue corriendo directamente hacia mí.

-Vas a probar mi potente demolición!- gritaba el Croagunk.

No me quedaba otra, tenía que disparar.

Empecé a acumular calor en mi pinza derecha mientras el torpe Croagunk iba esquivando las estalagmitas para llegar hasta mí.

-”Maldición, no me dará tiempo” -me decia constantemente a la vez que seguía acumulando calor. El Croagunk iba cada vez más rapido, y ya se encontraba a pocos metros de mi.

-vamos, vamos...solo un poco más...

-Ahora veras jajaja! -El croagrunk dio un potente salto y se dispuso a abalanzarse sobre mi con su potente puño, dispuesto a penetrar mi coraza con su poderoso demolición.

-Hidropulso cargado, fuego!
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Alcé todo mi cuerpo con la mira apuntando hacia arriba, donde se encontraba Croagunk, y la cueva se iluminó durante unos segundos. una onda salío disparada en línea recta, seguida de un estruendo que con el eco se iba multiplicando. El Croagunk recibió el impacto y salió disparado hacia atrás a una velocidad pasmosa. El retroceso me afectó también y me hundí de nuevo en lo más profundo del río.

Y volvió el silencio...

Cuando regresé de nuevo a la superficie, con el cañón todavía caliente dispuesto a hacer otro disparo si era necesario, observé que tanto el drapion como el Croagunk ya no estaban.

-Cobardes- pronuncié mientras buscaba al pobre cuerpo de Vileplume incosciente. Pero antes de encontrarla el nombre de Honoka volvió a invadir mis pensamientos.

-Honoka...

Honoka en su día fue mi mejor amiga... Siempre jugábamos juntos en los corales de Puerto Refugio, nuestro lugar natal. Puerto refugio era un arrecife de coral situado en algún lugar entre los mares del norte. Era Pacífico y seguro, conectado a un puerto comercial donde todos los pokemon venían de turismo. Al estar conectado al arrecife, no era raro ver a cualquier pokemon, sea del tipo que sea, hablando o jugando con los de tipo agua. Podriamos decir que era una puerta entre el mundo submarino y el mundo terrestre.
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(imagen del arrecife de coral en las aguas de Puerto Refugio)


Honoka era una joven Skrelp cuando yo era un clauncher bastante pequeño e inseguro. Ella consiguió evolucionar a Dragalge mucho antes que yo a Clawitzer. Pero seguiamos siendo felices hasta que ese día ocurrió:

El viejo Relicanth siempre nos contaba historias de lo que había más allá del arrecife. Historias divertidas para entretener a los niños. Pero siempre nos prohibía ir más allá. Un día nos propusimos alejarnos todo lo que podíamos del arrecife, y llegamos a un lugar donde los corales dejaban de crecer. Si guiabas la vista abajo lo único que se veía era un enorme precipicio sin fin.

-Mira- decia Honoka en tono burlona a medida que se alejaba más y más.-¿a que no te atreves a bajar más que yo?

-Tengo miedo Honoka, quiero volver ya!

-ahh vamos, no te rindas ya! Honoka se disponia a agarrarme para bajar hacia donde estaba ella, cuando una enorme corriente nos chocó de frente sin previo aviso, y empezó a arrastrarnos hacia abajo.

-Socorro! Ayuda! -nadábamos con todas nuestras energias hasta que empezaron a fallarnos las fuerzas. De repente sentí un mordisco en mi brazo, era el viejo Relicanth que tiraba de mi hacia arriba.

-Pero, ¿y Honoka? ¡Honoka!

-¡Olvídate de ella! gritaba desesperadamente el Relicanth mientras seguía tirando de mi...-Trato de salvarte a ti!

-P...pero está inconsciente -la observaba perplejo cómo iba siendo engullida por el oscuro acantilado.

-Esa corriente conduce a la Gruta de los Desolados. ¡Es imposible que salga viva de allí!

Olvídate de ella...esas palabras me siguen produciendo mucho dolor a dia de hoy. Porque... Tras incontables años de aquello, descubrí que en realidad sobrevivió, pues la volví a ver de nuevo mientras hacia uno de mis viajes. Pero ya no era la Honoka que yo conocía. Se creyó que la abandonamos. La soledad que tuvo que vivir allá en la Gruta de los desolados fue transformando la tristeza que aún conservada, en odio a todo lo que fue en su momento su hogar. No sé quién pudo sacarla de aquel lugar, pero la verdadera Honoka fue transformada en una poderosa Dragalge que sólo desea hacer desaparecer lo que antaño era su familia.

Desde entonces he tenido más encontronazos con ella. Cada vez que nos veíamos se iba haciendo más y más fuerte. Hasta que un dia se decidió a atacar Puerto Refugio. Honoka se ha vuelto muy persuasiva, y ha conseguido muchos adeptos. Pokemon bandidos que sólo quieren robar y ser ricos la siguen ciegamente. Piensa que el tremendo poder de veneno que posee es un don, para convertir el océano azul en un oceano tóxico y vacío, extinguiendo a los pokemon que pensaron que nunca jamás volvería.

Como dije, la última vez que nos vimos intentó contaminar Puerto refugio. Por suerte Los Rescatadores Pokemon que estaban allí de turistas pudieron evitar la tragedia. Pero Honoka volvió a escapar. Y desde entonces Puerto Refugio pasó de ser el lugar pacífico que era, a una aldea fuertemente fortificada y vigilada. Mientras los Magnezone siguen buscando a Honoka como uno de los pokemon más peligrosos que habitan en nuestros océanos.

Pero...Lo que yo creo es que...aun puedo salvarla, sé que puedo hacerle entrar en razón y detener esta locura. Sé que en el fondo está asustada y puedo calmar su dolor.

¿Pero lo de ahora? ¿Qué estará tramando? ¿Es que también quiere contaminar los ríos y los mares del sur? ¿que estaría haciendo aquí? ¿Cómo es que ha conseguido secuaces en tierra firme?

-Tengo que detenerla de una vez por todas...Pero yo sólo no puedo enfrentarme a ella... primero tengo que encontrar a mis compañeros...

Me decia una y otra vez esta misma frase, hasta que reparé en el pobre Vileplume que yacía incosciente a pocos metros de mi. Entonces fui corriendo a socorrerle.
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Capitulo 1: Un monstruo!

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...

...

-¿d...donde estoy?

Era de dia. Soplaba un aire fresco, pero tenue. Notaba como poco a poco el calor iba calentando la arena que sentía bajo mi cuerpo.

Me quedé alli durante unos minutos, o quizás fueron horas, hasta que pude abrir los ojos, no sin esfuerzo. Fue entonces cuando me fueron llegando los recuerdos de lo que me habia pasado.

-Ah! la tormenta! tengo que...
Me incorporé como pude de un sobresalto.
-¿Qu...qué ha pasado? Wingull! Lapras! ¿donde...dond...

apenas pude terminar la frase cuando volví a desmayarme.

[...]

-Aaah!! un monstruo!!

Todo estaba oscuro hasta que un grito repentino y cercano volvió a despertar todos mis sentidos. Esta vez me costó menos levantarme. Lo primero que vi fue todas las magulladuras que tenia mi cuerpo, seguramente fueron las olas que me hicieron rodar por las rocas antes de terminar en la playa. Después miré para averiguar de dónde venia ese grito. Para mi sorpresa habia un pequeño Poliwag (8Chrono) observandome muy de cerca.

-Que sepas que no te tengo miedo! -seguia gritando el Poliwag.

Descubrí que el Poliwag no me estaba mirando directamente a mi, sino a mi pinza derecha.

-Eh? chico, pero eso no es un monstruo, es en realidad...

-¡Seguro que eres amigo de ese wooper que me ha quitado la charca!

La expresión del pobre poliwag cambió instantaneamente del miedo a la indignación.

-No se de que me hablas -intentando tranquilizarle. -Yo no soy un Pokemon malo. Mira, mi cuerpo de verdad es este de aqui.

Levanté mi pinza izquierda y me toqué la cabeza suavemente varias veces, haciendo escapar un sonido extraño, a la vez de divertido, y funcionó. Por fin el Poliwag se centró en mí. Realmente esta confusion me pasa demasiado a menudo, así que ya estoy acostumbrado a este tipo de situaciones.

-¿Ves? -le dije con un tono un tanto cómico. -Soy mucho más pequeño en realidad.

Entonces hice lo posible para ocultar la pinza derecha todo lo que podia.

-¿Y el rugido que acabo de escuchar?

-Mm...Creo que eso ha sido tu tripa, jajaja

No pude evitar reirme de la situación. El Poliwag parecia ya mucho más tranquilo. Pero se le podia apreciar tristeza en sus ojos.

-¿Como te llamas?

-N...Nyo

-Hola Nyo, yo soy Jak. ¿Sabes donde están tus padres?

Era una costumbre preguntar por los padres. Ya que soy rescatador, lo primero que tengo que hacer muchas ocasiones es encontrar a los familiares de los pokemon que se pierden en la playa. Lo que me pilló por sorpersa es que nada más oir eso el Poliwag dio media vuelta y se marchó corriendo entre los matorrales.

-Eh! Espera! Nyo!

Tarde, ya se habia ido. Me hubiera gustado preguntarle acerca de dónde estoy y si sabia algo acerca de mis compañeros.

No fue hasta que se marchó Nyo cuando pude apreciar todo lo que me rodeaba. Me encontraba en la arena de alguna costa. Pero...de cuál? las plantas que podia ver eran típicas de las que puedes ver en el sur, pero eso no era suficiente para descubrir dónde me encontraba.

Me puse de pie y empecé a analizar la situación: tenía que encontrar a mis amigos, pero yo solo no puedo, pensé. Opté al final por buscar el pueblo más cercano. Nyo se fue por una zona que al parecer era el indicio de un gran bosque. Pero es que a mi los bosques...buf...

Fue entonces cuando hice hincapié en la desembocadura de un rio a pocos metros de mi. El cauce era apenas visible, casi seco, pero me serviría como guía para encontrar un poblado cerca.

A medida que avanzaba por el rio hacia arriba, las plantas y los arboles aparecían cada vez más secas y marchitadas, como si no hubiera llovido en años. Era extraño, pues contrastaba con el paisaje nubloso que se podía apreciar en lo alto de las montañas.

Apenas habian pasado unas horas cuando pude apreciar un pequeño camino hecho de piedra a mi derecha. Fue entonces cuando me crucé con un par de linoone. Estaban muy alegres y portaban cubos de agua que iban a llenar en el rio donde me encontraba.

-Buenas -les dije. -Sabéis que lugar es éste?

-¡La lluvia ha vuelto!-decian sin parar-¡La lluvia ha regresado!

Llenaron los cubos y se fueron brincando por donde habian venido. Pero antes de que marcharan les pude gritar:

-Eh, esperad! Habéis visto a un lapras y a un wingull?

-Eh? hay un lapras en lo alto de esa montaña. ¡La lluvia ha vueltooo!

Y se largaron...

-Y dale con lo de la lluvia! Por lo menos me han contestado....Lapras, ¿cómo habras llegado allí arriba?

No sabia si sería realmente mi compañera, pero era la única pista que tenia hasta ahora, así que no tenia más remedio que intentar llegar a esa montaña.

Nota del capitulo: para conocer la historia real del lugar y sobre la lluvia, recomiendo leer el fanfic de Rivka Cuando el agua se va
#2345198 07/01/2016 18:22
01
KAROKARO

# Fecha de alta: 27/06/2009

# Edad: 27 años

# Ubicación: Sevilla

# Web: Visitar web

186 836 187 64
Oh, muy chulo, y se agradece la mención XD Ahora mismo Totodile no recuerda nada, pero esto me da pie en un futuro a que se crucen nuestras historias :3
Siete días y dos horas


Maite zaitut ♫
#2345292 07/01/2016 22:31
00
Yami712Yami712

# Fecha de alta: 21/06/2012

# Edad: 26 años

# Ubicación: Madrid

6 13 4 0
Guau, guau, y más guau. Y...Después de comportarme como un perro, ahí va mi opinión. Me ha gustado mucho cómo has caracterizado a tu Clawitzer a la vez que has añadido una 'costumbre' bastante curiosa a los Clauncher. Muy logrado, sí. A ver cómo sigue. owo
#2345452 08/01/2016 14:03
00
GLinkGLink

# Fecha de alta: 30/10/2011

# Edad: 27 años

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99 361 53 152
Estaba claro que tratandose del mar tenia que salir Lapras xD
También soy: CplayALS/PowerBlade92
#2345626 08/01/2016 20:53
00
8Chrono8Chrono

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# Edad: 28 años

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38 290 24 62
Me gusta mucho la personalidad de tu Jak, el Clawitzer smiley Seguiré la historia a ver qué aventuras le esperan. ¡Y se agradece el cameo de Nyo! Parece que mi pobre Poliwag está pasando uno de sus peores días, no gana para sustos...

PD: ¿Cómo ha subido ese Lapras a la montaña...? Ahora me pica la curiosidad.
https://www.youtube.com/channel/UCe519sJj_912Rn16rIObeXg
#2346281 10/01/2016 14:45
11
GreeneyedWolfGreeneyedWolf

# Fecha de alta: 07/01/2016

# Edad: 22 años

25 22 23 0
Me encanta la idea de utilizar dibujos en los capítulos, son de gran ayuda a la hora de imaginar la situación descrita en la historia, y lo cierto es que esta parece bastante interesante; la redacción está bien estructurada y resulta fácil de leer y entender a excepción de alguna parte aislada que podrías clarificar con un poco más de detalle, pero no es nada que no se corrija con la práctica, buen trabajo.
#2346681 11/01/2016 13:28
03
javifg92javifg92

# Fecha de alta: 14/07/2012

# Edad: 27 años

# Ubicación: Madrid

1745 1173 136 21
Bueno, pues me he cargado mi prólogo de un plumazo. No me gustaba. En su lugar lo he cambiado por una pequeña enciclopedia. Que será de mucha mayor utilidad.
#2347127 12/01/2016 15:02
12
GreeneyedWolfGreeneyedWolf

# Fecha de alta: 07/01/2016

# Edad: 22 años

25 22 23 0
Me encanta la idea de la enciclopedia, y la verdad, teniendo en cuenta que muchos tienen dificultades para recordar los nombres creo que incluso yo debería hacer algo similar para evitar confusión, en caso de que no te moleste que lo haga.
#2347299 12/01/2016 21:41
11
alvinoconvinoalvinoconvino

# Fecha de alta: 25/08/2015

# Edad: 22 años

# Ubicación: BILBAO

# Web: Visitar web

1176 578 251 81
Muy buen FanFic, y mola que hagas cameos de otros FanFics, ayuda a relacionar mundos (o megamundos), tengo curiosidad por saber como acabará Honoka.
THE BIRD IS A LIE
#2347350 12/01/2016 23:48
11
MANDRILMANDRIL

# Fecha de alta: 05/03/2015

# Edad: 27 años

# Ubicación: Zoo de Córdoba

# Web: Visitar web

154 378 129 132
Se están enlazando mundos y eso me encanta somo una gran comunidad pokemon cheesy
#2347963 14/01/2016 17:20
00
javifg92javifg92

# Fecha de alta: 14/07/2012

# Edad: 27 años

# Ubicación: Madrid

1745 1173 136 21
Pues capitulo 4! Este es mucho más desenfadado que el resto. Como invitado tenemos al valiente Leafeon de @joseDa llamado Lif. Y enemigos pertenecientes al fanfic de @GreeneyedWolf . Espero que os guste
#2347970 14/01/2016 17:32
11
drayxedrayxe

# Fecha de alta: 06/03/2012

# Edad: 26 años

# Ubicación: Málaga

33 41 10 10
Gracias a tu fanfic, principalmente, se están uniendo los mundos de muchos otros fanfics, buen trabajo. Se me ha ocurrido que podríamos hace una especie de mapa en el que se vieran reflejadas las localizaciones de cada fanfic, y así podríamos hacer un mundo bastante grande que todo el mundo podría utilizar como referencia. Me imagino que será una tarea algo complicada, pero ahí lo dejo, por si alguien se atreve (yo mismo, si tengo tiempo, podría intentarlo)
#2347998 14/01/2016 18:34
11
joseDajoseDa

# Fecha de alta: 15/09/2011

# Edad: 25 años

# Ubicación: Jaén

339 600 180 51
Me ha gustado bastante la historia y la aparición de Lif, sobretodo me hizo mucha gracia la imagen del golpe entre Clawitzer y Leafeon xD Cuando pueda seguiré con mi historia incluyendo nuestro encuentro tongue
#2348129 14/01/2016 23:57
11
GreeneyedWolfGreeneyedWolf

# Fecha de alta: 07/01/2016

# Edad: 22 años

25 22 23 0
Otro buen capítulo, me gusta ver la forma en la que interconectas los distintos fanfics y las imágenes siempre son un punto a favor, pero me siento obligado a señalar que hay muchas faltas de ortografía a las que deberías prestar atención como "devian" en vez de "debían"; por último, te aconsejaría que profundizases más en las descripciones, pues estoy seguro que con un poco más de detallismo la calidad del escrito aumentaría enormemente.

Mucho ánimo ^^
#2348390 15/01/2016 20:03
11
MANDRILMANDRIL

# Fecha de alta: 05/03/2015

# Edad: 27 años

# Ubicación: Zoo de Córdoba

# Web: Visitar web

154 378 129 132
las imágenes quedan genial para meterte dentro del fanfic pero no estaría mal que le dedicases un poco mas a la descripción de los lugares a pesar de ser inclusiones de otros fanfic, de todas formas me gustan muchos estos capítulos jejeje
#2348469 15/01/2016 23:52
10
javifg92javifg92

# Fecha de alta: 14/07/2012

# Edad: 27 años

# Ubicación: Madrid

1745 1173 136 21
Hoy subo el capitulo 5 que tenia pensado subir mañana. Pero es que así descansaré el fin de semana XD

Gracias por darme vuestras críticas en todo momento. Poco a poco intentaré perfeccionar lo que pueda.

En éste no hay cameos. Quería continuar con mi historia personal. A este ritmo con 3 capitulos más debería haber terminado de contar los sucesos que conforman mi historia. Así que gracias por vuestra paciencia infinita!
#2348547 16/01/2016 12:36
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GreeneyedWolfGreeneyedWolf

# Fecha de alta: 07/01/2016

# Edad: 22 años

25 22 23 0
Debo resaltar que hay una visible mejoría en el capítulo 5 con respecto a los demás, las descripciones están más detalladas, el texto más organizado y utilizas un léxico más culto en general, por lo cual, te felicito. Evidentemente, aún quedan aspectos por pulir, uno que me llamó la atención fue como usaste lenguaje numérico con "10-15" en lugar de escribir "de diez a quince", cosa que yo personalmente te aconsejaría que tuvieras en cuenta en el futuro. Eso sí, la imagen que insertaste al final de este capítulo me encanta absolutamente, diría que es la mejor que has hecho hasta ahora.

Mucho ánimo y sigue mejorando ~
#2348665 16/01/2016 17:52
11
DarkNekuDarkNeku

# Fecha de alta: 10/05/2015

# Edad: 21 años

97 72 51 15
Genial tu fanfic. Simplemente, genial. No tengo palabras. Te envidio. :c!
Ten cuidado en la forma en la que miras en mundo.
El mundo será tal y como tú lo mires.
-The World Ends With You-
#2349943 20/01/2016 01:07
12
drayxedrayxe

# Fecha de alta: 06/03/2012

# Edad: 26 años

# Ubicación: Málaga

33 41 10 10
No me puedo creer que se me haya pasado tu último capítulo.
Acabo de leerlo y tengo que decir que he quedado fascinado. Esa conversación... escalofriante.

Por otro lado, me gustaría hacer algún tipo de colaboración o cameo con tus personajes en el futuro. Si te parece bien, cuando llegue el momento lo hablamos.

De nuevo mi enhorabuena, es uno de mis fanfics favoritos.
#2351557 23/01/2016 16:09
02
jajadxjajadx

# Fecha de alta: 04/05/2015

# Edad: 26 años

80 360 30 9
Una gran historia aunque recuerdo que tenia un prologo aunque quizas me este confundiendo con otra.

Nota: He fundado el club de fans de Honoka. Espero que le den el premio a mejor personaje secundario en un fanfic.
En el corazón de todo héroe residen valor, coraje y sangre.
#2352110 25/01/2016 12:34
21
javifg92javifg92

# Fecha de alta: 14/07/2012

# Edad: 27 años

# Ubicación: Madrid

1745 1173 136 21
Tras una semana de inactividad, hoy Publico un capítulo especial! Centrado en la Ciudad de Puerto Refugio, tenemos como invitados al Psyduck, llamado Patoso, del usuario @AMpzni , y a Hoja, el Chikorita de @HugoFraga . Gracias a ambos por participar en mi fanfic! Intentaré que aparezcáis más veces.

También hay unos cuantos cameos de otros fanfic. Es un pelín largo, pero he intentado que no se haga muy pesado.

La imagen me ha llevado muchas horas XD. Espero que os guste. Gracias por vuestros comentarios!
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